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Coahuila

Recordando a un comunicador

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 meses

Este es un homenaje a don Alberto, no porque fuera mi patrón, sino para reconocer a un visionario empresario que dio ocupación a mucha gente

Con una brillante recepción, el 26 de junio de 1942 se inauguró la primera fábrica de anuncio de gas neón de Saltillo, propiedad del muy estimado empresario originario de General Cepeda, Coahuila, don Alberto Jaubert Agüero, donde se congregó un grupo de sus amigos comerciantes del primer cuadro de la ciudad.

El acto de bendición fue en el local ubicado en Corona, entre Allende y Acuña, ahí en donde posteriormente sería el pequeño consorcio de la comunicación del señor Jaubert, con sus emisoras XEDE, XEAJ Y XHRP.

La ceremonia religiosa fue al filo del mediodía a cargo del presbiterio Carlos López Cázares.

Terminado el acto litúrgico, se brindó por el éxito y la prosperidad del nuevo negocio y se sirvió un lunch, rociado con champaña, coñac y cerveza.

Estaba en su punto más intenso la Segunda Guerra Mundial y uno de los asistentes, el señor Higinio González, felicitó a nombre de la concurrencia al señor Jaubert por su tenacidad, esfuerzo y valentía de emprender un negocio de esta naturaleza en estos tiempos de crisis económica por los efectos globales de la conflagración bélica.

Don Alberto agradeció a los asistentes e hizo una exhortación a empresarios e industriales saltillenses a corresponder con su esfuerzo, ya que con sacrificio compró el equipo para servirlos con anuncios novedosos de gas neón.

No tengo idea de cuantos de estos avisos elaboró la pequeña empresa del señor Jaubert, de lo que sí estoy seguro, fue del fénix de la fábrica de harina, por la calzada Emilio Carranza, instalada en la cúspide de este edificio, que era toda una novedad para los saltillenses, pues las alas del ave se movían “como saliendo de sus cenizas” y era visible por los cuatro puntos cardinales de la pequeña ciudad de no más de 50 mil habitantes.

Este es un homenaje a don Alberto, no porque fuera mi patrón, sino para reconocer a un visionario empresario que dio ocupación a mucha gente y sirvió a la comunidad a través de sus radiodifusoras, y el canal 7 de la televisión local inauguró, con motivo de las olimpiadas de 1968, en nuestro país.

 

Nota al margen

Recientemente, una de sus nietas intentó colocarlo en la presea postmortem con que el Ayuntamiento de Saltillo, con motivo del aniversario de la ciudad premia a sus ciudadanos más distinguidos.

Fracasó porque tal vez el jurado no conoce nuestra historia y sus personajes, y porque siempre van a ganar las propuestas que están en el pequeño círculo del poder, la política y la cultura de nuestra ciudad.

 

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