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¡Es la ultraderecha!

Por Sergio Sarmiento

Hace 4 meses

“Es la ultraderecha internacional vinculada con la ultraderecha mexicana que lo que dicen es que la Presidenta está cubriendo delincuentes”.

Claudia Sheinbaum, 3.06.2026

 

 

La presidenta Claudia Sheinbaum encontró ya una solución mágica para superar los problemas de su gobierno: atribuirlos a la ultraderecha.

Si el Departamento de Justicia de Estados Unidos presenta acusaciones contra políticos de Morena por coludirse con el narcotráfico, “quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadunidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026. o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país”.

Si Jesús Silva-Herzog Márquez señala en televisión que hay una alianza entre Morena y el crimen organizado, es que “está vinculado con la ultraderecha mexicana, con la ultraderecha de América Latina, con la ultraderecha de Estados Unidos”.

Si la CNTE lleva a cabo manifestaciones violentas, “están haciendo un juego a la ultraderecha, si no es que son lo mismo”. Quienquiera que tenga ideas diferentes es, para la Mandataria, un ultraderechista, aunque sea la CNTE, que siempre ha buscado destruir el neoliberalismo y el “modelo capitalista”.

López Obrador llamaba a sus críticos “conservas” o “neoliberales”, pero la Presidenta no se conforma con medias tintas. Todo aquel que cuestiona sus políticas –sea de izquierda, de centro, liberal o de derecha– es un ultraderechista.

Ahora bien, ¿qué es la ultraderecha? ¿Qué valores defiende? El término se utiliza habitualmente para describir movimientos nacionalistas, nativistas, antiinmigrantes, autoritarios, enemigos de la diversidad de pensamiento, de los contrapesos al poder y del libre comercio; son también grupos defensores de los valores tradicionales religiosos y sociales, que por eso rechazan el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Los partidos fascistas y nacionalsocialistas de Europa son, ciertamente, de ultraderecha, pero también muchas de las posiciones de Donald Trump, que Sheinbaum dice que no cree que sea el origen de “las acusaciones de la ultraderecha” contra los políticos de Morena.

Trump rechaza la inmigración, el comercio libre y la diversidad de pensamiento: son posiciones de ultraderecha. Sin embargo, también la 4T defiende posiciones de ultraderecha, como el nativismo, que sostiene que sólo los pueblos originarios de México, o los que vinieron de África, son realmente mexicanos, no así los que llegaron de Europa, aunque tengan 500 años asentados en nuestro país.

Dar a los pueblos “realmente mexicanos” un trato legal diferente es una posición de ultraderecha. También lo son concentrar el poder y combatir las opiniones críticas, como hace la 4T.

La Presidenta dijo primero que los maestros no llevaban a cabo las acciones de violencia en las manifestaciones de la CNTE, porque siempre es más fácil atribuirlas a un misterioso “bloque negro”, cuyos miembros nunca identifican las autoridades, que a un grupo aliado de la 4T desde hace años.

Pero como ya se ha demostrado que los violentos sí son miembros de la Coordinadora, la solución es descalificarlos al llamarlos de “ultraderecha”.

No es difícil ver, sin embargo, que la CNTE no es de ultraderecha, como tampoco los críticos liberales que cuestionan en la 4T la concentración de poder, la abolición de los contrapesos, la eliminación de la independencia judicial, la sobrerrepresentación en el Congreso o la violación de los derechos de las minorías.

Calificar a todo opositor de ultraderecha despoja de significado el término. Deja de ser una descripción para convertirse en un simple insulto.

 

Bienestar

La presidenta Sheinbaum me atacó nuevamente ayer. Dijo que cuestionar los apoyos a adultos mayores, a pesar de tener una tarjeta del bienestar, “es una hipocresía”. Pero, señora Presidenta, yo siempre he sostenido que las ayudas sólo deben entregarse a quien las necesita. Quien cambió las reglas fue López Obrador. Quéjese con él.

 

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