Saltillo Región Sureste
Por
Paola Casas
Publicado el lunes, 20 de julio del 2026 a las 04:20
Saltillo, Coah.- La presencia del langostino que habita en las acequias de Arteaga no representa una buena noticia para el ecosistema. Lejos de ser una especie propia de la región o indispensable para mantener el equilibrio ambiental, el Procambarus clarkii es un acocil invasor, introducido desde Estados Unidos, que amenaza la biodiversidad del noreste de México.
La aclaración surgió luego de que una conocida página dedicada a difundir la riqueza natural de Arteaga publicara que el langostino era “una especie clave para el equilibrio del ecosistema”.
No es nativo de aquí
La publicación fue cuestionada por el divulgador científico y estudiante de Biología, José Pablo Fuentes, quien explicó que el crustáceo no es originario de Coahuila.
“
Es clave para los ecosistemas donde sí es nativo, pero ese no es el caso de México. Aquí es una especie invasora”, señaló.
El Procambarus clarkii fue introducido al país durante la década de los 80 con fines comerciales y de consumo humano, sin embargo, al no tener éxito en el mercado, muchos ejemplares escaparon o fueron liberados de las granjas donde eran criados, extendiéndose por ríos, arroyos y acequias del noreste.
Actualmente, dijo, la especie ya se encuentra distribuida en gran parte de los cuerpos de agua de la
región.

Desplaza a especies
Fuentes advirtió que el principal problema es que este langostino consume vegetación, invertebrados, peces pequeños y huevecillos, además de competir por alimento y refugio con las especies propias del ecosistema.
A ello se suma que excava madrigueras, remueve el sedimento y favorece el deterioro de la calidad del agua.
“
No está aportando al ecosistema; al contrario, está generando un desequilibrio que puede tener efectos permanentes”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó el caso del Procambarus regiomontanus, conocido como acocil regio, un langostino endémico de Monterrey que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción debido al desplazamiento provocado por el Procambarus clarkii.
“
Antes se distribuía prácticamente por toda el área metropolitana de Monterrey; hoy solamente sobrevive de forma natural en un sólo cuerpo de agua gracias al trabajo de científicos”, explicó.

Amenaza para carpita
Aunque todavía no existe evidencia directa de que depreda a la carpita de Saltillo (Gila modesta), especie endémica de Coahuila que únicamente habita de forma natural en el arroyo Los Chorros, el especialista señaló que uno de los principales componentes de la dieta del langostino invasor son precisamente los huevos de peces.
Indicó que la disminución de las poblaciones de esta especie coincide con la expansión del crustáceo en la región, por lo que podría representar uno de los factores que agravan su situación.
Control, no erradicación improvisada
José Pablo Fuentes descartó que exista alguna forma de convertir al langostino americano en una especie nativa.
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Para que una especie sea endémica tiene que evolucionar en ese lugar durante millones de años; eso no puede cambiarse”, explicó.
Ante ello, consideró que la solución debe consistir en programas de manejo elaborados por especialistas, con acciones de control, monitoreo y educación ambiental.
Recordó que, al tratarse de una especie comestible, en otras regiones se han implementado campañas para fomentar su captura y consumo como estrategia para reducir sus poblaciones, aunque advirtió que cualquier medida debe estar sustentada científicamente para evitar afectar a otras especies nativas.
Asimismo, hizo un llamado a la población a no liberar animales o especies exóticas en ríos, arroyos o acequias, pues muchos de los problemas ecológicos actuales comenzaron precisamente por introducciones realizadas por personas.
“
Necesitamos proteger los ecosistemas que todavía conservamos y conocer qué especies pertenecen realmente a nuestra región. Muchas invasiones biológicas empiezan cuando alguien libera animales pensando que no habrá consecuencias”, concluyó.

Recuerde…
La presencia del Procambarus clarkii en las acequias de Arteaga altera los ecosistemas locales al consumir vegetación, desplazar a especies endémicas (como el acocil regio) y amenazar a peces nativos en peligro crítico como la carpita de Saltillo…
Competencia y depredación: consume pequeños peces, invertebrados y huevecillos, además de competir por alimento y refugio con especies nativas.
Deterioro del agua: excava madrigueras profundas y remueve los sedimentos, lo que afecta drásticamente la calidad y transparencia del agua.
Desplazamiento de especies endémicas: especies como el acocil regio (Procambarus regiomontanus) han sido llevadas al peligro crítico de extinción debido a la expansión de este langostino.
Amenaza a la fauna local: la dieta del langostino incluye huevecillos de peces, lo que pone en riesgo de manera indirecta a especies protegidas y exclusivas de la región, como la carpita de Saltillo (Gila modesta) que sobrevive en el arroyo Los Chorros.
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