Al ver todo lo que está sucediendo en nuestro México, me pregunto una y otra vez, aquellos que votaron por Morena o por López Obrador ¿fue realmente por convicción o porque creyeron todo lo que decía en sus discursos?
Porque de sobra se le conocía por mentiroso, lioso, traicionero y otras características más que han formado parte de su personalidad. Con su llegada a la Presidencia de la República se inició la peor etapa política, social y económica de que se tenga memoria.
Y eso que en el país hubo momentos difíciles en su economía; sin embargo, se logró superar porque había algo muy importante: el amor a Mëxico. Se anteponía ese sentimiento tan fuerte y necesario para salvar a un país.
A diferencia de hoy, que existe coraje que llega al odio y propicia enfrentamientos de unos contra otros y divide en vez de buscar un bien común.
Tuvimos por muchos años un partido político hegemónico, es cierto; siempre ganaba el mismo, el partido tricolor o PRI.
¿Había otros partidos políticos? Si los hubo. Sin embargo, ganaba uno porque tenía los votos en las urnas que acreditaban su triunfo. A pesar de las inconformidades que pudieron darse por parte de militantes de otros partidos, el PRI gobernó más de setenta años hasta que perdió la presidencia en elecciones donde resultó ganador el PAN con Vicente Fox como candidato.
Hay que mencionar que ya se había constituido el Instituto Federal Electoral con José Woldenberg como Presidente.
Lo que está sucediendo al interior del INE me parece un gran retroceso en cuestión electoral. Se había avanzado y mucho porque el organismo se ganó la confianza del electorado desde su creación.
El INE nació ciudadano, es decir, los procesos electorales serían organizados por ciudadanos, no militantes de algún partido político. El día de las elecciones en las casillas se encontraban las personas que habían sido seleccionadas previamente.
Se trataba de nuestros vecinos, personas conocidas que nos inspiraban confianza. Nada de rellenar urnas o querer hacerle al “vivo”. Había un compromiso por parte de todos, porque a todos nos importa que haya elecciones confiables, creíbles.
El compromiso sería con México, no con candidatos o partidos políticos.
Por eso nació el Instituto Federal Electoral, posteriormente Instituto Nacional Electoral.
¡Por supuesto! que ha existido confianza en el INE por eso duele, lastima la situación tan bochornosa que prevalece en el organismo electoral debido al abuso del cargo que debió ser honrado y no manchado como lo hizo. Guadalupe Taddei.
El error más grande que han cometido desde su llegada al poder como nuevo gobierno, es considerar que México y sus instituciones les pertenece. Por eso se comportan de una manera absurda e innecesaria.
Estamos escuchando la misma narrativa que inició López Obrador y ha continuado con la presidenta con “a”. Siempre culpando al pasado un día sí y otro también, pretendiendo hacer creer que “son diferentes” y sí lo son, porque han demostrado no saber gobernar.
Porque destruir instituciones no es gobernar es atentar contra el verdadero bienestar de los ciudadanos. Escuelas vacías con una niñez recibiendo ignorancia no educación. Hospitales destruidos, pero se presume de inaugurar los construidos por la transformación de cuarta.
Un buen gobierno invierte en dar mantenimiento a edificios que lo requieran, no los destruye. Las obras se planean, no se inventan, porque todo se construye con dinero de los contribuyentes.
No se inventa una mega farmacia que carece de medicamentos, por el contrario, se revisan clínicas y hospitales para proporcionarles lo que se requiera. Tampoco se inventa una sobre representación en el Senado “comprando” votos que no obtuvieron en las urnas porque es burlarse del pueblo.
Nuestro INE es lo que nos queda a los ciudadanos para seguir teniendo elecciones democráticas, confiables. Han tratado de destruirlo para ellos continuar en el poder; saben que existe inconformidad por las corruptelas, destrucción, impunidad existente y una protección ilimitada a la delincuencia.
Al ser un INE ciudadano, que nos ha costado a todos, debemos rescatarlo. La sombra de la desconfianza existe por el derroche, el abuso que Guadalupe Taddei hizo en el noble organismo. Lo manejó como si fueran de ella los recursos.
La señora Taddei -aunque pretendan negarlo- es afín a Morena. Nunca se comportó como una funcionaria que debería dar certeza a una elección. Sin duda debe más, mucho más lodo que deberá salir en las investigaciones.
No hay que olvidar como llegó a ocupar la presidencia del INE, por tómbola; cualquiera que hubiera quedado sería afín al gobierno y lo saben los diputados y los senadores. No se hagan los sorprendidos. No olvidemos tampoco a los Ministros del Acordeón. ¡Cuánta sabiduría en la Suprema Corte!
Rescatemos a nuestro INE y que se designe a la persona que tenga el mejor perfil. No necesariamente debe ser mujer. Necesitamos MEJOR PERSONA, que sea respetable y con valores. Y que no meta las manos el gobierno. Porque el INE es nuestro, de los ciudadanos.
Si desea encontrar malos manejos, que investigue a SEGALMEX, le siga con el Huachicol, y la cadena de corrupción y encontrará responsables. Caiga quien caiga.
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