Monclova
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 19 de octubre del 2026 a las 04:00
Monclova, Coah.- El incremento en el número de diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), no significa necesariamente que haya más personas con esta condición, sino que existe una mayor conciencia entre padres de familia, docentes y personal médico para identificarla, afirmó el neurólogo pediatra, Juan Antonio Hernández.
El especialista descartó que las vacunas del esquema básico de inmunización sean causantes del autismo y sostuvo que no existe evidencia científica que demuestre esa relación, frente a las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha atribuido el incremento de los diagnósticos a la vacunación y promueve una revisión del esquema de inmunización en ese país.
“No existe evidencia científica que alguna vacuna cause autismo”, enfatizó Hernández, al subrayar que no se ha identificado una causa única para esta condición del neurodesarrollo y que su aparición involucra factores complejos, entre ellos genéticos y ambientales.
El médico llamó a evitar la desinformación entre las familias y recomendó mantener la vacunación infantil, al advertir que las sospechas sobre una relación entre vacunas y autismo no deben confundirse con evidencia científica.
Mayor detección
Hernández explicó que el autismo es una condición del neurodesarrollo conocida desde hace mucho tiempo, pero que durante las últimas décadas ha sido objeto de mayores investigaciones, lo que ha permitido ampliar los criterios de identificación y reconocer manifestaciones que anteriormente podían pasar inadvertidas.
La mayor información disponible ha llevado a que padres, maestros, médicos familiares y pediatras consulten con mayor frecuencia ante señales relacionadas con el lenguaje, la interacción social y el desarrollo infantil.
“Se están diagnosticando más porque hay mayor concientización”, explicó el especialista, quien insistió en que un aumento en los casos registrados no demuestra, por sí solo, que también haya aumentado la prevalencia real.
Advirtió, además, que México no cuenta con estadísticas nacionales, estatales ni municipales suficientemente confiables, sustentadas en estudios epidemiológicos, para determinar con precisión la frecuencia del autismo en la población.
Por ello, consideró que las cifras difundidas en otros países, particularmente en Estados Unidos, no deben trasladarse automáticamente a la realidad mexicana, debido a las diferencias entre las poblaciones estudiadas y los métodos utilizados.
Descarta vacunas lo causen
Ante los señalamientos que atribuyen a las vacunas la aparición del autismo, incluidos los argumentos de padres que relacionan una aparente regresión en el desarrollo de sus hijos con la aplicación de alguna dosis, el neurólogo sostuvo que la coincidencia temporal no demuestra una relación causal.
Hernández fue enfático al señalar que no existe evidencia científica que establezca que las vacunas del esquema básico provoquen el trastorno del espectro autista.
Las declaraciones se producen en medio de la controversia generada por Donald Trump, quien ha impulsado una revisión de las políticas de vacunación en Estados Unidos y ha promovido afirmaciones que vinculan las inmunizaciones con el autismo.
El especialista puntualizó que las decisiones sanitarias deben sustentarse en evidencia científica y no únicamente en declaraciones políticas o experiencias individuales.
La importante detección temprana
Más allá de la discusión sobre las causas, Hernández destacó que uno de los principales retos es identificar oportunamente a los niños que presentan señales de alteraciones en su neurodesarrollo, para iniciar las intervenciones que requieran.
Entre las señales que pueden motivar una valoración mencionó la falta de contacto visual, la ausencia de respuestas sociales esperadas, las dificultades en el desarrollo del lenguaje y determinadas particularidades sensoriales, como una sensibilidad marcada a los ruidos.
Sin embargo, aclaró que un solo síntoma no es suficiente para diagnosticar autismo y que es necesario reunir criterios clínicos específicos para determinar si existe esta condición.
Recomendó que, ante cualquier preocupación, los padres acudan primero con su médico de confianza, quien podrá valorar el desarrollo del menor y canalizarlo con el pediatra o el especialista correspondiente.
El diagnóstico oportuno permite comenzar intervenciones dirigidas a las necesidades de cada niño, ya sea en el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la interacción social u otras áreas.
No hay cura
El neurólogo explicó que el autismo no cuenta con una cura única, pero esto no significa que no haya alternativas para favorecer el desarrollo y la integración de quienes viven con esta condición.
El abordaje debe ser individualizado y multidisciplinario, con la participación de los padres, profesionales de la salud y especialistas en las áreas en las que cada paciente requiera apoyo.
