Seguridad

Publicado el jueves, 12 de abril del 2012 a las 18:07
Ciudad de México.- La mujer yacía en la parte trasera del taxi tras ser sometida por el conductor, ella no lo sabía exactitud pero tenían la intención de violarla. Golpeada y conmocionada, la mujer llegó al Ministerio Público a denunciar lo ocurrido, donde se percataron que el taxi, un Corsa blanco, podría ser el mismo vehículo que habían referido varias víctimas de violación en la región de Metepec, Toluca y Lerma. Y cuyo modus operandi ya había sido identificado por la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.
Más tarde, el taxista y violador acudió a denunciar el robo de su unidad. En ese momento fue aprehendido para posteriormente aplicarle pruebas genéticas que confirmaron su participación en varias agresiones sexuales de meses atrás.
Ésta es la forma en que operaba una de las tres bandas de taxistas violadores en el valle de Toluca y de las cuales la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) ha capturado a 13 personas; algunos con antecedentes de hasta 20 ultrajes a mujeres.
Ayer se informó que el Juez dictó las primeras sentencias en contra de los violadores en taxis colectivos. Eduardo Romero Linares, Tony Mejía González y Sergio Gonzáles Rivera, integrantes de una banda que operaba en las aproximaciones de Galerías Metepec, detenidos por al PGJEM, fueron condenados a 59, 37 y 37 años de prisión, respectivamente, por violación y robo con violencia de una mujer.
Aunque a los tres sujetos les aguardan sentencias por 14 acusaciones más, por lo que se espera que se sumen más años a su condena.
Las investigaciones Posteriormente el conductor pasaba por uno o dos de sus cómplices para consumar la violación.
En el caso de esta banda, la Procuraduría ya tenía los perfiles genéticos de cada uno de los agresores, realizados a partir de muestras que se tomaron de los cuerpos de las mujeres que denunciaron haber sido agredidas sexualmente.
Fue así como al momento de la captura de los responsables, sólo bastó confirmar que el ADN de del agresor correspondía con las muestras de líquido seminal hallado en las víctimas, por lo que ahora esperan la sentencia del juez.
La víctima por la que fueron sentenciados Tony Mejía González, Sergio Rivera y Eduardo Romero Linares relata haber sido amagada por el conductor del taxi Tsuru de color blanco, donde primero la despojaron de sus pertenencias.
Posteriormente la trasladaron a la calle de Chapultepec, dentro del Barrio de Santa María, municipio de San Mateo Atenco en donde abusaron sexualmente de ella en varias ocasiones; hecho lo anterior, la abandonaron en la zona.
Las víctimas de esta banda eran mujeres que viajaban solas por las tardes y las noches y que acostumbraban a tomar taxis que prestaban servicio colectivo por las calles de Pino Suárez, la zona de Galerías y Pabellón Metepec.
Al ser taxis colectivos no suponían que el resto de los supuestos pasajeros eran en realidad cómplices del chofer.
El modus operandi de estos sujetos consistía en que una vez que detectaban a su víctima o a sus víctimas, el taxista y los cómplices hacían que los hombres salieran de la unidad, quedándose únicamente con las mujeres.
Una vez que se presentaron las primeras denuncias en contra de esta banda, la Procuraduría General de Justicia del Estado de México en cooperación con otras corporaciones realizaron varios operativos en busca del taxi y los sujetos responsables.
Junto con esto, la PGJEM realizó una serie de labores de inteligencia a partir del rastreo de las llamadas de los celulares que fueron robados. Esto permitió identificar un par de zonas donde se instalaron vigilancias a partir de las cuales, también fue posible realizar algunas detenciones.
Aunque son muchas las víctimas que han acudido a denunciar a estas personas, las autoridades creen que aún hay más mujeres que por temor no lo han hecho.
Así que se fingió desmayada, cuando el taxista salió del vehículo para pasar a recoger a su cómplice la joven aprovechó para brincar al asiento delantero, encender el automóvil y emprender la huida.
La mujer que logró escapar a bordo del taxi fue víctima de una banda que tenía por costumbre amagar a sus víctimas, colocarlas en el piso de la parte trasera de la unidad y presionarla con los asientos delanteros a manera de que quedaran acorraladas y no pudieran escapar.
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