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Publicado el martes, 21 de octubre del 2008 a las 17:19
Saltillo, Coah.- En la entrada al edificio del Centro Acuático Coahuila 2000, hay un breve pasillo que conduce a la piscina situada dentro del inmueble techado. A un costado del camino se halla una vitrina pequeña pegada a la pared, donde se colocan folletos, horarios de cursos, avisos de ocasión, entre otras notas similares para el público en general.
Sin embargo, el espacio de esta vitrina exhibe, utilizando unas cuantas fotos y letreros con recortes de papel, un logro de gran relevancia y que a su vez permanece escondido para el resto de la población que no visita las instalaciones del CAC.
La hazaña la realizó el contingente de atletas especiales que representó a Coahuila en los XIII Juegos Nacionales de Verano-Invierno en Mérida, Yucatán, donde se participó en tres disciplinas diferentes: futbol, natación y atletismo. En las diferentes pruebas, se consiguieron en total 42 medallas. Sin embargo, el grueso de las preseas se obtuvo en las dos últimas modalidades. El equipo de natación aportó a la cuenta 10 de oro, 4 de plata y 1 de bronce.
“La convocatoria al evento fue del día 11 al 14 de septiembre. En ella se citaron solamente chicos de 12 años de edad en adelante, en todas las disciplinas y en muchos deportes, pero Coahuila sólo participó en tres modalidades”, informó la presidenta de la Asociación Estatal de Olimpiadas Especiales, Laura Alicia Sánchez.
RESULTADOS INESPERADOS “Durante la competencia, nunca se les exigió nada a los chicos, sobre todo porque era la primera vez que participábamos en una olimpiada nacional. Nosotros íbamos a ver qué papel desempeñábamos. Fuimos sin forzarlos tanto”, agregó.
Es el segundo año en el cual participa Coahuila en un evento nacional; pero es la primera vez que lo hace con una delegación de 50 competidores, ya que en el 2007 su primera intervención contó con seis atletas y solamente en la modalidad de atletismo.
“El periodo de entrenamiento ocurrió durante el primer evento estatal de Olimpiadas Especiales en mayo pasado. La preparación se efectuó desde ese mes hasta agosto, cuando realizamos el viaje hacia el nacional”, indicó la maestra Laura Sánchez, también entrenadora de atletismo en el deporte adaptado para ciegos o débiles visuales, parálisis cerebral y especiales.
La convocatoria estatal para competir en el selectivo rumbo a las Olimpiadas Especiales se abrió para todos los municipios del estado; Ramos Arizpe, Monclova, Torreón y Saltillo se disputaron un lugar entre los disponibles para integrar el representativo de Coahuila.
Los beneficios se dieron de inmediato porque varios atletas surgieron de ese selectivo, como un chico de Monclova, el equipo de futbol de La Laguna, más dos mujeres y un chico en natación y un varón y dos chicas en atletismo. Además, se contó con dos niñas de Ramos Arizpe en la misma disciplina. El resto de la delegación estuvo conformada por deportistas de Saltillo.
Según comentó el profesor Arturo Piña, “en el estado no hay nada de fogueo, no hay nada de competencias previas para niños especiales en cuanto a natación. La maestra Laura Sánchez es la primera en hacer una competencia a nivel estatal en la alberca del CAC”.
María Antonieta Meléndez, madre de Saúl, Edgar y Elías Vargas, recuerda el largo proceso de preparación durante las sesiones en la alberca olímpica del CAC y cuenta su experiencia: “Todos los días venimos a natación una hora de lunes a viernes y en la tarde yo los llevo a atletismo también. El trabajo con ellos ha sido, no difícil, pero con algunos se batalla más que con otros según sus habilidades; pero le echamos ganas y ellos más. Y si ellos le echan ganas, que dicen que están impedidos, pues nosotros con más razón todavía”.
Edgar, Saúl y Elías Vargas Meléndez son tres alumnos con deficiencia intelectual. “Así esto se vuelve mucho más difícil, pero los padres los apoyan incondicionalmente de verdad”, reveló su entrenador, Arturo Piña.
“Son estudiantes que cuando llegaron aquí a la alberca, su motricidad era un poco torpe; su desempeño ante la sociedad era pasivo y la natación les ha ayudado mucho. Ahora se desenvuelven solos, sus papás ya no tienen que andar atrás de ellos cuidándolos”, explicó.
APOYO INCONDICIONAL “Yo tuve que cubrir todos mis gastos, desde comida, transporte, hospedaje; pero le echamos ganas trabajando. Le hicimos de todo. Se nos advirtió que la mamá que quisiera ir, lo haría por sus propios medios. Yo cosí, vendí tamales, vendí tortillas, de todo, y completé mis gastos”, confesó María Meléndez.
De acuerdo a lo que dijo Elías Vargas Aldai, comerciante individual de ropa y calzado, “no hubo el apoyo suficiente. Y pues las coperachas que hicimos, más lo que teníamos nosotros guardado, y con lo que nos ayudaron por otros lados, nos fuimos en camión”.
Esta ardua labor de las asociaciones civiles siempre encuentra obstáculos para obtener algunos beneficios, donativos u otra clase deayuda en especie. Como diría la presidenta de la asociación, “es un trabajo de tocar puertas y de ver si la iniciativa privada y el Gobierno apoyan al deporte”.
“De los únicos que tenemos apoyo es del Inedec, del DIF estatal y municipal, de la Presidencia Municipal y los padres de familia con actividades. Hicimos loterías, vendimos tostadas, refrescos, dulces, gorditas en eventos deportivos, para recabar fondos”, señaló la maestra Laura Sánchez.
Para los padres, el propósito, en general, de traerlos a los cursos de natación en el CAC, más que una búsqueda olímpica de récord y medallas, es una opción para mejorar la calidad de vida de sus hijos a través de su desarrollo mental y físico.
“Yo los traigo aquí por su integración a la sociedad, más que por la competencia. Claro que si se da, pues bienvenida, ¡qué mejor! Pero quiero que sepan valerse por sí solos, que no le tengan temor a la gente, porque la gente es muy cruel y a veces la misma familia. No falta quién les haga un gesto”, afirmó María Meléndez.
“Esto es para que se vayan integrando a la sociedad y para que no le tengan miedo a los retos. Que no le tengan miedo a una sociedad donde hay alguien que te hace un mal, porque va a haber otro que te hace un bien”, finalizó.
Respecto a semejantes números, el entrenador de natación para olimpiadas especiales, Arturo Piña, comentó muy satisfecho por los logros de sus estudiantes: “Nos sorprendieron en cuanto a los resultados. Llevábamos muy buenas expectativas, pero se superaron”.
Cuando muchos condenan a las personas con capacidades diferentes como seres inferiores, otros más sensatos, como sus familiares, amigos o maestros, resguardan sus historias y las toman de ejemplo, de motivación para lograr grandes cosas, y una de ellas es la proeza que costearon también los padres de familia para trasladar a sus hijos y acompañarlos hasta Mérida, Yucatán.
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