Nacional

Publicado el martes, 29 de marzo del 2011 a las 22:26
México.- Inmediatamente después del pacto que permitió que el PRD no se rompiera y que resultó en la cohabitación entre Jesús Zambrano y Dolores Padierna en la dirección del partido, se perfila un nuevo enfrentamiento para definir si la candidatura perredista en el Edomex respetará o no la consulta que arrojó un resultado favorable a la alianza con el PAN.
Es probable que el problema se resuelva con una nueva negociación. Todas las corrientes, y en particular Zambrano y Ebrard en persona, se pronunciaron a favor de Encinas, sin duda el precandidato de mayor espesor y posicionado para competir en una campaña difícil en donde habrá que remontar la ventaja priísta.
Nueva Izquierda expresó su apoyo a Encinas porque le conviene mostrarse unitaria y porque, si gana, ganan todos, en primer lugar el Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) pero también el partido y si pierde, pierde sólo el Morena. Los Chuchos no tienen mucho qué perder.
El problema es más bien que la alianza con el PAN fue llevada muy lejos y el resultado de la consulta fortalece una postura que por un lado refuerza la línea novoizquierdista, pero, por otro, dificulta la negociación. Los Chuchos están entre la espada y la pared, quisieran negociar y acabarán negociando, pero no pueden ceder sin obtener algo, ni retroceder sin maquillar su retirada como victoria, un gesto unitario en beneficio del partido.
Al margen de la solución formal para salvar las apariencias y volver a evitar una confrontación que divida definitivamente al PRD, es evidente que sobre el Edomex se empieza a manifestar con fuerza el creciente el poder de veto del Morena y de López Obrador en el seno del PRD.
Sin llegar a plegarlo totalmente, la fuerza creciente de este nuevo actor político se está imponiendo, empezando por el lado izquierdo en el que se sitúa.
Frente a la muerte clínica del PRD —que tiende a cascarón cuyo valor está ligado al registro y logo— se levanta un movimiento que está por convertirse en el sucesor histórico del PRD y ser el nuevo partido-movimiento de la izquierda mexicana, con su líder-candidato presidencial, sus bases organizadas, su programa de reformas, su identidad popular, sus círculos intelectuales. Todos los elementos que el PRD fue perdiendo en el camino. De allí que, al paso del tiempo y los acontecimientos, el Morena está ocupando la escena que alguna vez fue del PRD.
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