Internacional

Publicado el domingo, 27 de noviembre del 2011 a las 05:52
Peshawar.- Islamabad anunció el sábado que reconsiderará todos sus acuerdos con Washington y la OTAN, en particular los del ámbito diplomático, militar y de inteligencia, luego del peor error de los occidentales en Pakistán en diez años, que provocó la muerte de 26 militares.
Al cabo de una reunión extraordinaria de sus principales responsables, el gobierno paquistaní ordenó además a Estados Unidos que se retire en 15 días de la base aérea de Shamsi, situada en el suroeste de Pakistán, y cerró todas las vías de aprovisionamiento de las fuerzas de la OTAN en Afganistán desde su territorio.
La decisión, que afectará a todos los acuerdos diplomáticos, políticos, militares y de inteligencia, fue tomada en una reunión extraordinaria de los ministros y jefes militares presidida por el primer ministro Yusuf Raza Gilani, indicó su oficina.
“El Comité de Defensa del Gobierno (DCC) decidió cerrar con efecto inmediato a la OTAN/ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán) las rutas de apoyo logístico”, según la misma fuente.
La mayor parte del abastecimiento de la ISAF llega por barco a Karachi (sur), el principal puerto del país, y luego es enviado por ruta hacia Afganistán.
“El DCC también decidió pedir a Estados Unidos que desaloje la base aérea de Shamsi en 15 días”, que sería utilizada por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) para bombardear con aviones teleguiados las zonas tribales fronterizas de Pakistán y Afganistán.
Además, “el DCC decidió que el gobierno emprenderá una revisión completa de todos los programas, actividades y acuerdos de cooperación con Estados Unidos, la OTAN y la ISAF, incluyendo las relaciones diplomáticas, políticas, militares y de inteligencia”, anunció la oficina de Gilani.
El gobierno de Pakistán acusó a la OTAN de haber matado a 26 soldados paquistaníes la madrugada del sábado en el interior de una de las zonas tribales, un tradicional bastión de talibanes y de la red Al Qaida, que realizan constantes ataques contra tropas de la OTAN en territorio afgano.
De acuerdo con Islamabad, helicópteros de la OTAN bombardearon en la madrugada un puesto militar paquistaní en Baizai, en el distrito tribal de Jiber, en la frontera con Afganistán.
El gobernador de Jyber Pajtunja, la provincia del noroeste de Pakistán, Masud Kausar, dijo que los helicópteros mataron a 26 soldados y dejaron 14 heridos.
Por la noche, un portavoz de la ISAF, el general alemán Carsten Jacobson, explicó que las tropas regulares afganas y las de la Alianza Atlántica que operaban en la provincia afgana de Kunar (este) reclamaron apoyo aéreo y que “es muy probable que este apoyo aéreo (…) causara las bajas” paquistaníes.
El general agregó que las tropas terrestres se hallaban cerca de la frontera paquistaní.
El primer ministro Gilani denunció “una grave infracción a la soberanía de Pakistán y una violación de las leyes internacionales” y protestó “en los más enérgicos términos” ante la OTAN y Estados Unidos, país que dirige la coalición internacional en Afganistán.
Gilani interrumpió su fin de semana para regresar a Islamabad y entrevistarse con el presidente Asif Ali Zardari y los jefes de las Fuerzas Armadas, que denunciaron un ataque “deliberado” e inaceptable.
El embajador estadounidense en Pakistán, Cameron Munter, lamentó la posible “muerte de soldados paquistaníes” y aseguró que su país trabajará “estrechamente con Islamabad para investigar este incidente”.
En los últimos años, Pakistán denunció reiteradamente la violación del espacio aéreo nacional por parte de la ISAF. La última crisis había estallado en septiembre de 2010, cuando Islamabad acusó a la fuerza internacional de matar a tres soldados paquistaníes y bloqueó camiones de la OTAN durante casi dos semanas hasta que Washington se disculpó.
Estados Unidos bombardea regularmente a los talibanes y a los militantes de Al Qaida en las zonas tribales con disparos desde aviones teleguiados.
Islamabad protesta apenas tibiamente por esos bombardeos que matan a combatientes talibanes o de Al Qaida, pero también reclama con energía cuando esos ataques causan víctimas entre la población civil.
Washington acusa regularmente a Pakistán de tener un juego doble y de apoyar clandestinamente a rebeldes talibanes para defender sus intereses estratégicos en Afganistán, de donde la OTAN pretende retirar la totalidad de sus tropas antes de fines de 2014.
Las relaciones entre los dos países se deterioraron seriamente después que un comando estadounidense invadió el espacio aéreo paquistaní y mató al entonces líder de Al Qaida, Osama Bin Laden, en la ciudad de Abbottabad, en el norte de Pakistán, en mayo pasado.
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