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Coahuila

Una historia textil 

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 meses

La primera fábrica textil de Saltillo fue la de hilados y tejidos El Labrador, y antecedió por bastantes años a las otras cuatro, La Aurora, La Libertad, La Hibernia y La Luz, siendo por lo tanto la precursora en este ramo.

Fue construida por los señores Antonio y Rafael Arizpe, propietarios de dicho lugar, y guiados por un ciudadano de origen irlandés apellidado Prince. El agua que brotaba un poco más al sur, en el inicio del camino a la sierra del Cuatro, era conducida por un acueducto, una porción de esta construcción subsiste en Urdiñola al sur.

Las hilanderas de antaño no requerían electricidad. Utilizaban energía hidráulica directa para hacer funcionar sus telares e hilanderías. Mediante ruedas hidráulicas y sistemas de poleas, la caída de corriente proporcionaba la fuerza mecánica necesaria para transformar las fibras textiles, antes de la llegada de la electricidad. Estas aguas se denominaban Arizpeñas, lógico es suponer que adoptaban el apellido de los dueños de la factoría, como el caso de las aguas navarreñas en La Aurora, por el fundador de esta colonia, el vasco Juan Navarro.

La Fábrica de Hilados y Tejidos El Labrador fue una de las industrias pioneras, fundada en 1856 (aunque algunos registros marcan 1858). Estaba ubicada en el sur de Saltillo, entre la calle Urdiñola y el periférico Luis Echeverría.

Fue establecida por los señores Antonio y Rafael Arizpe. Más tarde, operó bajo la administración de Francisca Arizpe viuda de Barousse.

A finales del siglo 19, producía más de 16 mil piezas de manta, generando un valor anual de 49 mil pesos. Su maquinaria utilizaba una potencia hidráulica de 20 caballos de fuerza.

Empleaba a unos 19 hombres con una notoria desigualdad salarial: los hombres ganaban 38 centavos diarios, las mujeres 25 y los niños 18 centavos. Hoy en día, la antigua zona de la fábrica de El Labrador ha desaparecido como tal y el terreno corresponde a la actual colonia Lourdes. Se ubicaba en la confluencia de la calle Urdiñola y periférico Echeverría, en el lugar conocido como La Nogalera.

 

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