Sociedad
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Redacción
Publicado el miércoles, 3 de diciembre del 2008 a las 16:00
Una obsesión por conseguir el cuerpo perfecto y los medios que muestran a mujeres cada vez más delgadas, son motivos principales para caer en la tentación
Las dietas rápidas o milagrosas son aquellas que se conocen por el nombre del alimento en que ésta se basa, como por ejemplo la dieta de la alcachofa o la del pollo, las cuales carecen de los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo; además de poner en peligro la salud de quienes experimentan este tipo de régimen, en muchos casos tienen el conocido efecto “yo-yo” o rebote.
LOS GRANDES MITOS DE ESTAS DIETAS
» Beber líquidos durante la comida engorda. El agua no aporta calorías, así que no representa una amenaza para su dieta. El dilema ha surgido porque al beber demasiados líquidos durante la comida, se diluyen los jugos gástricos y la digestión se dificulta. El remedio aquí es tomar poca agua, masticar bien los alimentos e incluir ensaladas y verduras que contienen gran cantidad de agua.
» Los hidratos de carbono engordan. Los carbohidratos son los responsables de proporcionar energía o combustible para rendir bien cada día. También aportan fibra, que ayuda a regular la función del aparato digestivo. Sólo conviene evitar el consumo de harinas blancas procesadas, azúcar blanca refinada y panes dulces, ya que no nutren y aumentan de peso.
» Las frutas dulces engordan. Existen frutas muy dulces como el plátano, mango o uvas que aportan más energía por el alto nivel de azúcar que contienen, además de más calorías que otras frutas, pero, de ninguna manera debe erradicarlas de su dieta, ya que brindan nutrientes esenciales para el organismo.
» Los alimentos “light” adelgazan. Los alimentos “light” contienen menor cantidad de calorías que el producto original, pero ingerir una dieta basada en productos “light” no es lo más recomendable. Los errores pueden presentarse al pensar que consumir muchos productos light le permite comer otros alimentos más calóricos.
» Los productos integrales no engordan. Nada más lejos de la verdad. Muchas personas tienen el concepto equivocado que los productos integrales contienen menos calorías que los no integrales. La diferencia consiste principalmente en la aportación de fibra que el organismo necesita, además que los productos integrales son más sanos que los productos refinados o muy procesados.
¡PIÉNSELO DOS VECES!
Antes de hacer una dieta conviene identificar las pautas alimenticias y conocer los errores más frecuentes al seguirlas:
ERRORES COMUNES
» Comer a deshoras e ingerir alimentos que no sacian. Una persona que picotea no debería hacer dieta porque en vez de obtener resultados puede incrementar esta práctica, en vez de esto debe analizar las circunstancias en las que lo hace y tratar de eliminarla.
» Saltarse comidas importantes. Existe la falsa creencia de que quitarse el desayuno puede ayudar a adelgazar más rapido; sin embargo, sucede todo lo contrario; esta comida es la más importante del día porque ayuda a atenuar el hambre y el periodo de ayuno mientras se duerme, además de controlar mejor los demás alimentos que se consumen a lo largo de la jornada.
» Hacer una dieta bajo presión. En numerosas ocasiones el propio entorno, bajo el manto de la imagen, obliga a las personas a mostrarse con unos kilos de menos; sin embargo, esta presión no debe en ningún momento obligar a hacer algo sin que se desee de verdad.
RECOMENDACIONES
Los nutriólogos recomiendan abstenerse de hacer dieta a aquellas personas que se encuentren bajos de moral, con poca autoestima o que, de antemano, consideren que no van a ser capaces de aceptar una rutina alimenticia saludable como se debe.
Favorecer la saciedad; se trata de ingerir alimentos que sacien esta necesidad para no tener hambre hasta la comida siguiente.
No distraerse mientras se come, y si come demasiado, determinar si esto obedece a causas de ansiedad y depresión. En este caso, conviene consultar a un especialista; según expertos, todo el tiempo debe vigilar lo que come.
Debe acostumbrar una alimentación balanceada en todos los aspectos y en la que no se incluyan elevadas dosis de alcohol, se aumenten las verduras y frutas y además se añada a esta lista el ejercicio físico.
¿CUÁLES SON LAS MÁS COMUNES?
DIETAS DE BAJAS CALORÍAS O HIPOCALÓRICAS
» Tienen un aporte calórico entre 400 y 1000 kilocalorías diarias y sus efectos son malestar general, mareos, hipotermia, pérdida del cabello, insomnio e incluso depresión.
» Estas dietas drásticas también provocan un desequilibrio en el organismo que puede desencadenar en otras consecuencias como ausencia de la menstruación, calambres, piel seca y alteraciones en el sistema digestivo.
DIETAS DE UN SOLO ALIMENTO
» Éstas consisten en una dieta basada en un solo alimento, como la dieta de la toronja o la del caldo de verduras.
» Además de ser una dieta tediosa, está completamente desequilibrada y puede alterar el sistema digestivo.
» Es muy poco saludable ya que no aporta los nutrientes que el cuerpo necesita, provocando un desequilibrio en el organismo.
DIETAS DE ALTO CONSUMO DE CARBOHIDRATOS
» Entre sus efectos sobresale una carencia de ácidos grasos esenciales y de vitaminas liposolubles; también se presenta la pérdida de masa muscular y un descenso en la presión arterial.
» La baja cantidad de proteínas y grasas disminuyen también la aportación de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y las proteínas tan necesarias para la formación de células.
» Demasiada fibra evita que el cuerpo absorba suficientes nutrientes y esto llega a irritar la flora intestinal.
DIETAS HIPOENERGÉTICAS
» Son las dietas que se enfocan en un sólo alimento como puede ser la uva, plátano o nieve.
» Estas dietas aportan una cantidad mayor de calorías, pero sigue estando desequilibrada y el cuerpo no recibe lo que necesita para su correcto funcionamiento.
» Pueden producir trastornos digestivos e incluso psíquicos ya que rompen el ritmo alimentario normal.
DIETAS DE BAJO CONSUMO DE CARBOHIDRATOS Y ALTO CONSUMO DE PROTEÍNAS
» Son las dietas en las que se promueve ingerir carne, huevos, quesos grasos y la eliminación de carbohidratos como panes, arroz o pasta.
» Pueden provocar una descalcificación y daños en los riñones por el exceso de nitrógeno.
» Se provoca fatiga por la falta de carbohidratos, que son los que proporcionan energía para realizar las actividades diarias.
» Además, estas dietas provocan deshidratación y se elevan los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, causantes de enfermedades como la gota.
» Otro inconveniente es que se genera mal aliento por la descompensación química en el organismo, así como estreñimiento.
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