Nacional

Publicado el lunes, 21 de marzo del 2011 a las 17:00
Monterrey, NL.- “Si vuelven, los matamos”, les dijo el sujeto armado, y sus compañeros apuntaron hacia Lidia y su esposo. No volvieron.
Como esa propiedad, otras han sido tomadas por la delincuencia cada vez en mayor número en uno de los poblados entre Cadereyta y Allende.
La zona exacta está cercana a otras, como las ubicadas atrás de la presa La Boca y al entronque a San Mateo, donde son continuos los enfrentamientos y asaltos, además de que casi todas las fincas lucen desoladas.
En el estado hay cientos o quizá miles de casos en la zona rural de Nuevo León. Gente que, al ver cómo subía la marea violenta, dejó de acudir a las fincas que han pasado de generación en generación o que construyeron con esfuerzo… para ser habitadas por nadie o por la delincuencia.
Así sucede mayormente en Allende, Montemorelos, Linares, Cadereyta, Juárez y Esta Semana Santa va a ser muy distinta para muchos que deseaban descansar en su finca campestre.
Para otros, simplemente será un año más en que no disfrutarán de su propiedad. En que, de nueva cuenta, no gozarán de alberca, carne asada o juegos en la quinta de los abuelos, los padres.
Santiago.
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