Hernández subrayó que un diagnóstico no debe convertirse en una etiqueta que limite las oportunidades de un niño. Por el contrario, debe servir para identificar sus necesidades, fortalecer sus capacidades y facilitar su inclusión familiar, escolar y, posteriormente, laboral.
Finalmente, hizo un llamado a las familias, al sector salud y a los medios de comunicación para fortalecer la información y la sensibilización sobre el autismo, evitar la exclusión y garantizar que las personas con esta condición tengan acceso a oportunidades de desarrollo.
Cada niño es diferente
Gabriela García y Cecilia Campos insisten en que no existen dos niños con autismo iguales.
Algunos pueden presentar dificultades importantes de comunicación, atención o procesamiento sensorial, mientras que otros pueden desarrollar capacidades académicas muy avanzadas.
Por ello, una adecuación educativa no significa reducir las expectativas sobre el niño. Por el contrario, puede significar ofrecerle materiales diferentes o actividades más avanzadas de acuerdo con sus capacidades.
Un niño puede tener dificultades para comunicarse y al mismo tiempo, dominar operaciones matemáticas que corresponden a grados escolares superiores.
Más que una etiqueta, entender al niño
Para las fundadoras de Brainet, el objetivo de una valoración no debe ser simplemente colocar una etiqueta diagnóstica.
Lo importante es comprender qué está ocurriendo con cada niño, identificar sus fortalezas y necesidades y construir las herramientas que le permitan desenvolverse en su vida cotidiana.
Por eso, explican, en Brainet realizan entrevistas integrales con las familias, que pueden extenderse entre una y dos horas, revisando incluso antecedentes desde el embarazo para tratar de comprender el contexto particular de cada caso.
Su experiencia como madres de niños con autismo también forma parte de esa mirada.
No hablan únicamente desde la teoría, sino desde el conocimiento que implica acompañar a un hijo, observar su desarrollo, enfrentar dudas, buscar respuestas y aprender a interpretar conductas que muchas veces son mal entendidas.
Familia, escuela y salud, el mismo equipo
Gabriela García y Cecilia Campos coinciden en que la respuesta al crecimiento de los casos no puede recaer exclusivamente en las familias.
Se necesita un trabajo coordinado entre padres, escuelas, especialistas y sistema de salud.
En Brainet, señalan, los mejores resultados se han obtenido cuando existe una familia comprometida y cuando el centro puede trabajar también de manera coordinada con la escuela.
El llamado de ambas es a desarrollar una verdadera cultura de vigilancia del neurodesarrollo, similar a la que ya existe para revisar peso, talla, crecimiento y vacunación.
Observar cómo habla un niño, cómo juega, cómo se mueve, cómo aprende, cómo se relaciona y cómo regula sus emociones puede permitir identificar oportunamente una señal de alerta.
Para las fundadoras de Brainet, el tiempo importa.
La intervención temprana no pretende cambiar quién es un niño, sino proporcionarle herramientas para comunicarse, aprender, participar y desarrollar su máximo potencial.
Y ante un escenario en el que las estadísticas muestran un crecimiento sostenido de los diagnósticos, el reto para la sociedad es claro: que ningún niño quede sin atención por falta de diagnóstico, que ninguna familia tenga que esperar años para recibir ayuda y que ninguna escuela tenga que enfrentar sola una realidad para la que no fue preparada.
Lo que dice Donald Trump
El Presidente los Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que las vacunas infantiles y el uso de paracetamol durante el embarazo provocan casos de autismo, aunque la comunidad científica sostiene que no existe evidencia empírica que respalde estas afirmaciones. Trump ha calificado el autismo como “epidemia”, que afecta a 1 de cada 31 niños estadounidenses, y ha promovido la idea de que la vacuna triple viral, contra el sarampión, las paperas y la rubéola pueden ser causales.
El Mandatario estadounidense fue más allá y firmó a principios de agosto del 2026, una orden ejecutiva para modificar el esquema de vacunación en su país, pasando de18 a 11 inmunizaciones, separando en tres dosis separadas la triple viral y espaciar las inmunizaciones.
Organizaciones médicas y pediatras han advertido que estas medidas pueden generar confusión en los padres y reducir las tasas de inmunización, incrementando el riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles.
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