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Revista Saltillo
Publicado el martes, 31 de enero del 2012 a las 04:26
Saltillo. Coah.- Los oídos de Claudia nunca habían escuchado un balazo. Eran constantes y no sabía qué hacer porque no podía reconocer el sonido, su compañera le gritó que se agachara. En ese momento el ruido exterior le parecía que jugaban con una matraca. Estaba en el Oxxo frente a Plaza Sendero, ese jueves cumplía un mes de haber sido contratada.
“Se desató la balacera y uno no sabe qué hacer, a mí nunca me había tocado, ya está horrible aquí en Saltillo, uno cuándo se iba a imaginar que eso iba a pasar aquí, pero ahorita ya es raro de que no pase, ya uno se está acostumbrando”, dice mientras recuerda aquel enfrentamiento armado en octubre de 2011.
Luis es estudiante de la UVM, sabía por sus amigos el temor que provoca el presenciar una “balacera”, hasta que lo vivió en carne propia. En noviembre pasado tuvo que resguardarse en uno los edificios del campus, porque a un costado de la universidad, en el bulevar Luis Donaldo Colosio se registraba un enfrentamiento armado y un cadáver yacía sobre el asfalto.
“Me asusté, todos corrieron y nos dijeron que nos metiéramos al edificio, te sacas de onda porque yo en ese momento iba a la cafetería, eran como las 10 o antes, ya no me acuerdo, pero eso lo conté como cinco veces a mi familia y a mis amigos”, recuerda el joven de 19 años.
Las historias se repiten, cada vez son más. Desde el año pasado Saltillo se ha convertido en zona de guerra, los enfrentamientos entre militares, policías estatales, municipales y delincuentes son ya parte de la agenda semanal.
“Cinco horas de balacera aterrorizan a Saltillo”, “Desatan el miedo mantas en Saltillo”, “7 mil balas y granadas se utilizaron en Saltillo”, “Balacean en Saltillo centro de monitoreo”, “Saltillense atrapado entre balas del narco” se lee en los periódicos, se escucha en la radio, se ve en la televisión.
En la ciudad los hechos violentos han marcado territorio, es el norte de Saltillo la principal zona en la que persecuciones, disparos y robo de autos a manos de miembros del crimen organizado, el Ejército y la Policía se han presentado.
Saltillo ha dejado de ser un espacio tranquilo en donde los pandilleros, el graffiti y las estafas dejaron de ser parte de las noticias principales diarias.
El viernes 20 de enero el gobernador Rubén Moreira informó que en la capital del estado se realizó un estudio en el que se identificó el Distribuidor Vial El Sarape, Mirasierra, Otilio González, Luis Echeverría y bulevar Luis Donaldo Colosio como puntos conflictivos, en los que se reforzará la seguridad con cámaras de video.
El proyecto pretende instalar mil 400 cámaras en la entidad durante el sexenio; la iniciativa se planteó a raíz de la falta de vigilancia en diversos puntos de Saltillo y el resto de los municipios, que además requieren de mayor presencia policiaca.
Las cámaras contarán con características especiales que impidan algún daño externo y permitan tener visión de los perímetros durante las 24 horas del día.
ZONA DE PELIGRO
Mide 7 kilómetros, tiene más de cinco curvas y se llama bulevar Luis Donaldo Colosio, es la línea de asfalto que ha sido escenario de disputas por la vida, ha sido manchado de sangre y sufrido el impacto de los casquillos.
Ahí la Fiscalía General del Estado acudió a iniciar la investigación a las 17:45 horas del domingo 25 de diciembre de 2011, luego del ataque al vehículo de reconocimiento y avanzada que acompañaba al gobernador Rubén Moreira Valdez.
Había sufrido una agresión a tiros por tripulantes de un convoy encabezado por una camioneta tipo pick up Lincoln gris, que transitaba por el bulevar Eulalio Gutiérrez esquina con el bulevar Luis Donaldo Colosio, a la altura de un fraccionamiento del norte de la ciudad..
El Gobernador conducía otro vehículo en compañía de su familia, con quienes había visitado durante el día el Palacio de Gobierno y algunos museos de la ciudad. Al momento de dirigirse a su domicilio, los guardias lo alertaron sobre la situación que se presentó con el vehículo de reconocimiento y avanzada,. por lo cual su escolta personal llevó a cabo maniobras para ponerlo en buen resguardo.
