Espectáculos

Publicado el martes, 4 de noviembre del 2008 a las 05:22
México.- En el templo de San Marcos Evangelista —donde desde 1836 ya no fue posible hallar el cadáver—, una columna de piedra sostiene una placa con el epitafio de Miguel Bravo, un personaje de la lucha de Independencia.
De esa manera, el hermano mayor de don Víctor, Máximo, Leonardo y tío del hijo de este último, Nicolás Bravo G. Rueda, recibió un homenaje póstumo en Puebla.
Hecho prisionero por los realistas en la cabecera del actual municipio de Chila de la Sal y conducido a Puebla, tras un consejo de guerra fue fusilado y decapitado, y su cabeza exhibida en una jaula de hierro como trofeo de guerra el 15 de abril de 1814 en los antiguos Parrales.
Una investigación del notario e historiador Aldo Roberto Rivero Pastor encontró en los archivos parroquiales del templo de San Marcos de la angelópolis el acta de inhumación del mariscal de campo insurgente. Más tarde, promovió el homenaje a ese héroe olvidado.
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