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Publicado el miércoles, 2 de marzo del 2011 a las 16:00
Saltillo, Coah.- En el arduo camino recorrido en la lucha contra el demonio, el exorcista José Luis Del Río da cuenta sobre los momentos en que fue atosigado por las crisis de fe, que finalmente lo colocaron frente a diversas pruebas, mismas que reconoció como el llamado de Dios.
En la experiencia que ha vivido en el transcurso de unos 40 años, coincide con varias de las premisas que se ventilan en el filme “El Rito”, que está basado en hechos reales y que actualmente se exhibe en los cines de la localidad. Las manifestaciones demoniacas como vejación, infestación, obsesión diabólica, e incluso la verdadera posesión, han aumentado radicalmente, así como la tendencia hacia el escepticismo.
La parte inverosímil, dijo, corresponde a la actitud excéntrica del padre Lucas en la cinta, papel desempeñado por Anthony Hopkins, es contrario al perfil de un sacerdote que se dedica a este tema, quien debe ser piadoso y espiritual además de prudente e íntegro en su vida. Así, los obispos son muy cuidadosos a la hora de delegar el cargo de exorcista a los sacerdotes y que “logre expulsar a los demonios de forma imperativa”.
Comentó que los signos que presenta la película de posesión diabólica sí se dan en la práctica; entre otros, el hecho de adivinar situaciones lejanas a la persona, cosas ocultas y de la vida pasada.
El papel de Michael Kovak, interpretado por Colin O’Donoghue, quien termina por creer en la existencia del demonio, se enfrentó a etapas de crisis de fe, como en un momento ocurrió en la vida del padre Del Río.
“Desde que era joven esas cosas ya las reconocía bien. Dentro del Seminario me tocó hacer una tesina sobre el asunto de los exorcismos. Cuando fui ordenado sacerdote, me tocaron tantos casos de verdadera posesión diabólica, que lo sentí como un llamado de Dios”, comentó.
En su experiencia, recuerda el caso de un hombre que había hecho pacto con el diablo y pagó un alto costo, porque tenía frecuentes posesiones y cobraba fuerzas extraordinarias.
“Cuando le lanzaba agua bendita emitía un alarido fuerte, fuerte, de dolor (…) para seguir adelante teníamos que romper ese pacto con el diablo, y él no quería, pensaba que le traía beneficios”, dijo. Finalmente, rompieron el pacto y al confesarse entre el forcejeo se efectuó el exorcismo.
“Sentí como que algo se me salió del pecho, hace como dos años que no me sentía tan bien como ahora”, mencionó aliviado.
‘JESÚS ES EL SEÑOR’ “Cuando me vio me lanzó una mirada fija y de odio. Se ve claramente cuando es algo diabólico, no es la mirada perdida de una persona enferma mental (…) Ya avanzado el ritual, me dijo con voz ronca, que claramente no era de ella, ‘ya nada más quedo yo’”, recordó. Había sido infestada por 13 demonios que fueron saliendo de uno por uno. Al final la hizo repetir unas palabras que son indicativas de que el demonio no está: “Jesús es el Señor (eso no lo puede decir el demonio)”.
El apartarse de la fe y de Dios, así como el fácil acceso a literatura relacionada con el satanismo, conforman factores relevantes en esta situación. Incluso, recordó Del Río el caso de un joven que descargó varios tomos que imprimió y engargoló que incluía toda clase de hechicería, vudú, que al intentar practicarlos, comenzó a sentirse mal. “Fue y me botó todos los libros, ya no quiso saber nada de satanismo. Hay que tener cuidado”.
Sobre la película “El Rito”, opinó: “Trata de asumir una actitud muy generalizada en la actualidad, la de escepticismo y falta de fe. Cuando se habla de demonios e infestación, hay mucha gente que se dice científica que cree que teniendo a su alcance los avances de la ciencia ya no necesita más. Por eso la película resulta positiva porque supera la cuestión del escepticismo”.
Recomendó ver la película “El Rito”, ya que “en general yo la veo positiva, aunque en algunas cosas me pareció un tanto inverosímiles, pero resulta positiva porque sí informa sobe las posesiones diabólicas”.
La última víctima, a la que vio hace unos meses, se trataba de una muchacha de unos 14 años de edad. Sus familiares la llevaron al seminario cargada. Iba con la mirada perdida y dejando salir espuma por la boca.
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