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Por
Leticia Espinoza
Publicado el martes, 2 de diciembre del 2008 a las 16:05
En el kínder no se habla de la muerte, pero los niños conocen la verdad
Saltillo, Coah.- Se escucha el ruido de los columpios que poco a poco apaga su movimiento, se percibe la inocencia de los niños, la verdad se quiere ocultar diciendo que Fernandito se cambió de escuela, pero los pequeños que juegan en el patio del kínder Óscar Flores Tapia murmuran: “el niño que mató un policía ya se fue al cielo”, y los padres de todos ellos claman justicia para el pequeño en una ciudad en la que cada vez más se violan los derechos de sus ciudadanos.
Y es que además de indignación por la injusticia que se cometió, los padres de familia del kínder Óscar Flores Tapia expresaron su pésame por el profundo dolor que en estos momentos sienten tanto Karina Mejía como Alfredo Juárez, padres de Fernandito.
“Ojalá que se les haga justicia por la muerte de su niño porque lo más doloroso y triste que nos puede pasar es perder a un hijo y de esa forma, ahorita ella debe estar destrozada, y necesitará de mucha fortaleza” comentaron María de Jesús y Rosy Torres de la colonia Colinas del Sur.
Por su parte el señor Martín Gutiérrez, dice que por estar en el mismo salón que su niño todos lo veían como su propia familia y lamenta que la negligencia policiaca esté en todas partes: “es muy delicado y nos pone a pensar que el caso de Monterrey donde detienen un carro y los policías disparan a una familia también se repite aquí, yo no sé que está pasando con las autoridades; no actúan como debe ser” dijo el también padre de familia.
Mientras que Fernando Lozano Moreno adjudica los recientes hechos a que hoy en día los policías no tienen voluntad de servicio: “que se aplique la ley contra el policía, nosotros también tenemos hijos y no quisiéramos nunca estar en el lugar de los papás del niño, esto pasa porque los elementos no tienen escuela, no están preparados para usar armas, cualquiera es policía” opinó.
Con sus niños en mano cada padre de familia salió del plantel educativo, sin embargo, es un hecho que ninguno confía en la policía que supuestamente nos protege: “La policía debería tener más cuidado cuando vean niños, más conciencia porque nosotros confiamos en el policía y desgraciadamente sale peor”, externó Elsa Domínguez.
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