Coahuila
Publicado el martes, 16 de diciembre del 2008 a las 16:00
Parras de la Fuente, Coah.- Un hombre de aproximadamente 57 años de edad, originario de esta ciudad, desapareció misteriosamente del área de cardiología de la Clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social en la ciudad de Torreón la madrugada de este domingo y el cual, asegura su esposa Petra Roque, se lo llevaron tres hombres vestidos de enfermeros.
La señora Roque explicó que su esposo, Laureano Fraga, cumpliría este martes 15 días hospitalizado debido a afectaciones cardiacas y que le practicaban estudios para colocarle un catéter pero que el sábado por la tarde comenzó a mostrar nerviosismo después de una llamada telefónica y ya por la noche le aseguró que ya venían “unos rateros“ por él y que mejor se escondiera por lo que optó por acostarse en la cama de al lado tapándose hasta la cabeza.
“Me empezó a decir que ya andaban unos hombres y que me escondiera. Levanté mis cobijas del suelo y me acosté en la cama de un lado. Él se levantó, me dio un beso y después corrió la cortina. Escuché algunos ruidos pero no hice nada, sólo alcancé a ver a un hombre güero, gordo y vestido de enfermero”, comenta.
Petra Roque relata que después la venció el sueño pues ya llevaba muchos días sin dormir bien y fue a las seis de la mañana, en el cambio de turno, cuando se dio cuenta que su esposo no estaba en su cama, pues la enfermera la despertó para preguntarle por él ya que necesitaba administrarle los medicamentos.
“Me desperté, no lo encontré y me fui rápido a la central porque me dijeron que él solo se había puesto su ropa y que una enfermera le quitó el catéter. Regresé al seguro y fue cuando les dije que no lo encontraba pero nadie supo dar razón de él, ni los guardias ni nadie”, dijo.
Al preguntarsele si su esposo José Laureano Fraga, presentaba algún padecimiento mental o depresión, la señora Petra comentó tajantemente que no y que no era una persona que tomara alcohol o fumara, sino que se dedicaba al 100 por ciento a su trabajo y a su familia.
En un momento se pensó también que se tratara de algún secuestro o represalia pero don Lauerano era una persona humilde, un trabajador que gana no más de 500 pesos por semana en la empresa Borras y Estopas S. A, y tampoco había antecedentes de que le debiera dinero a alguien y quisiera cobrarse, comentaron los vecinos.
“No puede ser que se pierda un paciente de esa manera”, dijo.
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