Coahuila
Hace 4 meses
¿Estamos viendo el primer costo económico tangible de la estrategia comercial estadounidense sobre los socios del T-MEC?
Si lo ha notado, estimado lector, en las últimas semanas hemos dedicado este espacio a los acontecimientos económicos y comerciales de las tres economías que conforman Norteamérica. No es casualidad. Estamos en la antesala de la firma de la actualización del T-MEC —programada para el 1 de julio de 2026— en un contexto de incertidumbre comercial, aranceles y reacomodos en la integración económica regional. En la columna de esta semana, vale la pena comentar sobre Canadá, cuya economía comienza a mostrar señales que merecen especial atención.
Los datos oficiales publicados por la Oficina de Estadística de Canadá el pasado 29 de mayo nos dicen que la economía canadiense registró un segundo trimestre consecutivo de contracción, situación que, bajo la definición técnica más utilizada, se considera una recesión. Esta caída de 0.1% durante el primer trimestre de 2026 ocurre en pleno auge de los aranceles estadounidenses y de la incertidumbre comercial que éstos han generado en esa economía.
Entonces, ¿podríamos afirmar que los aranceles de la política comercial estadounidense perjudicaron a Canadá? Esta aseveración sería muy arriesgada, sobre todo si entendemos que la dinámica económica de los países es más compleja de lo que a veces suponemos. Sin embargo, lo que sí es más claro —porque los economistas nos apoyamos en los datos oficiales— es que la incertidumbre comercial asociada a la política arancelaria de Estados Unidos ya generó efectos colaterales que mermaron la inversión, el empleo y el gasto, además de presionar al alza los precios.
En este sentido, y quizá el dato más preocupante es la evolución de la inversión empresarial, que durante el primer trimestre de 2026 cayó 0.7%, acumulando cinco trimestres consecutivos de retroceso. En cualquier contexto, una reducción de la inversión tiene efectos negativos en la generación de empleos, por cierto, el mercado laboral canadiense ya lo resiente. La tasa de desempleo pasó de 6.5% en noviembre de 2025 a 6.9% en abril de 2026, mientras que ese país perdió más de 111,000 empleos de tiempo completo entre enero y abril de este año. Particularmente y según información de la agencia Reuters, el sector de producción de bienes, que es el más expuesto a los aranceles estadounidenses, experimentó una caída de 26,800 puestos de trabajo únicamente el pasado mes de abril.
Por su parte, el consumo canadiense no se ha desplomado, pero si ha perdido dinamismo, aumentó un 0.4% en el primer trimestre de 2026, después de un incremento del 0.7% en el cierre de 2025. Esta moderación estuvo asociada a la menor cantidad de canadienses que viajaron al extranjero, así como la disminución en la compra de vehículos nuevos de acuerdo con la Oficina de Estadística de Canadá.
Así pues, durante años se argumentó que los aranceles servirían para proteger industrias, recuperar empleos y fortalecer la producción nacional. Sin embargo, la evidencia muestra que las consecuencias de estas políticas rara vez permanecen dentro de las fronteras del país que las impulsa.
Canadá, uno de los principales socios comerciales del T-MEC, enfrenta una combinación de menor inversión, debilitamiento del empleo y estancamiento económico. Sería arriesgado, como mencioné anteriormente, atribuir estos resultados exclusivamente a la política comercial estadounidense, pero tampoco podemos ignorar que los datos arriba señalados coinciden con uno de los periodos de mayor incertidumbre económica de los últimos años.
Así, para los países que conforman la región de Norteamérica, tal vez la pregunta correcta no sea si Canadá ya está pagando el costo de los aranceles. La pregunta más acertada es si estamos observando apenas el primer capítulo de una factura económica que en algún momento terminarán compartiendo los tres socios del T-MEC.
Por cierto, México no es inmune a los efectos de estas políticas comerciales. También registró una contracción de 0.6% en el primer trimestre de 2026 según el INEGI, pero esa será otra historia que se desglosará próximamente.
Más sobre esta sección Más en Coahuila