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Zócalo
Publicado el miércoles, 3 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo.- Fue un postre que descubrió por casualidad, pero que después de 20 años sigue siendo el dulce emblemático de los paseos por la Alameda de Arteaga y la herencia más grande que le dejará a sus hijos: el Dulce Ilusión.
Todo empezó cuando doña María de Jesús Aguilar inició un curso en la Asociación Nacional de Superación Personal (ANSPAC), donde aprendió a cocinar rollos de queso y de nuez, con el fin de ayudar en la economía familiar.
Fue entonces cuando don Aristeo López Colunga se acercó a su esposa para aprender a preparar los rollos e ir a venderlos entre los negocios del centro de Saltillo, luego de ver finalizada su jornada como dietista en la clínica del ISSSTE. “Si se quiere tener éxito en la vida, uno debe de esforzarse y trabajar un poco más que los demás”.
Aunque en el hospital tenía un trabajo seguro, don Aristeo sentía la necesidad de aprovechar su tiempo libre en otras actividades que le trajeran como resultado una remuneración económica, aunque nunca pensó en el éxito que tendría después de tantos años.
“Pocos meses duramos haciendo los rollos de nuez. Es que la gente no los compraba porque estaban muy caros. Primero hacía unos paquetes grandes, pero ni cuando los hicimos más chicos resultaba el negocio, entonces tuve que pensar en una nueva manera de hacer los dulces”, comenta el que por las tardes solía tomar el caso de barro y utilizar la fuerza de sus brazos para hacer la mezcla de ingredientes.
Al percatarse de que el queso y la nuez mezclados con cajeta no eran la mejor opción para el comercio, don Aristeo decidió hacer la prueba para preparar rollos de coco, aunque no pudo cumplir con su osadía, “nunca me salieron los rollos de coco, pero mientras hacía la mezcla, resultó una sustancia espesa que tenía buen sabor. Es decir, la receta salió por accidente”.
Hizo una venta de ensayo y encontró una respuesta positiva por parte de los clientes, “las ventas se incrementaron al año de empezar a hacerlos, entonces pensé que mis dulces no debían ser simples cocadas, sino que debían de tener un sabor especial que los hiciera distintos y que causaran en la gente el deseo por probar más, algo que no les empalagara”.
Un año y medio se encerró don Aristeo en la casa de sus padres, en la calle de Lerdo, para encontrar la fórmula que hasta el momento es el deleite de muchos paladares de la región. Una vez haciéndose de fama, pensó en el nombre apropiado, “todos tienen un nombre y éste llama la atención de la gente. Se llaman Ilusiones, los dulces de coco, porque son buenos aunque duren poco”.
Guarda celosamente la receta de los dulces, tanto que ni siquiera su esposa María de Jesús conoce el secreto de ese sabor, “es que las mujeres todo platican”, explica el que sólo ha compartido la fórmula con sus dos hijos, de los cuales, Fernando es el que actualmente tiene a su cargo la comercialización de los dulces.
“Le surtimos a los restaurantes que nos piden un postre para sus clientes. Tenemos una isla en una plaza comercial y todos los domingos tenemos nuestro puesto en Arteaga. De hecho hay gente que nos comenta que van nada más para comprar los dulces”.
Su tenacidad por el trabajo y por llegar al gusto de la mayoría de las personas, Aristeo y sus hijos se encuentran haciendo las pruebas para encontrar la receta de Ilusión Light, con el fin de fin de que las personas con problemas de diabetes puedan disfrutar del dulce.
Doña María de Jesús interviene para explicar que los dulces Ilusión son el orgullo de la familia, y para facilitar su fabricación, su hijo se encargó de comprar una máquina en Estados Unidos, hace más de ocho años “lo más importante es conservar la salud, y ya era tiempo para que Aristeo descansara un poco”.
Así como en sus 18 años de servicio al ISSSTE le valieron para mantener una relación estrecha con los pacientes, al momento de servir la comida, don Aristeo mantiene el mismo respeto y carisma para con la gente, con la frase que inmortalizó al momento de proveer los alimentos: “Buenos días les dé Dios. Ya llegó lo bueno”, comenta cuando inicia las ventas de cada domingo en la Alameda de Arteaga.
EN BREVE
» Los dulces Ilusión son una mezcla delicada de cajeta con coco y la receta secreta de don Aristeo.
» Está cumpliendo 20 años desde que creó sus dulces.
» A la fecha, realiza dulces al menos tres días por semana.
» Además de Ilusión, sigue cocinando rollos de nuez, dulces de cajeta pura y tiene planes para hacer dulces con sabor a zanahoria.
•Pronto buscarán la manera de hacer Ilusión en su presentación light.
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