“por eso pienso que mi historia desde antes
esta transformación privada y poca cosa
en verdad empezó en la noticia portátil
nada segura de aquel añito nuevo
hace ya veinte eneros poco más que un instante
cuando Fidel se elevó como un árbol
como una flecha nueva o un misil
un cañón antiaéreo un exorcismo
o una simple cometa roja y negra.”
M. Benedetti
Hacer memoria de un centenario no es sólo el recordar al estratega de la Sierra Maestra o al adolescente que asaltó el cuartel de Moncada, y alegó a la historia desde la cama de un hospital. Es ver la respuesta que le dio la historia a quien caminó por la tierra decidido a ganar el mundo con una fe inquebrantable en el género humano.
Fidel no se conmemora con un arreglo ante la piedra que resguarda sus restos. Es una antorcha de luz en cada doctora que trasciende fronteras, en cada fábrica, en cada escuela rural donde cantan sus pioneros, en la igualdad africana que venció al fascismo. Cada día nos recuerda que la revolución no es un sueño inalcanzable, sino el único camino que vale la pena caminar.
Su lucha representó el quiebre del determinismo geopolítico y su internacionalismo humanitario la derrota moral del capitalismo.
Él hizo de Cuba un refugio para el debate y la reunión de toda la humanidad perseguida por pensante.
Ante las agresiones del imperialismo consolidó la salud universal, la educación y la soberanía en su pueblo, a su vez solidario con los pueblos oprimidos de África y América Latina.
En 100 años no conmemoramos el pasado. Lo vivimos como nuestra antorcha de resistencia global, sus palabras, ya escritas, ya en videos, son escuela de soberanía y certeza eterna qué con el triunfo de nuestra lucha, llegará un mundo mejor.
Viendo las enormes piedras del cerro
cómo una isla en medio del cielo
desde mi reja aparece aislada
y sin embargo, bastan unos pasos
para su cima y desde ahí las luces
y desde ahí la carretera a toda parte.
Desde otra isla mal aislada por bloqueo
resisten con la dignidad bien puesta
de martillo y fusil terciados
juramentan ante roca recreada
regazo de piedra, refugio de sol
y tú atestiguas en tanto, en tanta luz.
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