Espectáculos
Por
Carlos Chávez
Publicado el domingo, 5 de febrero del 2012 a las 16:04
Saltillo, Coah.- José Guadalupe Posada vivió desde su nacimiento las tradiciones mexicanas. Su legado como grabador e ilustrador, conocido por delinear las formas de la muerte hasta lograr la estética de “La Catrina” y “Las Calaveras”, refleja su compromiso como artista para transformar a la sociedad.
Tras haberse cumplido 160 años de su nacimiento el pasado jueves, Salvador Aldape, grabador y catedrático de la Escuela de Artes Plásticas (EAP) de la Universidad Autónoma de Coahuila, comentó algunos rasgos sobre la herencia de este artista mexicano.
A modo de homenaje, el catedrático impartió, acompañado por el grabador Rodolfo “Doc” Ramírez, una conferencia el pasado viernes por la tarde a medio centenar de estudiantes de Diseño Gráfico y Artes Plásticas en el Teatro García Carrillo, en la que realizó un repaso cronológico por la vida y obra del padre de “La Catrina”.
Aldape destacó que Posada fue un virtuoso que conoció distintas técnicas gráficas, que van desde la litografía, el relieve en metal y el grabado al buril, que conoció en su primer contacto en el taller de Trinidad Pedroso y después con Irineo Paz y con Antonio Vanegas Arroyo.
“A pesar de no tener estudios más allá de la primaria, las imprentas fueron un lugar en el que Posada conoció las ideas de los intelectuales y esto le permitió transmitir la inconformidad que sentían a través de sus trabajos”.
Virtuosismo y pecados
El catedrático explicó que Posada se convirtió en un virtuoso del grabado y destacó que su calidad, tanto en el manejo de la técnica como de la síntesis de la imagen, le permitió convertirse en un referente que influenció de manera significativa al Muralismo postrevolucionario, así como al Taller de Gráfica Popular, aunque permaneciera unas décadas en el olvido tras su fallecimiento en 1913.
“Se dice que trabajó más de 20 mil placas de grabado y creo que ese tipo de mitos, y sobre todo su capacidad de síntesis de la imagen, redefinieron no sólo el concepto del Día de Muertos, sino también el desarrollo del nacionalismo plástico que se manifestó con su redescubrimiento por personajes como el Dr. Atl, Diego Rivera o José Clemente Orozco”.
Aldape agregó que a pesar de que las calaveras son su obra más emblemática, el trabajo de Posada refleja un contexto y una preocupación por plasmar la realidad y las problemáticas que lo rodeaban. Aunque en estos trabajos también se reflejan algunos “pecados” del maestro que aparecen en más de 40 periódicos nacionales entre los que destacan “La Patria”, “El “Ahuizote” y “El Hijo del Ahuizote”.
“Posada es el primer caso de un virtuoso que se dedicó a lo popular y que como sus calaveras formo parte del pueblo en todo momento. Creo que esto magnifica el mito de Posada como un referente de la identidad nacional, aunque Leopoldo Méndez decía que había algunos ‘pecados’ del maestro en la forma de criticar porque fue muy tajante con Madero y Zapata al criticar sus ideas”.
Posada en Saltillo
El catedrático comentó que si bien existe el Museo de la Katrina, no se aprecia mucha influencia de Posada en este recinto. Del mismo modo, el artista gráfico comentó que espera ver consolidado el Museo de la Estampa, que se ha prometido durante los últimos cuatro años.
“Esperemos que este espacio muestre el trabajo del maestro porque enriquecería de sobremanera a los artistas gráficos locales. En la actualidad, vemos a una prensa y una libertad de expresión visual limitada y creo que los grabadores y diseñadores actuales pueden darse cuenta al ver el trabajo de Posada que debemos mantener un fuerte compromiso social con nuestras propuestas”, finalizó.
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