Sociedad

Publicado el domingo, 6 de marzo del 2011 a las 18:00
¿Se imagina tener un archivo fotográfico de miles de imágenes de su tracto digestivo? Aunque no tendrían mucho éxito en su álbum familiar, para los gastroenterólogos constituyen una oportunidad que le puede salvar la vida.
Por medio de éstas, pueden encontrar las razones por las que algunas personas reportan sangrados ocultos en heces sin padecer anemia ni ningún otro problema en el colon.
A principios de la década de los 90, científicos israelíes diseñaron una cápsula con una microcámara que hoy es capaz de tomar entre 50 y 75 mil fotografías durante las ocho horas en que hace su recorrido.
Sin anestesia de por medio, la cápsula se ingiere como si se tratara de cualquier otra y se expulsa naturalmente entre 10 y 48 horas después. Según sus creadores, la cápsula se puede utilizar con pacientes de 7 años de edad en adelante y con personas que emplean regularmente antiinflamatorios no esteroideos (AINES, en inglés) para tratar alguna enfermedad reumática, osteoartritis o algún problema de ortopedia, en especial si tienen sangrado intestinal.
‘Big Brother’ visceral
El paciente espera en la comodidad de su hogar mientras la cápsula hace su recorrido, pero debe caminar el mayor tiempo posible para provocar el movimiento intestinal necesario para que el dispositivo avance. Ocho horas después, regresa al hospital para entregar la minicomputadora que almacenó las imágenes.
En México, la cápsula endoscópica se emplea en algunos hospitales privados con un costo de alrededor de 20 mil pesos y, a nivel público, como en el Instituto Mexicano del Seguro Social, sólo en determinados pacientes, pues cada cápsula puede costar 500 dólares.
Las imágenes, resultado de este viaje, son grabadas en tiempo real en la memoria de una minicomputadora que debe portar el paciente. Luego son interpretadas por endoscopistas capacitados.
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