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Automedicación, sin control en Saltillo

  Por Edith Mendoza

Publicado el lunes, 7 de marzo del 2011 a las 16:00


Cualquiera puede comprar medicamentos restringidos, aun sin haber sido consultados por un especialista de la salud

Saltillo, Coah.- Muchos hemos caído alguna vez en la tentación de automedicarnos, sobre todo ante los síntomas de una gripe cualquiera o un dolor de estómago, situación que se potencializa con los limitados controles oficiales en las farmacias, situación que Zócalo Saltillo dejó al descubierto.

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Tal vez el “médico general Javier Manón Almeida” no se graduó con honores de la Facultad de Medicina, y mucho menos del bachillerato o siquiera de la primaria, pero a su nombre distintas farmacias vendieron hoy, varias cantidades de antibiótico y medicamento para dolor.

En contraste con las horas que un paciente puede pasar en una sala de espera del Seguro Social, bastaron unos minutos para, con el uso de una computadora, un par de imágenes descargadas de Internet, unas hojas y una impresora, se elaborara el formato de una receta médica. En definitiva, el apellido “Manón” será el menos indicado para alguien que se dedique al cuidado de la salud, pero eso no representó ningún impedimento.

Como con el nombre, tampoco fue problema idear una dirección y un número telefónico. Algunos compañeros en la redacción hicieron pruebas para determinar quién tenía la letra típica de un doctor.

“Escríbelos con mala ortografía y con letra que apenas y se entienda para que sea creíble”, era la recomendación que todos le daban a Miguel, quien vaciaba la información a las supuestas recetas médicas.

La tinta de una pluma negra de gel, indicaba el tratamiento que “Gabriela Nieto” tomaría tras el diagnóstico de “faringoamigdalitis”. Igual para otros “pacientes” más. Todos necesitarían antibióticos y algunos, incluso, medicamentos desinflamantes y que ayudaran a reducir molestias como la temperatura.

Antibióticos con receta

Desde los primeros meses del año pasado, el Consejo Nacional de Salud propuso prohibir la venta de antibióticos si no se presentaba una receta médica, medida que se puso en práctica desde mayo de 2010, así, las farmacias que no acataran la medida serían merecedoras de sanciones que podrían llegar a la clausura del establecimiento.

Y es que numerosos estudios señalan que la automedicación, y en especial cuando se trata de antibióticos, predispone a los organismos patógenos o causantes de determinada enfermedad, a generar cierto nivel de resistencia.

El escenario estaba montado y era hora de salir y poner en práctica el ejercicio.

Fuera del primer establecimiento farmacéutico esperaba el fotógrafo y en el interior, la dependiente vestida con una bata blanca no tardó en atenderme. Miró cuidadosamente los medicamentos que se indicaban. Después de unos segundos caminó hacia los estantes tras ella y tomó dos cajas del antibiótico ciprofloxacino de 500 miligramos y otra de naproxeno sódico.

Luego de varios minutos mientras la vendedora capturaba en el sistema la información contenida en el documento apócrifo, señaló el costo de la compra. “Van a ser 269 con 30. Me quedo con la receta por el antibiótico, te doy una copia”. Recibió el pago y regresó el cambio junto al ticket y los medicamentos en una pequeña bolsa 100% biodegradable.

Similares vulneradas

La única dificultad para el siguiente ejercicio fue decidir cuál de las “recetas” que llevábamos usaría. Al llegar a Farmacias Similares de Isidro López Zertuche, “Háblame de Ti” de Rocío Dúrcal, acompañó toda la transacción.

“¿Es para infección de la garganta? Serían 60 pesos. ¿Quieres agregar un jarabito de miel para la garganta?”, dijo la dependiente quien se quedó con la receta tras capturar los datos. La fresca mañana afectó la tos de Dulce María Escobar que se encontraba en la fila para ser atendida. Aprovechó el momento para hacer promoción a su negocio de maquillajes.

