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Publicado el domingo, 8 de abril del 2012 a las 14:00
Saltillo.- Aguas de Saltillo resolvió el problema del drenaje para un nuevo fraccionamiento al sur de la ciudad, mediante la introducción de una línea de conducción, pero provocó una grave afectación para la colonia Ampliación Julieta Pérez.
Hace tres años, Agsal instaló la tubería de drenaje para soportar el crecimiento de una unidad habitacional y al mismo tiempo desvió el cauce en el Arroyo del Pueblo para colocar columnas que sostienen la línea. En 2010, Zócalo Saltillo advirtió sobre la gravedad del problema, pero las familias no recibieron apoyo alguno.
Así, cada vez que llueve la corriente de agua pega directamente en la “pared” de un barranco para luego retomar su cauce normal, y socava la parte inferior por lo que continuamente se desploman al fondo toneladas de tierra y piedra.
La fuerza de la corriente ha provocado que el barranco haya perdido un cuerpo de aproximadamente 20 metros de largo, por 12 de fondo y 10 de ancho y las grietas en la superficie corren hacia las viviendas y las familias temen por su integridad física y perder el patrimonio.
Los vecinos ya interpusieron una queja ante Agsal, sin embargo, la paramunicipal no reconoce el problema generado y, por el contrario, les asegura que la obra sanitaria fue diseñada correctamente.
De acuerdo con los afectados, el problema se resuelve con la construcción de gaviones que protejan el barranco y recuperando el cauce original a la altura de la colonia, lo que representa una inversión cercana a los 1.5 millones de pesos, según les cotizaron hace un año.
Consideran que la obra de drenaje fue diseñada de manera equivocada, se desvió el cauce natural y las columnas de concreto y acero “plantadas” pierden soporte, pues en su parte inferior el agua está dejando al descubierto la cimentación y la tubería colapsará.
Pidieron apoyo a la Promotora para el Desarrollo Rural de Coahuila, pero les negaron maquinaria para reabrir el cauce original y lo mismo pasó con la Comisión Nacional del Agua.
En esta dependencia les explicaron que la maquinaria con que cuentan realiza trabajos en ejidos y estará disponible hasta noviembre, cuando ya pasó la temporada de lluvias, que inician en mayo.
Norma Leticia Rodríguez, vecina, refiere que la constructora contratada por Agsal “desbarató” el cauce, de ocho metros de ancho, para rellenar y colocar cuatro columnas, y al desviar el agua erosiona el barranco, donde se encuentran asentadas varias viviendas, en la margen del arroyo.
“Y el cauce del arroyo, en lugar de estar en medio, lo desviaron por la orilla. La consecuencia es que cuando llueve se viene el agua por este lado y se ‘arrechola’; hace huecos por abajo y el barranco empieza a desgajarse”.
En menos de tres años, el barranco ha perdido docenas de toneladas de tierra y piedra y las grietas y la socavación corren hacia las viviendas. “Ya anduve con Aguas de Saltillo y no hicieron caso, dijeron que su obra estaba terminada y muy bien hecha; el problema es que vinieron a desbaratar el terreno, pero no lo aceptan, no hacen caso”, reclama.
“En Conagua dicen que ellos están haciendo trabajos en las rancherías, en los ejidos, y que ahorita no nos van a poner atención, sino hasta noviembre, pero ya necesitamos la máquina para hacer el cauce como estaba”.
ASENTAMIENTOS EN ARROYO DEL PUEBLO
A lo largo del Arroyo del Pueblo continúa la construcción de vivienda prácticamente en su cauce y en las márgenes, sin que ninguna autoridad lo impida, a pesar de que significa un peligro para las mismas familias y para los vecinos.
Por ejemplo, entre las colonias Mario Ortiz y El Álamo, se observan construcciones en áreas donde las familias rellenan, incluso, aprovechan para vender nuevos lotes.
“La gente quiere hacer sus terrenos más grandes a base de puro relleno y quieren que el Gobierno les arregle, porque se ponen a la orilla del barranco, pero el Gobierno debería ser más enérgico y donde estén mal no hacerles los contratos del agua, de la luz, pero les vale”, denuncia la señora Teresa Ortega López.
“¿Por qué dejan que la gente se asiente en las orillas de los arroyos? Uno se queja y en Conagua dicen ‘vaya al Municipio’ y en el Municipio dicen que le toca a Conagua, total, se tiran la piedra unos y otros y sigue el problema”, cuestiona, mientras señala los montones de escombro sobre el cauce como prueba de la inconciencia ciudadana y de la falta de autoridad.
En otros arroyos que cruzan por la ciudad, la situación es similar. Siguen las construcciones en cauces y márgenes, los cuales se han convertido en tiraderos de escombro, desechos y basura.
Hace dos años, el huracán “Alex” provocó que se desbordara el afluente que corre a un costado de la colonia Mirasierra y en esto influyó que el cauce estuviera reducido por basura y escombro.
Viviendas y automóviles fueron dañados, lo mismo que el pavimento, pero la lección, al parecer, quedó en el olvido. De nueva cuenta, pueden apreciarse desechos de construcción, salas viejas, restos de televisores, llantas, ramas de árboles, basura y más basura.
» Agsal desvió el cauce en el Arroyo del Pueblo y ahora el agua desgaja el barranco y amenaza con destruir viviendas.
» La paramunicipal ignora a los vecinos y asegura que la obra está bien hecha.
» Dueños de predios rellenan con tierra los cauces para construir.
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