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Por
Erika González
Publicado el domingo, 14 de diciembre del 2008 a las 15:12
Monclova, Coah.- A sus 64 años de edad, doña Lupita Guadalupe Ibarra añora que en esta Navidad le regalen unas agujas, un estambre, hilazas y unas servilletas para bordar.
Ella es una de las tantas personas que habitan en el asilo de ancianos de Monclova y que se encuentra en total abandono, ya que sus familiares no la visitan a pesar que son ocho integrantes de su familia, pero la gran mayoría vive en Estados Unidos.
Originaria de Rodríguez, Coahuila, contrajo nupcias a sus 20 años de edad y procreó una hija a la cual nunca conoció, porque al dar a luz le fue arrebatada de sus brazos.
Después, Lupita se fue a vivir con sus padres en la colonia El Pueblo de Monclova y ahí se quedó hasta que ellos fallecieron, luego se fue a vivir con una de sus cuñadas, y como no la trataban bien le pidió a uno de sus hermanos que la sacara de ahí, es en ese momento cuando ingresa al asilo de ancianos.
Ahora, cada uno de los pasillos del lugar se vuelve alegre escuchando las canciones que a doña Lupita le gusta cantar, ya que cuando hacen festivales artísticos siempre se prepara con un número musical, es así como se siente relajada, pues toda su tristeza la desfoga en una simple canción.
Creyente del Niño Dios, Lupita solamente le pide sus agujas para tejer bufandas, zapatitos o bordar unas servilletas, ya que para ella es importante emplear su tiempo en otra cosa, en salirse de la rutina simplemente, pues como nunca trabajó ahora quiere sentirse útil.
Por último, expresa que en el asilo de ancianos ha pasado las más maravillosas navidades de toda su vida, porque siente una gran paz y armonía al convivir con todos sus compañeros, pues ella siente como si todos fueran su familia.
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