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Publicado el jueves, 17 de marzo del 2011 a las 15:00
Piedras Negras, Coah.- En su libro: Cuéntamelo otra vez, la escritora y articulista Blanca Esthela Treviño Pepi, rescata sus memorias, los recuerdos de antaño y las grandes enseñanzas que le dejara su abuela.
La escritora, en la tranquilidad de su hogar y dejando por un momento otra actividad que se ha vuelto en una de sus pasiones: La pintura, comparte como nació su primer libro.
Y es que precisa, que la obra nació del taller de literatura Letras Negras, impartido por el maestro Jaime Torres Mendoza, quien les encargó realizar una narrativa o poesía.
Blanca Esthela Treviño Pepi, una mujer preocupada por los problemas sociales que atañen en la sociedad, descubrió que a través de su pluma podía crear conciencia y dejar huella.
Así como el cooperar con “su granito de arena” para tratar de rescatar los valores que se van perdiendo y que generan muchos vicios.
Su pasión por escribir nació luego de que el padre Fernando Martínez la incentivara a hacerlo.
Luego de haber estudiado en Estados Unidos por varios años, como se acostumbraba en aquella época, regresó a Piedras Negras.
Casada y con hijos, Blanca Esthela, ávida de conocimiento, no quería quedarse así nada más, por lo que decidió continuar sus estudios luego de haber realizado la high school en el vecino país.
En un curso de profundización y cultura, rememora que el padre Fernando Martínez (QEPD), le dijo a ella y a un grupo de señoras, que necesitaban estudiar más, porque si no, no iban a comprender los temas que él les diera.
Entonces, el padre la incitó a ella y a las demás señoras a que estudiaran el bachillerato en español.
“El trajo la Uane para 18 señoras que comenzamos de ese grupo, terminamos prepa algunas, yo ya tenía mis hijos grandes”, indica.
Blanca Esthela Treviño Pepi es todo un ejemplo de superación, dado que tras culminar su preparatoria, decidió realizar su carrera profesional.
“Terminé mi carrera de Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico de Piedras Negras, ya con 50 años de edad”, dice.
Y es que para Blanca Esthela primero estuvo el cuidar de su familia y luego sus aspiraciones en lo profesional.
“Cuatro de mis hijos estaban en Monterrey y tenía dos hijas aquí”, indica.
Pero, rememora muy bien las palabras que el padre Fernando le dijera y crearan eco en ella: La mujer no está utilizando todos sus dones que tiene para mejorar la situación social.
“Él decía que la parte femenina no estaba contemplada en la sociedad como debería de ser”, precisa.
“Porque decía el padre que la mujer tiene diferentes dones y talentos que el varón y entre los dos pueden hacer una mejor sociedad”, agrega.
Fue entonces que tras la petición del padre a escribir artículos para el periódico, le nació el amor por las letras y la conciencia social.
Escribió poco al principio, pues tras terminar su carrera, que la absorbía por completo, realizó una maestría en Desarrollo Humano, aparte de estar al pendiente de su familia.
Acepta que en un principio le fue difícil escribir artículos, pues no tenía bien claro a donde enfocarlos, pero tras leer la carta que el Papa Juan Pablo II escribiera a las mujeres, supo que era casi una obligación hacerlo.
“El Papa decía que las mujeres debíamos de participar para crear una sociedad mejor”, apunta.
“Leí sus encíclicas sobre las preocupaciones sociales de la Iglesia, ahí venían la desigualdad, todas las cosas que nos están afectando como la marginación de la mujer, la intolerancia, muchos temas interesantes y fueron los tópicos que yo tomé y los desarrollé por muchos años”, añade.
Fueron más de 10 años en los que escribió artículos, pero luego, un problema del corazón frenó su pluma.
En su recuperación, tras una intervención, continuó con su ayuda social, aunque no de forma escrita.
En una ocasión, leyó en el periódico Zócalo un artículo en el que un columnista atacaba muy feo a Hilary Clinton cuando andaba de candidata, precisa que eran comentarios muy machistas.
“Yo le mandé una cartita a Francisco Juaristi Santos al respecto y él me ofreció volver a escribir la columna”, indica.
Pensó que no iba a poder, ya que por los fuertes medicamentos que tenía que tomar, le era difícil la concentración, sin embargo, salió avante, gracias a la escritura y la pintura, que se volvieron en su forma de terapia.
Entonces decidió capacitarse con diferentes cursos, talleres de literatura, además de estar muy bien enterada sobre lo que acontecía y el leer mucho para poder escribir sus artículos. La autora precisa que al tener que llevar un trabajo que les había encargado el maestro, quien ya le había pedido no llevar más sus artículos, sino más bien narrativa o poesía, recordó que tenía un escrito guardado.
“Hace muchos años había tomado otro taller de literatura y ahí había hecho este trabajo y como yo tenía en esos días mucho trabajo, llevé el texto que tenía guardado”, comparte.
Entonces, Blanca Esthela pensó que sus compañeros de curso la iban a acabar porque no era un texto reciente y estaba muy nerviosa por ello, sin embargo, no fue así.
“Al llevar el trabajo con copias para todos porque así es en el taller, todos dan opiniones y son críticos de cada uno de los trabajos, me dijeron que les había gustado”, dice.
“Ellos querían saber más del personaje, les había encantado”, subraya.
Con los consejos tanto de sus compañeros, como de su maestro, Blanca Esthela logró realizar su primer libro, una obra de 10 capítulos que verdaderamente atrapa al lector desde el principio.
La historia de su abuelita, una persona por demás especial, quedó plasmada en las páginas de su libro.
Historia de una gran mujer que supo educar sin golpes, de una forma muy especial: A través de cuentos con los que le transmitió valores y con lo que pretende de la misma forma hacerlo con los lectores.
Cuéntamelo otra vez
Su libro, basado principalmente en la historia de su abuelita, quien dejara una enorme enseñanza, nació en el Taller de Literatura Letras Negras impartido por el maestro Jaime Torres Mendoza.
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