En la calle Pérez Treviño del Centro Histórico de la ciudad, se encuentra la Botica Recio. Ahí “surtiríamos” la receta de Liliana Martínez, para un tratamiento de siete días con tabletas de cefuroxima de 500 miligramos. De inmediato el encargado informó que no contaba con él. Esta sustancia activa representó ciertos problemas por lo que optamos por usar otra de las recetas.

El siguiente objetivo se situó en la calle Acuña norte, en el mismo sector, en el negocio Generi-K. Ahí buscamos la compra de amoxicilina de 500 miligramos y paracetamol para Martha Fernández.

En la banqueta frente al establecimiento, un promotor invitaba a los transeúntes a comprar sus productos. “Pásele señorita, ¿qué necesita?”, dijo de forma cordial.

“Las dos te salen por 36 pesos”, dijo mientras miraba cuidadosamente la receta. Estaba haciendo cuentas para llegar a la conclusión de que necesitaría otra caja de amoxicilina porque el tratamiento era para siete días.

La lucha de la OMS

Ante las circunstancias antes descritas, la pregunta está en el aire: ¿qué tan eficaz resulta la medida de que las farmacias soliciten recetas médicas para la comercialización de antibióticos, ante la grave problemática de la resistencia y mutación de los agentes patógenos?

La autoprescripción es desalentada por la Organización Mundial de la Salud debido a que el margen riesgo-beneficio propio de los antibióticos, principalmente requiere que su uso ocurra bajo supervisión médica.

Y es que todos los fármacos provocan determinadas reacciones adversas, que van desde enmascarar los síntomas del padecimiento real con los riesgos que ello implica, como hipersensibilidad, vómitos, diarrea, intoxicaciones y daños orgánicos, hasta incluso un shock que puede llevar a la muerte del paciente.

Hoy en día, buena parte de la sociedad, ante cualquier molestia recurre al uso de fármacos, y en la mayoría de los casos la compra de los mismos se hace a partir de un consejo de familiares o amigos que al mismo tiempo, fueron influenciados por la publicidad.

Los lineamientos a los que está sujeta la venta y dispensación de antibióticos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 27 de mayo de 2010, cuya lista, se encuentra considerados, dentro de la fracción IV del Artículo 226 de la Ley General de Salud, donde incluye grageas, cápsulas, tableta, suspensión, solución oral, granulado, implante, trociscos, solución inyectable endovenosa e intramuscular.

Dicha lista excluye las presentaciones cutáneas, oftálmicas, nasales, óticas, óvulos vaginales y supositorios, pero incluye una extensa lista de antibacterianos como tetraciclinas, y combinaciones con la misma, penicilinas de amplio espectro orales o inyectadas, cefalosporinas, trimetoprima y agentes similares, macrólidos, fluoroquinolonas, antibióticos beta-lactámicos entre otros.

En teoría, la medida obliga a la población mexicana a tener que acudir a los médicos para que sean ellos quienes les indiquen el tratamiento a partir de un diagnóstico, sin considerar la saturación de los sistemas de salud pública como el IMSS o el ISSSTE, así como las limitaciones en el servicio y equipamiento que los ha caracterizado desde su origen.

El hecho es que los sistemas en los negocios que comercializan los fármacos, sólo son de registro, y no de verificación de autenticidad de las recetas, ni de los datos del médico que presuntamente la externa.

Para saber

» El indebido consumo de analgésicos produce malestares gástricos, úlceras y aumento de la presión arterial.

» En uso inadecuado de antibióticos conlleva a la resistencia bacteriana.

Lo que dice la ley

» Los lineamientos a los que está sujeta la venta y dispensación de antibióticos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 27 de mayo de 2010, cuya lista, se encuentra considerados dentro de la fracción IV del Artículo 226 de la Ley General de Salud, donde incluye grageas, cápsulas, tableta, suspensión, solución oral, granulado, implante, trociscos, solución inyectable endovenosa e intramuscular.

Publicidad ‘suple’ a doctores

» Hoy en día, buena parte de la sociedad, ante cualquier molestia, recurre al uso de fármacos, y en la mayoría de los casos la compra de los mismos se hace a partir de un consejo de familiares o amigos que al mismo tiempo fueron influenciados por la publicidad.

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