Ni él ni sus acompañantes sufrieron daño alguno y no estuvieron en situación de peligro.
Inmediatamente se realizó la persecución.
por parte de los cuerpos policiales, logrando el aseguramiento del vehículo Lincoln gris, así como diversos vehículos que se habían reportado como robados y que fueron abandonados en diferentes puntos de la ciudad.
Según reporte preliminar, una persona del sexo masculino de 39 años, residente de esta ciudad capital, resultó con lesiones levísimas en el tobillo derecho.
Vía Twitter, la Fiscalía del Estado de Coahuila reportó a las 18:24 horas detonaciones de arma de fuego en el nororiente de la ciudad, otra vez en el bulevar.
Colosio y Los González.
En el Colosio, a unos metros de la Universidad del Valle de México, se ha identificado un punto álgido de tránsito de delincuentes. Eran las 9:57 horas de un día de octubre, cuando por tercera vez en el norponiente de la ciudad retumbaron.
los disparos de arma de fuego que se dieron en un enfrentamiento entre grupos de la delincuencia organizada y elementos de la Fiscalía, el Ejército Mexicano y la Marina.
Sobre este bulevar y el Venustiano Carranza inició la balacera que luego se desplazó hacia los alrededores de la universidad. Justo en el campus, apenas se escucharon los primeros disparos, los alumnos fueron resguardados en los diferentes edificios. La instrucción fue quedarse dentro de ellos y no salir.
Visiblemente asustados, la mayoría de los alumnos atendieron la indicación, mientras otros curiosos se quedaron afuera para escuchar la trayectoria de los disparos, pero no por mucho tiempo, pues fueron obligados a entrar.
No hubo ninguna otra indicación para que los alumnos estuvieran seguros, se les ordenó que no debían permanecer cerca de los cristales de las puertas y ventanas de los edificios, pero no había supervisión.
Hubo quienes también entraron en pánico y hasta lloraron cuando se les dio la disposición de que entraran para resguardarse, pero entendieron que era por su seguridad. Los estudiantes de inmediato recurrieron a los celulares y computadoras para dar aviso, con llamadas, mensajes de texto o usando las redes sociales, sobre la situación que permanecía alrededor de la universidad..
Las clases fueron suspendidas, y luego de una hora de encierro, los alumnos se tranquilizaron y en los edificios se empezó a escuchar música para calmar a la comunidad estudiantil..
Antes de las las 11:00 horas el Código Rojo seguía activado. Media hora después, los alumnos fueron saliendo poco a poco de los edificios, pero no del campus.
Juan Carlos Herrera Ascencio, rector de la UVM, supervisó que los alumnos estuvieran dentro de los edificios, y en constante comunicación con autoridades. de la Fiscalía, a través de una línea telefónica directa.
Según el rector, la balacera que tuvo lugar la mañana de ese miércoles no ameritaba tomar medidas extras, más que el resguardo de los alumnos y maestros dentro de los edificios.
“La principal indicación que les damos es mantenerse con seguridad, nuestro personal está distribuido para supervisar los accesos, la primera indicación y la única, porque no puedes manejar más fue resguardarse, el ‘agáchense’ o ‘tírense’ es solamente cuando tenemos balaceras muy, muy cercanas, esta nunca estuvo tan cerca de la universidad, no estuvimos realmente en peligro”, dijo.
La UVM cuenta con 2 mil 700 alumnos aproximadamente, y para cuidado de las instalaciones, trabajadores, personal docente y estudiantes se cuenta con cinco elementos de vigilancia, ocho directores, 11 coordinadores académicos y cuatro prefectos.
Herrera Ascencio mencionó que la Fiscalía ha impartido seis conferencias sobre cómo actuar en caso de una contingencia, pero no se han realizado simulacros en caso de situaciones de violencia urbana.
VENUSTIANO CARRANZA EN RIESGO
La pesadilla comenzó a las 07:15 horas, cuando se escucharon las primeras ráfagas al norte, muy cerca de Jardines Coloniales, para luego extenderse a lo largo del bulevar Colosio, carretera a Los González y el bulevar José Musa de León, activándose el Código Rojo. Minutos después, ya con más de 200 elementos en el operativo, se suscitó el primer choque a tiros entre autoridades y criminales sobre el bulevar Venustiano Carranza, a la altura del salón de eventos sociales Villa Ferré, cuando rafaguearon una patrulla militar que inspeccionaba un vehículo.
