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Publicado el lunes, 7 de marzo del 2011 a las 20:56
México.- Los Pumas rugen desde lo más alto del Clausura 2011. Es el equipo sensación, el superlíder que ha convencido a propios y extraños por su buen juego, imbatibilidad y capacidad goleadora pasada la mitad del torneo. El auriazul brilla como en sus mejores épocas y ya amenaza con romper sus propias marcas históricas en un comienzo de liga.
Al principio del certamen nadie apostaba un peso por los universitarios. La nula inversión de su directiva en refuerzos hacía pensar a los “expertos” que sería una larga y tediosa temporada en la que sufrirían para arañar puntos.
Pero un grupo heterogéneo, mezcla de juventud y experiencia, con la característica garra felina y calidad surgida desde La Cantera, pusieron de manifiesto que otros clubes pueden poner dólares y más dólares cada torneo para reforzar a sus plantillas, no obstante, Pumas no los ha necesitado para estar invicto y en el primer lugar de la tabla general, gracias a las virtudes en el trabajo del técnico Guillermo Vázquez.
Martín Bravo ha encontrado su mejor nivel desde que está en el Pedregal. Lleva cuatro goles que han sido fundamentales para su equipo, además de ser el futbolista que genera el desequilibrio en la ya de por sí dinámica puma.
El argentino ha guiado a los jóvenes del Club Universidad por el camino de una ofensiva que es única en la liga: es el único equipo que ha logrado marcar gol en todas las jornadas disputadas.
Con Martín en gran momento, los felinos no han resentido la ausencia por lesión de Juan Carlos Cacho, quien se había convertido en el atacante de moda con cinco goles en cuatro fechas.
Por el contrario, los auriazules no han dejado de hacerse pesar en el marcador de locales ni como visitantes para llegar a 21 unidades en nueve jornadas disputadas para igualar lo hecho en la temporada 1988-89 y el Verano 97. De obtener un punto o más en Morelia, el próximo domingo, serán unos Pumas históricos.
El buen paso universitario también ha encontrado lugar para la revelación de sus “cachorros”. En el Clausura 2011 han acaparado reflectores jóvenes canteranos como Javier Cortés, Emilio Orrantia y David Cabrera, muchachos que han venido a refrescar el juego felino encabezado por una “columna vertebral de hierro” comandada por Darío Verón, Efraín Velarde, Leandro Augusto, Israel Castro, Marco Antonio y Alejandro Palacios.
El Pikolín de la portería también ha respondido a las exigencias del arco unamita, porque nadie en CU extraña al eterno guardameta Sergio Bernal, retirado antes de comenzar la temporada. La meta de Palacios es la cuarta menos vencida.
Con el argumento de la cima, los Pumas se han convertido en el rival a vencer. Todo mundo les quiere ganar porque están invictos, presumen buen juego, hambre de goles y rugen con la fuerza de volver feliz a sus orígenes con éxito.
A partir de la fecha 10 les resulta imperativo no ceder un ápice en su labor de cara a los partidos que restan, porque pueden hacer historia y calificar a la Liguilla como superlíderes, como nunca antes en su historia en torneo cortos.
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