Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el domingo, 9 de noviembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Han pasado dos años desde que llegó al Penal y la ilusión por obtener su libertad se hace más evidente cada vez. Aunque dice no “cantar victoria”, es probable que vuelva a pisar las calles de Saltillo el próximo diciembre, cuando se otorgue la liberación anticipada para algunos internos del centro penitenciario.
A manera de broma, dice estarse despidiendo de los departamentos de educación, trabajo social y psicología,
Hace cinco minutos que terminó su cita, pero Juan Armando permanece recargado sobre la ventana a la espera de su hermano Juan Ramón, quien se encuentra en su respectiva sesión con el personal de trabajo social que labora en ese lugar, “aquí la armamos en lo que caiga y le seguimos echando ganas para no agüitarnos”.
Tiene muchas actividades como interno del Centro Estatal de Readaptación Social para Varones.
Ha formulado algunos planes, pero lo que más desea es encontrar un buen empleo para retomar la vida que dejó atrás, aunque reconoce que durante este tiempo ha podido reflexionar sobre la importancia que tiene la familia .
Con 25 años de edad y sin grandes responsabilidades ni descendencia a quien le deba rendir cuentas, Juan Armando Martínez Urzúa.
Tiene los conocimientos necesarios con los que dice haber ampliado su criterio, luego de terminar los cursos de primaria y secundaria que se ofrecen en ese lugar, los que también le han sumado puntos para obtener el beneficio de pre liberación.
. “Es una historia un poco larga, pero al menos yo no me arrepiento ni me da vergüenza decir que estuve aquí, porque todo fue por una buena obra, todo por defender a mi carnal”
Todo sucedió en la colonia Valle de las Aves, mientras transcurría una tarde de “barra” en donde la televisión y unas cuantas cervezas eran sus acompañantes
Era el momento perfecto para la convivencia familiar, aunque nunca pensaron que horas más tarde, estarían encerrados y sujetos a una investigación por los delitos de robo y lesiones de gravedad, “la cosa se hubiera puesto peor si hubiera habido un muertito, pero afortunadamente no hubo nada”, comenta el que recuerda con detalle los hechos ocurridos estaríamos resignados a pasar todavía muchos años en la jaula. Por eso lo primero que hay que hacer es agradecerle y ponerse a jalar duro para devolverle todo lo que hizo por nosotros.
El cartón de cerveza iba a la mitad, mientras un tercer hermano salió con una botella de vino hacia la casa de uno de sus amigos, en tanto Juan Armando y Juan Ramón prefirieron quedarse en su vivienda para disfrutar de la tranquilidad, aquella que les sería interrumpida a los pocos minutos.
El grito desesperado de uno de sus vecinos los hizo levantarse y correr hacia el exterior: “Se están apañando a su carnal, córranle porque ya no lo van a alcanzar”, les dijo mientras tomaron una barra de acero y un par de piedras para encaminarse hacia tres calles más allá… continúa
(Primera parte)
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