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Publicado el martes, 16 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Mientras que para el PRI el secuestro del ex agente del FBI, Félix Batista, revela la urgencia de aprobar la pena de muerte contra los secuestradores como medida disuasiva, para el PAN el caso refleja la falta de labor de inteligencia y de prevención del delito por parte del Estado y Federación.
En tanto, la postura del PRD es que la desaparición de Batista desde el 10 de diciembre sólo confirma que el crimen organizado ya rebasó la capacidad táctica y operativa de las autoridades de gobierno.
Javier González, diputado priísta, afirmó que el secuestro es otro hecho delictivo que urge a la aplicación de la pena de muerte contra secuestradores, en el caso de que asesinen a la víctima, medida que debe tomarse no sólo como castigo, sino como instrumento de disuasión del delito.
“Se tiene que tomar con más seriedad este tema, que ya rebasó a la sociedad, que indigna, tenemos que cerrar filas y que la iniciativa que el Congreso del Estado envió al Congreso de la Unión sea aprobada para que la pena de muerte sea tomada como una posibilidad real”.
Para César Flores Sosa, del PAN, el hecho es una advertencia de que la delincuencia organizada ya rebasó a los aparatos de inteligencia y de prevención del delito del Estado y la misma Federación.
Asimismo, consideró que mientras el Gobierno federal trabaja para enfrentar el crimen de alto impacto, los estados y municipios se deslindan de toda responsabilidad.
“Las policías estatales y municipales se han dedicado, en lugar de hacer su chamba y de ayudar a que estos delitos vayan a la baja, a buscar culpables en el Gobierno federal”, lamentó.
El perredista Lorenzo Dávila Hernández, más que acusar a una autoridad responsable de la seguridad ciudadana, manifestó que el crimen organizado ya rompió cualquier barrera de gobierno, incluso, en la mayor parte de estos delitos se involucran policías y funcionarios.
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