La llegada a la región del gusano barrenador vino a darle la estocada de muerte a las esperanzas de la comunidad ganadera del norte de México y el sur de Texas, la agonía lleva más de un año dañando la economía de la región, fuertemente azotada por distintos factores económicos como el cierre de AHMSA y los aranceles que impactaron en la rama manufacturera de las maquiladoras de la región.
El vecino país ha realizado suspensiones intermitentes a las importaciones de ganado vivo, caballos y bisontes de México por los brotes de gusano barrenador del ganado, desde el verano de 2025 cuando se detectaron brotes del gusano en el estado de Veracruz y con ello se interrumpió el comercio vital para los ganaderos mexicanos.
Estas restricciones han generado afectaciones directas a las exportaciones de estados como Coahuila y Sonora produciendo tensiones bilaterales, por lo que las autoridades sanitarias de ambos países han reforzado los protocolos de inspección, cuarentena y dispersión de moscas estériles en territorio mexicano.
La actualización más reciente sobre el estatus de casos activos en el país, según la consulta en el portal oficial del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) es de 1,906 casos en distintas especies, siendo el ganado bobino el más afectado con 969 casos.
Para entender cómo estas medidas fitosanitarias impactan la economía ganadera y las negociaciones entre ambos países es importante destacar que la FAO estima que el costo del tratamiento es de un promedio de 21.67 pesos por kilogramo y un costo de tratamiento de Gusano Barrenador del Ganado de 227.66 pesos por cabeza.
Pero ¿qué hay más allá del impacto económico? ante ello surge una teoría de la conspiración, aquella que apunta a un fin ulterior, sí consideramos que el cierre de la frontera al ganado de nuestros productores nacionales de carne de alta calidad, ha generado la estrangulación del precio por kilogramo de la carne que se proyectaba vender en el extranjero en dólares, dejando el precio a merced de la medida más desesperada para aquellos que tienen su inversión parada en el ganado que no se venderá con la proyección estimada, el último recurso es venderlo en el mercado mexicano en el precio del mercado nacional o perderlo todo.
Mientras el gusano barrenador avanza, perforando hasta la frontera de los Estados Unidos, dejándonos sin esperanzas de restablecer el comercio de carne de alta calidad indefinidamente; sin embargo, una mente suspicaz indicaría que los únicos beneficiados con esta plaga del gusano barrenador son los comensales mexicanos quienes disfrutarán de carne de mayor calidad a precio más bajo.
Por lo que, la conclusión lógica sería… y ¿si no fue una acción involuntaria, lanzar un lote de moscas fértiles? Y que tal que unas personas buscando el bienestar del pueblo mexicano decidieran tomar la iniciativa en este descuido catastrófico.
La pregunta esta en el aire, pero a ras de suelo, la venta del ganado nacional ha contraído la economía de la región norte del país, dejando a los productores con un panorama sombrío de difícil recuperación que no beneficia a la sociedad de ninguna forma más que generando una falsa ilusión de bienestar momentánea, que se desvanece ante la guerra sin cuartel que se lucha contra la erradicación del gusano barrenador que día a día infecta a los animales de nuestra región.
Porque alguien consideraría benéfico el retorno de una plaga como la del gusano barrenador que se había erradicado con éxito, tan es así que, en 1976, se construyó una planta para la producción de adultos machos estériles en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, con capacidad de producción de 500 millones de moscas estériles por semana, lo que permitió que en 1991 se declararan los territorios de los Estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, libres de la plaga del gusano.
Esta enfermedad que azota no solo al ganado trasciende a la economía del norte del país que esta cimentada en la producción ganadera de alta calidad, solo una visión perversa podría encontrar un beneficio en esta tragedia de proporciones incalculables.
El panorama internacional del impacto económico del gusano barrenador en costos aproximados, partiendo de que la erradicación completa del gusano en Estados Unidos de América y México entre 1960 y 1991, tuvo un costo aproximado de 750 millones de dólares, lo que representaría 955 millones en valores del 2020, vislumbra pérdidas millonarias para nuestra economía, tomando en consideración el costo de los tratamientos, las horas de mano de obra requeridas para las actividades de prevención y tratamiento de las infestaciones, muertes de animales, pérdidas en la producción pecuaria y los costos por vigilancia epidemiológica de la enfermedad.
En fin, esta es solo una idea prestada sobre la teoría de la conspiración y la verdad de sí hubo descuido calculado o no, solo el tiempo dirá.
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