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AP
Publicado el jueves, 24 de marzo del 2011 a las 07:46
Jerusalén, Israel.- Una explosión que Israel atribuyó prontamente a milicianos palestinos destruyó el miércoles una parada de autobús en Jerusalén, matando a una mujer y dejando una treintena de heridos, en un hecho sangriento que agravó los temores de que termine un periodo de calma relativa y se desvanezcan las escasas esperanzas de una paz negociada.
La violencia ha ido en ascenso. Este mes, una familia de colonos judíos fue asesinada a puñaladas mientras dormía. El martes, murieron civiles en Gaza por los ataques israelíes, que constituyeron una represalia por los cohetes lanzados desde esa franja territorial, dominada por Hamas.
El presidente israelí Benjamin Netanyahu advirtió a los milicianos que no deben desafiar la “férrea voluntad” de Israel, y prometió una respuesta severa al atentado dinamitero.
“Desde que se formó este gobierno, teníamos una política clara de seguridad —una respuesta agresiva e inmediata a cada intento por dañar a los ciudadanos israelíes”, dijo Netanyahu después de pasar la noche reunido con su ministro de defensa, su jefe militar y otros altos funcionarios de seguridad.
“Vamos a actuar agresivamente, responsablemente y sabiamente para preservar la calma y la seguridad que hemos disfrutado en los últimos dos años”, le dijo Netanyahu a reporteros en el aeropuerto internacional de Jerusalén, antes de partir hacia Rusia.
El jueves por la madrugada, cazabombarderos israelíes atacaron varias instalaciones de Hamas, así como túneles usados para el contrabando, informó la milicia que domina Gaza. No hubo lesionados.
La bomba estalló en una atestada parada de autobuses en Jerusalén, en lo que las autoridades describieron como el primer en ataque de extremistas palestinos en varios años.
Radio Israel informó de la muerte de la mujer, primera reportada como herida en el ataque.
El atentado trajo recuerdos de la segunda Intifada de la década pasada, un período en el que cientos de israelíes murieron por atentados suicidas en Jerusalén y otras ciudades importantes.
El ministro de Seguridad Pública, Yitzhak Aharonovich, dijo que extremistas colocaron una carga explosiva de un kilogramo en una bolsa en la acera.
No hubo reclamo inmediato de responsabilidad, pero las autoridades culparon a extremistas palestinos. El moderado gobierno palestino en Cisjordania condenó el ataque.
Las autoridades dijeron que unas 25 personas resultaron heridas, varias de ellas de gravedad.
La explosión se escuchó en gran parte de la ciudad y destrozó las ventanillas de dos autobuses ocupados. Los socorristas estaban sacando a heridos del área en camillas.
Meir Haguid, chofer de uno de los autobuses, dijo que escuchó una explosión cuando conducía por el lugar, cerca de la principal entrada a Jerusalén y su estación central de autobuses.
“Oí la explosión en la parada”, dijo. El hombre frenó su vehículo y la gente se bajó. Dijo que nadie en su autobús resultó herido.
Jerusalén sufrió decenas de ataques suicidas contra autobuses y restaurantes durante la segunda sublevación palestina en la década pasada, pero los ataques habían cesado en años recientes. El último ataque suicida en la ciudad fue en 2004.
El ataque se produce en medio de crecientes tensiones entre Israel y la agrupación extremista islámica Hamas, que gobierna la Franja de Gaza.
Horas antes del atentado, milicianos en Gaza lanzaron el miércoles cohetes y dispararon morteros hacia el sur de Israel, provocando una respuesta aérea militar israelí, en el más preocupante aumento de las hostilidades en el área desde que Israel realizó una incursión armada en territorio palestino hace dos años.
La milicia Yihad Islámica informó que disparó los cohetes contra cuatro ciudades de Israel para vengar la muerte de ocho integrantes y civiles en Gaza el martes.
Los milicianos agregaron que uno de sus combatientes murió en el ataque aéreo israelí. Por su parte, la policía del estado judío informó que un civil resultó herido por un fragmento de cohete en Beersheba, la ciudad más grande en el sur de Israel.
Una pequeña facción aliada con Hamas, se adjudicó la responsabilidad del fuego de mortero.
El martes murieron tres niños y su tío, en lo que Israel calificó como un ataque errado.
Hamas declaró un día de luto el miércoles e hizo un llamado a los habitantes de Gaza para participar en los funerales de los civiles y milicianos muertos el martes.
Decenas de mujeres vestidas en negro se reunieron en la casa de las tres víctimas. Algunos familiares hicieron disparos al aire durante el funeral.
Mientras, miles participaron en el cortejo fúnebre de los cuatro combatientes islámicos que fallecieron el martes.
También el miércoles, antes de que los ataques en Gaza comenzaran, el ministro de Defensa Civil Matan Vilnai dijo que sólo “es cuestión de tiempo” una confrontación militar con Hamas.
“Estamos dando todos los pasos apropiados en esa dirección”, declaró el ministro a la radio del Ejército.
Israel y Hamas habían observado en general una tregua desde que la ofensiva militar israelí en Gaza terminó en enero de 2009. Además, ambas partes se niegan a entrar en otra guerra porque el conflicto de hace dos años mató a centenares de civiles palestinos y dañó miles de casas y negocios.
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