Para tomarnos un receso de temas políticos, en esta columna escribiré del proceso rumbo al 2030 que acaba de iniciar el Director Técnico de la Selección México de Fútbol, Rafa Márquez, donde el 26 de septiembre marcó la fecha inicial con la cual el “Káiser” estrenó su estilo de entrenamiento y modo de juego en nuestro primer encuentro contra Colombia.
Si bien es el primer encuentro de este 2026 contra el país sudamericano, la realidad es que nos hemos venido enfrentando contra ellos por cerca de un siglo, donde de acuerdo a TUDN nos hemos enfrentado contra ellos en exactamente 30 partidos, donde hemos ganado 10 veces, perdido 10 veces y empatado otras 10.
Sin embargo, como bien dicen, el diablo está en los detalles. Si bien el saldo general es simétrico, la realidad inmediata es más reveladora: la última vez que jugamos contra ellos perdimos 4 a nada, y antes de eso, los colombianos remontaron para ganar 3 a 2, ¡dos veces! Y antes de eso, perdimos 2 a 0.
Entonces, ¿quedamos igual? Yo pienso que no. Yo pienso que hay algo nuevo y muy interesante en la forma en que Rafa Márquez está dirigiendo a la escuadra nacional. No solo rompió la mala racha que teníamos contra Colombia, sino que lo hizo dándole la oportunidad a nuevos talentos que tienen mucha hambre de crecer.
Contra Perú fue lo mismo: le dio la oportunidad a nuevas caras de tal manera que el promedio de edad en el equipo mexicano fue de “24 años contra 29 años de Perú”, según expresó el propio Rafa Márquez en la conferencia de prensa posterior al juego. Así como también dijo “yo creo en los jóvenes” y “no sé quién más se hubiera atrevido a hacerlo”, y tiene razón.
Hay que apostar al nuevo talento, y a desarrollar jugadores lo antes posible para que tengan las mejores bases sobre las cuales construir las historias de éxito de mañana. Y ojo, que esto que está haciendo Rafa Márquez no es el común denominador en la historia de la Selección Mexicana, y yo genuinamente creo que está intentando algo innovador.
Por eso yo creo mucho en el proyecto de Rafa. Es una persona seria y comprometida, además del máximo referente del fútbol en México (al menos para mi generación) y el conjunto mexicano no podría estar en mejores manos. Hay un proyecto a largo plazo que yo pienso va a llegar a muy buen puerto en el proceso mundialista de 2030.
Esto será un proceso donde habrá cambios, y que bueno, porque si el fútbol mexicano quiere evolucionar y pasar al siguiente nivel, muchas cosas tienen que cambiar. Entonces, por mi parte, le deseo todos los éxitos a Rafa Márquez, y sé que lo dejará todo en la cancha y el pizarrón para darnos muchas alegrías.
¿Será éste el inicio del proceso para que México pueda alzar la copa del mundo? Yo pienso que sí, pero que cada quien saque sus propias conclusiones.
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