Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el jueves, 18 de diciembre del 2008 a las 16:00
Ramos Arizpe.- La familia Urías Álvarez se ha propuesto volver a reactivar su empresa familiar. Desde hace tres meses han iniciado nuevamente con la producción de calcetones en su modesto taller y aunque sus planes de expansión son grandes, la carencia de recursos económicos es una limitante para lograr su crecimiento.
Aunque en meses pasados recibió el apoyo del gobernador Humberto Moreira para la compra de materia prima (hilos y elástico), para Antonio Urias Martínez su siguiente paso es obtener recursos económicos para componer más de 10 máquinas hiladoras de calcetones que se encuentran deterioradas.
“Ya empezamos a producir calcetones y lo más difícil ha sido volver a comenzar de cero, pero si logramos conseguir apoyo, esta empresa puede dar hasta 10 empleos directos, además de los que actualmente se generan con mis cuatro hijos y mi esposa”.
Con más de 40 años de experiencia como técnico de la industria textil y la responsabilidad de crear y manejar dos empresas productoras de calcetones en Ramos Arizpe hace varios años, una para un empresario árabe y otra para un hindú, finalmente el tuvo la oportunidad de adquirir todo el equipo de esas industrias que finalmente cerraron.
“Yo no era el dueño de esas empresas, pero los propietarios me confiaron la instalación de todo la maquinaria, la operación y mantenimiento, finalmente por diversas circunstancias cerraron y yo tuve la oportunidad de continuar con este trabajo”, dijo.
Sin embargo, hace dos años, una empresa coreana del estado de Nuevo León solicitó sus servicios dada su experiencia en el ramo textil y optó por trabajar con ellos, sin embargo las cosas terminaron y ahora está de nuevo levantando su microempresa familiar.
“Llegamos a distribuir calcetón en Monclova, Castaños, Sabinas y Nueva Rosita, pero ahora tenemos que volver a empezar y buscar mercado”, indicó.
Incluso, entre sus planes, está emplear amas de de casa que laboren en sus propias casas… “en total contamos con 30 máquinas hiladoras y menos de la mitad son las que actualmente están operando”, detalló.
Otra limitante es la posibilidad de colocar la prenda en tiendas de autoservicio, ya que por lo general dentro de la organización se tiene que cumplir con una cantidad considerable del producto y el primer cheque por pago saldría por lo menos tres meses después de la primera entrega.
“Si logramos poner en funcionamiento 10 máquinas, en ocho horas produciríamos alrededor de 90 docenas de pares de calcetones”, dijo.
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