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Publicado el domingo, 28 de agosto del 2016 a las 15:04
Ciudad de México.- No se necesitó mucho para vencer al América. La dupla formada por Isaac Brizuela y Eduardo López fue suficiente para echarle a perder el Clásico del centenario a unas Ãguilas que jugaron sin la pasión que se destila en este tipo de partidos.
El âConejitoâ les pintó la cara y en 12 minutos los puso con los pies en la tierra, taladrando una defensa que parecÃa de papel, con un portero como Moisés Muñoz que hizo poco y nada para salvarlos de la humillación.
La claridad futbolÃstica de un hombre que todavÃa tiene hambre y ganas de trascender como âLa Chofisâ fue clave en un encuentro donde nadie supo cómo detenerlo, y los hombres de experiencia de las Ãguilas lucieron inoperantes y erráticos en un encuentro donde sólo atinaron a asestarle una puñalada a la afición azulcrema, en donde más le duele.
En los primeros 15 minutos no parecÃa que el América estuviera jugando un Clásico, perdÃa balones, cedÃa terreno y no supo cómo contrarrestar el juego vertical de los rojiblancos.
Tanto le dolió a las Chivas que habilitaran al capitán americanista, Rubens Sambueza, que al final fue más el drama que se armó en la semana que lo que realmente aportó el naturalizado en la cancha.
SALTÃ EL âCONEJITOâ
El âConejitoâ Brizuela jugó con tal desparpajo que con suma facilidad les anotó el 1-0 al minuto 19, aprovechando un servicio de âLa Chofisâ.
En cada acción se topó con la frialdad de un América, que tal y como asumió el Clásico en la semana, con frases cajoneras y lejanas a la pasión de otros tiempos, de igual manera se comportó en la cancha.
No tardó López en volverles a ganar el esférico y aprovechar el espacio para ponerle en bandeja de plata el balón a Brizuela, a quien no le temblaron las piernas para poner el 2-0, al 31â.
El técnico americanista Ignacio Ambriz reaccionó hasta el segundo tiempo, con dos cambios que no mejoraron el panorama de unas Ãguilas que perdieron la brújula.
Si bien dejaron el terreno de juego Renato Ibarra y Darwin Quintero, los ingresos de Michael Arroyo y William da Silva sólo sirvieron para terminar de confundir al cuadro de casa.
Y mientras el Rebaño se dio gusto tocando el balón en cancha ajena, las Ãguilas no pudieron rea-ccionar jamás.
LA CEREZA en el PASTEL
Y para colmo de la debacle azulcrema, Carlos Peña anotó al 84â el tercero de la noche, que no sólo detonó los ánimos en la cancha con un conato de bronca entre Silvio a Romero y José Juan Vázquez, sino también en la parte alta de la tribuna donde hubo al menos tres enfrentamientos a puño limpio… entre los mismos seguidores del América, que locos de dolor arremetieron en contra de sus compañeros de butaca.
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