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Por
Leticia Espinoza
Publicado el viernes, 20 de enero del 2012 a las 15:59
Saltillo, Coah.- Cada uno de sus hijos llegó en un momento especial para Nora. Fer fue el primero en ser parte de su vida, colmado de un ángel de valentía y fortaleza. Hoy, entre regalos y la mirada de sus seres queridos, espera el llamado de Dios para partir.
Hace tres años al pequeño Luis Fernando Hernández Delgado le detectaron un neuroblastoma pélvico y, pese al tratamiento de radioterapias, quimioterapias y cirugías, el tumor invadió sus huesos y hoy le arrebata la vida.
En la vivienda donde crió a su nieto, Elidia Hernández recuerda cómo era su niño antes de que Dios lo llamara a través del misterio de su enfermedad. “Era como un niño normal, iba a la escuela, y al salir siempre hacía los mandados; llevaba el periódico a los muchachos, cuando remodelaron la fachada de la vecindad donde vive siempre andaba con los albañiles tratando de ayudar”.
EL ÁNGEL DE SU BARRIO
Llena de fatiga tras pasar noches en vela vigilando el sueño de quien ha sido la luz de sus ojos, la abuelita relata que Fer recorría el barrio entero, desde la calle Maclovio Herrera hasta Matamoros.
Cuenta que el trajín del niño empezaba en una vulcanizadora, incluso llegó a lavar platos y carros para recibir propinas, pues siempre fue un niño muy independiente que guardaba cada peso para dar mantenimiento a su bicicleta. En las fiestas del 6 de agosto apoyaba en un puesto de comida y, en esas fechas, cada peso era para conseguir un muñeco de peluche para sus dos hermanitos y así llegar con una sorpresa para ellos.
“Un día ya era muy noche, y fui a buscarlo a la vulcanizadora. No estaba, me preocupé mucho; al final le pregunté dónde estaba. Dijo que en la funeraria, yo no sé si vio algún día un cuerpo porque, según la secretaria, ellos no podían pasar a ver los muertos, pero él me decía: ‘Cuando sea grande voy a ser de los que saben de qué y cuándo se muere la gente, si los mataron o se murieron; voy a estudiar eso’. Quería ser médico forense”, relata la abuela.
Antes de salir a conseguir oxígeno para Fer, Juan Cárdenas, quien ha sido como un padre para el niño, dice que vivir la enfermedad del pequeño ha sido muy difícil, pero su empeño por vivir siempre lo ha motivado.
Nora Delgado Hernández, madre de Fer, piensa que cada uno de sus hijos llegó en el momento preciso; fue el primero en ser parte de su vida hace 11 años y quizá por eso sea tan especial, pues a su corta edad ha dado ejemplos a mucha gente.
“Dios me puso una traba en la puerta. pero creo que me abrió muchas ventanas. La prueba ya la pasamos; lo que queda es que él quiera irse, hablamos y él dice que ya hizo todo lo que quería, pero aún no se quiere ir”, dice Nora.
SUEÑO CUMPLIDO
Fer siempre fue un niño libre y feliz, amante del beisbol, gracias a la afición que tenía su madre, pues con ella acudía al Francisco I. Madero para ver a los Saraperos y alguna vez ella misma lo llevó a que formara parte del equipo de beisbol Lobitos.
Quizá su vida ya estaba marcada por el cáncer, pues no pudo seguir practicando el rey de los deportes, pero algo sorprendente pasó poco después que le detectaron su enfermedad.
“A mí el señor Silverio, el dueño de la vulcanizadora a donde iba Fer, me habló en diciembre de 2008 para que Kike Conejo estuviera en el cumpleaños del niño. Me habló de la enfermedad de Fer y así lo conocimos. Luego me hablaba su mamá para lo mismo; yo le decía que Kike no estaba, que vivía en Culiacán, que si lo podían localizar él iría; queríamos que todo fuera sorpresa”, dice Luis Fernando Valdés, jefe de prensa de Saraperos.
El 9 de febrero Kike Conejo entró tocando un tambor por el callejón de Maclovio Herrera, alborotó todo el barrio y una voz se escuchó: “¡Mamá, Mamá, aquí está Kike Conejo”, gritó Fer al ver a su personaje favorito.
Allí empezó la historia que ha marcado a Saraperos, pues cuando Fer pisaba el campo se transformaba: oler el pasto y platicar con los jugadores siempre lo animaba.
Conoció a su ídolo José de Jesús Muñoz y ha acompañado a Saraperos en sus triunfos, en 2009 y 2010, cuando quedaron bicampeones de la Liga Mexicana.
ENTREGA TOTAL
“Un día en la temporada de 2010 lo vi que andaba recogiendo botellas de coca para quitarles las etiquetas; le pregunté por qué y dijo que era para juntar un kilo y así ayudar a una niña, pues así le podrían dar quimioterapias”, expresa Luis Fernando Valdés.
Lo describe como un niño que nunca pensó sólo en él, pues en medio de su adversidad quiso ayudar a niños como él. Así fue como consiguió apoyo para que Juanito, otro niño con cáncer, pudiera conocer a Kike Conejo y recibiera una computadora para seguir estudiando.
Es la entrega del pequeño lo que ha motivado y movido el corazón de Saraperos y asociaciones civiles como Fundación Electrolit, Doctores de la Risa y Luchando por Ayudar.
Así, este domingo la asociación Luchando por Ayudar, conformada por un grupo de luchadores, se subirán al ring para recabar fondos que apoyen a la familia de Fer.
»Este domingo, a las 5:00 de la tarde, se celebrará una función de lucha libre en beneficio de Fer.
»La cita es en la Arena Pavillón del Norte.
»Un neuroblastoma pélvico detonó la enfermedad del niño.
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