Coahuila
Hace 5 dias
Al político número dos durante los primeros ocho meses del segundo trienio de Román Alberto Cepeda en el Ayuntamiento de Torreón, José Elías Gánem Guerrero, lo extrajeron con el uso de la fuerza pública el domingo por la madrugada de su domicilio particular (por antonomasia, el momento cuando más relajado se encuentra un tipo ordinario; más blandito; cuando menos oposición pondrá y más sorprendido se sentirá), al estilo de las capturas por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita que requieren secrecía de la operación, sin importar que se trate de un fraccionamiento privado (Residencial Galerías) en la Perla de La Laguna.
No se puede perder de vista un detalle, en la línea del tiempo: se trata del segundo personaje capturado en Torreón, en menos de un mes, que cumple con el perfil de “Bad hombres” (Trump, dixit): aquellos que acostumbraban pasearse con escoltas armados, muchos y llamativos, por tugurios y en general cualquier lugar donde pudieran ser vistos, y ostentar ese poder de fuego frente a sus congéneres. El primero había sido Ernesto “El Güino” Herrera.
Como el objetivo de ambos era precisamente ese, ser vistos fanfarroneando, es natural que mucha gente les haya observado, y el tema se torne después vox populi en leyenda urbana. Ese tipo de situaciones, sin embargo, generan una percepción de inseguridad (piedra angular en que se basa el poder del Gobierno de Coahuila desde sexenios atrás, misma que sostiene toda la estructura del sistema político estatal como clave de bóveda) y contradice al discurso oficial en la materia.
El manotazo en la mesa era entonces obligado para no fastidiar la estrategia.
Al gomezpalatino “Güino”, sin ningún tipo de empacho, lo detuvo la Policía Estatal en el nuevo centro de la civilización torreonita, usado para enviar un mensaje: Costco.
El de Gánem, en cambio, es un caso de equilibrismo político-judicial donde se cruzan muchas variables. Por ello surgen preguntas; los asegunes.
A fin de publicitar su detención, consta una fotografía chueca y borrosa, deliberadamente tomada así, en la pared de presentación de indiciados dentro de la Jefatura de la Policía Federal Ministerial en el Estado de Coahuila, adscrita a la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República, ubicada en Torreón.
Junto a él y su esposa, la extitular del Centro de Justicia en el Municipio de Torreón, Martha Esther Rodríguez Romero, figura José Feliciano Hernández Hinojo, “El Olimpo” (chofer-escolta). Los tres esposados.
De entrada, el control de daños: esparcir la especie de que se trató de un asunto particular, de “negocios privados” (siendo la pareja servidores públicos toda su vida) no uno que involucra recursos del erario (así hayan sido estos federales —de ahí la hipotética intervención de la FGR— ya que su ejecución se realiza igualmente durante una administración priista).
Luego, el ámbito de responsabilidad: que no haya cacareado el asunto la Fiscalía General de la República por ningún medio, cuando en otras ocasiones ha difundido la detención de personajes menores a comparación. Esa circunstancia, justo es decirlo, atañe al coahuilense David Boone como Fiscal Especializado de Control Regional.
Es, en los hechos, la Federación actuando. Y a su vez, que no parezca una cacería por aquello de las relaciones diplomáticas con Coahuila, entre uno y otro orden de Gobierno.
Posteriormente, la excepcional protección: que no se haya filtrado la carpeta de investigación, o por lo menos una parte de esta, cuando se trata de una práctica común y respecto de Gánem existe el expediente FED/FEMCC/FEDHCIS-COAH/0000306/2025.
A su vez, la narrativa: que no signifique un triunfo para Morena en territorio ajeno, propiciado primero por los señalamientos sistemáticos del diputado local Antonio Attolini en contra de Gánem, y eventualmente la denuncia, documentada por una investigación particular, presentada por el senador Luis Fernando Salazar en 2025.
Pero que tampoco se extienda la idea de que a Gánem lo “pusieron” (entregaron, pues) desde el Municipio o el Estado (ni que se perciba este como uno de los mismos).
Por ello significa un asunto quirúrgico: extraerle sin provocar una hemorragia o daños a otros órganos (en este caso, a terceros). No lo detiene la Policía Estatal, brazo armado del Gobierno ídem; ni siquiera participa. Tampoco la Municipal, de la cual fue superior jerárquico en algunas atribuciones cuando fue secretario del Ayuntamiento.
Cabe señalar el timing de Miguel Ángel Riquelme, Alcalde de Torreón, para deshacerse de la titular del Centro de Justicia Municipal, Martha Esther Rodríguez Romero: antes del desastre; cuidando que su detención no la agarrase en el cargo, y ensuciase a la gestión por completo.
Previamente Gánem había dejado el cargo que ocupó desde el 1 de enero de 2025 a finales de agosto del mismo año, cuando fue tomado el Municipio por las fuerzas centrales y designado en su lugar el exalcalde, Eduardo Olmos Castro.
En diciembre de aquél año solicitó un recurso de Amparo que le fue negado, ante una tentativa orden de aprehensión. Ya olía mal.
En lo dicho: un caso de equilibrismo político-judicial donde prevalecen las formas en todo momento.
Cortita y al pie
En documentos registrales, Gánem aparece sólo como socio de Comercializadora La Victory, S.A. de C.V., creada el 27 de febrero de 2020 en Torreón pero con domicilio fiscal en Gómez Palacio. Ni su esposa ni el chofer-escolta figuran en otras razones sociales. Por lo menos no legalmente.
Junto al trío mencionado fueron apresados también el domingo Farid Alí Ibarra Nassar, y Georgina Ramírez Chacón, de 30 años, ésta última miembro de una sociedad cooperativa denominada Comercial Halfer Laguna, S.C.C. de B.S. de R.L. de C.V., constituida en marzo de 2025 en Torreón aunque con domicilio fiscal en Gómez Palacio, con el objeto de vender refacciones automotrices.
Es, además, apoderada legal de la persona moral Grupo Integrador de Servicios de Edificación, S.A. de C.V., desde julio de 2024. Farid Alí, por su parte, pese a no representar legalmente a la citada empresa (ganadora de contratos millonarios adjudicados por el Simas Torreón en 2024), firmaba como tal.
La última y nos vamos
Por lo demás, se juntó el hambre con las ganas de comer. Con una parada en la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, en la Ciudad de México, se proyecta un traslado como destino final a la fría Almoloya de Juárez. Sitio donde residen otros políticos de prosapia entre sus 643 internos, como El Gober Precioso (Mario Marín), César Duarte, Ángel Aguirre, Ernesto Ruffo, o Tomás Yarrington. Todos exgobernadores.
Ahí va nuestro representante lagunero.
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