El enfrentamiento duró un par de minutos, en los que reporteros y transeúntes quedaron atrapados en el fuego cruzado y casi son arrollados por un autobús de pasajeros que perdió el control.
Para este momento jardines de niños, escuelas primarias e instituciones como la Universidad del Valle de México, Tec de Monterrey y Tec de Saltillo, así como varias escuelas de la UAdeC entraron en alerta, por lo que cientos de estudiantes cayeron en pánico.
La crisis de histeria volvió a desencadenarse minutos después, cuando se desató un tercer tiroteo –el más intenso, según la Fiscalía–, en el cruce de V. Carranza y Colosio, donde elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE) se enfrentaron a varios delincuentes durante poco más de siete minutos, provocándose la dispersión de los delincuentes en varios grupos.
Según versiones oficiales y de testigos, los delincuentes despojaron a varias personas de sus vehículos y huyeron. El tiroteo se propagó por varios pun35tos de la ciudad. Un taxista fue alcanzado por una bala que lo privó de la vida dentro de su unidad en el cruce de Jazmines y carretera a Los González, a la altura del fraccionamiento Jacarandas.
La última refriega la protagonizaron policías y delincuentes en el cruce de Pedro Figueroa y Venustiano Carranza, donde según testigos también se hicieron detonar granadas.
Para este momento la ciudad lucía desolada y en varias escuelas no se permitía la salida de alumnos, mientras que empresas y negocios cerraron sus puertas por miedo. Oficialmente la Fiscalía informó que como resultado de dichas acciones fueron capturadas dos personas, que no fueron identificadas, y asegurados 12 vehículos, en uno de los cuales fueron hallados cargadores y armas.
Horas después, decenas de vehículos militares, navales y estatales seguían patrullando la ciudad.
Muchas personas huían despavoridas al ver el convoy de uniformados, mientras que el Alcalde de la ciudad aseguraba que la Policía Municipal participaba en labores de agilización de tráfico toda vez que varias arterias habían sido bloqueadas.
Los casos son numerosos, las persecuciones y detonaciones ya han invadido las principales arterias viales de Saltillo.
VIVIR CON TEMOR
Para la directora de la Facultad de Psicología, Ernestina Castillo de la Rosa, la violencia ha tenido un impacto social y psicológico en los saltillenses. Siguen con su vida, pero con temor, porque han tenido que modificar su rutina.
“Sobre todo en las noches se cuidan de no salir, de no exponerse, pero ven casos al mediodía en la televisión, en el radio, en el periódico y tienen miedo hasta de salir al súper.
“Tanto los dueños, los propietarios de empresas, de negocios pequeños, familiares, como los ciudadanos que requieren de estos servicios y todas las personas que tenemos una vida normal, de levantarte e ir a trabajar, nos vemos afectados, todo se modifica cuando el temor por las condiciones externas están latentes”, explicó la académica.
Y es que los principales bulevares de la ciudad cuentan con centros comerciales, plazas públicas, instituciones bancarias, escuelas, bares y hospitales, que ya se han visto afectados con la inseguridad. Algunos de estos comercios, ubicados al norte, nororiente y oriente de Saltillo han resentido bajas en sus ventas al tener que cerrar los negocios durante el desarrollo de balaceras.
Además organismos académicos y religiosos han tenido que suspender reuniones con participantes de otras partes del país por la ola de inseguridad, afirmaron el presidente de la Canaco, Raúl González, y Rafael Pérez Hernández, de la Oficina de Convenciones y Visitantes en la ciudad.
Según el presidente de Canaco, los negocios que se ubican al oriente y norte de la ciudad han resentido la problemática derivada de la inseguridad; aunque ha sido en toda la ciudad donde se han detectado las afectaciones.
“En los sectores donde se presentan estos eventos de violencia, los negocios tienen que cerrar para seguridad de ellos mismos y de sus clientes, hay informes de que en ocasiones tuvieron que cerrar hasta por cuatro horas, es decir, medio día de trabajo sin tener actividades”, manifestó.
Dijo que desde el año pasado se emitieron recomendaciones para seguridad de los empresarios del ramo, como el alejarse de actos violentos que pongan en riesgo a ellos y sus clientes. En tanto Rafael Pérez Hernández, de la Oficina de Convenciones y Visitantes en Saltillo, sostuvo que distintas asociaciones han suspendido varias actividades a causa de la inseguridad que se ha incrementado en la ciudad.
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