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Publicado el jueves, 28 de mayo del 2026 a las 18:15
Monterrey, Nuevo León – La falta de educación integral y las carencias en la infraestructura escolar están provocando que un alto porcentaje de niñas y adolescentes en México interrumpan su formación académica al llegar a la pubertad. Según datos de la Oficina de Terreno de UNICEF México en Nuevo León, hasta el 66 por ciento de las estudiantes faltan a clases durante su primera menstruación debido a la desinformación sobre este proceso biológico.
Ignacio López, jefe de la oficina de UNICEF en la entidad, advirtió que el ausentismo no es únicamente una cuestión de falta de productos de higiene, sino de un entorno escolar que no responde a las necesidades básicas de las menores.
” “Tienen datos de que hasta el 66 por ciento de las niñas pueden llegar a faltar a la escuela cuando tienen su primera menstruación porque no saben lo que está sucediendo”, explicó López.
El funcionario enfatizó que, aunque se han logrado avances con la aprobación de nuevos marcos normativos, el desafío actual radica en transformar las leyes en una realidad operativa que involucre a toda la comunidad educativa.
Por su parte, la diputada Perla Villarreal, presidenta de la Comisión de Educación, subrayó que los estigmas y tabúes siguen siendo el principal obstáculo para la permanencia escolar. De acuerdo con las cifras legislativas, cuatro de cada diez menores abandonan sus actividades académicas de forma recurrente durante su periodo menstrual.
” “Nos pusimos a trabajar en materia legislativa y presentamos iniciativas de salud menstrual y menstruación digna para que pudieran integrarse tanto en la nueva ley como en la infraestructura de los planteles”, señaló Villarreal.
La agenda de los organismos internacionales y las autoridades locales se centra ahora en tres ejes de acción para mitigar esta problemática:
– Educación integral: Combatir la desinformación para que las niñas comprendan y vivan su proceso menstrual con seguridad.
– Infraestructura adecuada: Garantizar que los centros educativos cuenten con instalaciones sanitarias que permitan una higiene digna.
– Acceso a insumos: Asegurar que las estudiantes tengan acceso a productos de gestión menstrual, reduciendo así la brecha de desigualdad que genera la falta de recursos económicos.
La meta, coinciden los expertos, es garantizar que la menstruación deje de ser un factor de exclusión educativa y se convierta en un proceso gestionado con información, recursos y, sobre todo, dignidad dentro del entorno escolar.
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