Internacional

Publicado el martes, 8 de marzo del 2011 a las 03:41
Bengasi, Libia.- Las fuerzas pro Gadafi volvían el lunes a empujar a la rebelión libia hacia el este, en medio de la sucesión de ofensivas y contraofensivas que tiene lugar desde hace una semana en torno de la estratégica zona de los puertos petroleros de Brega y Ras Lanuf.
El saldo de esta serie de enfrentamientos en una distancia de unos 180 km (los que van desde Brega hasta Ben Jawad, al oeste de Ras Lanuf) ha sido de al menos 25 muertos y un centenar de heridos, un balance que podría aumentar teniendo en cuenta que ambas partes están decididas a recuperar terreno.
Para un país cuya superficie es superior a las de Alemania, Francia y España juntas y un litoral de casi 1.500 km, esta situación no deja de ser llamativa y a menudo difícil de comprender desde el exterior.
Las fuerzas del régimen del líder libio Muamar Gadafi ya habían lanzado ataques en el oeste del país, pero en el este, donde la oposición se encuentra bien establecida desde el 17 de febrero, se vivía una frágil situación de status quo que se rompió el miércoles pasado.
Ese día, tropas de Gadafi intentaron tomar sin éxito Brega (unos 780 km al este de Trípoli), hasta ese momento el punto más occidental en esta región bajo control de los rebeldes, que han establecido su Consejo Nacional en Bengasi, la segunda ciudad del país a unos mil 000 km de la capital.
Brega es un puerto clave para la oposición por su importancia como terminal petrolera al exterior y de distribución de gas para la zona de Bengasi.
Además es la puerta hacia Ajdabiya, eje rutero que comunica al este de Libia con el oeste y el sur.
Sorprendidos en un primer momento, los rebeldes no solo lograron rechazar ese ataque a Brega sino que aprovecharon el impulso psicológico para pasar a la ofensiva.
Tras asentar su dominio en Brega el jueves, cientos de rebeldes se lanzaron el viernes hacia el oeste y por la noche habían tomado Ras Lanuf (unos 650 km de Bengasi), el otro puerto petrolero de esa región del Golfo de Sirte, tras violentos combates que dejaron una decena de muertos.
Un día después, los rebeldes habían avanzado hasta Ben Jawad, unos 60 km al oeste de Ras Lanuf, y ya pensaban lanzarse sobre Sirte, el feudo de Gadafi.
“Podemos entrar fácilmente a Sirte, pero queremos evitar pérdidas humanas. Por eso estamos negociando para ir a Sirte sin combates y de ahí continuar hacia Trípoli”, había señalado con optimismo Namil Mashash, ex miembro del ejército y uno de los jefes de las fuerzas rebeldes en Ras Lanuf.
Sin embargo, Ben Jawad fue el punto más occidental al que llegaron hasta ahora las fuerzas de la oposición.
El domingo, las tropas pro Gadafi lanzaron una sangrienta contraofensiva y lograron recuperar esa ciudad, al precio de 12 muertos y unos 50 heridos.
Si la emboscada preparada en Ben Jawad por las fuerzas que responden al régimen sorprendió a los rebeldes, éstos ya tenían “informaciones sobre “movimientos de tropas desde el sur hacia Sirte”, había admitido a la AFP el coronel Bachir El Magrebi, otro de sus líderes.
El lunes, siguiendo con esta nueva dinámica, la aviación bombardeó las afueras de Ras Lanuf, abandonado por la población despavorida, y el ejército parecía listo para reocupar ese puerto y continuar su avance hacia el este, hacia Brega, donde fueron derrotadas hace menos de una semana.
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