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Publicado el domingo, 21 de diciembre del 2008 a las 16:05
Saltillo, Coah.- Peor que criminales, un momento que quedará plasmado por siempre como triste y vergonzoso, es así como las familias que fueron desalojadas de Las Candelarias guardarán en sus mentes la destrucción de sus tejabanes.
Para ellos fue cruel el desalojo, pues aseguran que muchas veces intentaron regularizar su situación, pero nunca les resolvieron. Aunque estaban conscientes de que la evacuación se podría realizar en cualquier momento, consideraron que estas fechas eran las menos propicias, por la cercanía de la Navidad.
Con los ojos hinchados, madres de familia contaron su experiencia y la pesadilla que siguen viviendo. Sus casas de cartón y láminas han sido destruidas, y comienza lo peor de su realidad, ¿dónde vivirán sus hijos?, ¿qué les espera mañana?
Los más pequeños de las familias están viviendo una fiesta. El Gimnasio Municipal se ha convertido en un centro de diversiones, les bastan algunas pelotas para jugar, y entre todos hacen un gran ambiente. Es ahí donde los padres agradecen la ingenuidad de su edad.
“Ellos están jugando y muchos no ven lo que está pasando (…) nosotros con el Jesús en la boca, porque no sabemos qué vamos a hacer, dónde vamos a vivir y ellos ya no tardan en entrar a la escuela”, comentó Rafaela Sánchez González, preocupada por si mañana su familia tendrá aunque sea otro tejabán.
‘No te sientes bien así’
En el albergue que preparó el DIF Coahuila, cuentan con tres alimentos diariamente para 180 personas. Son 15 sanitarios para el uso de las familias desalojadas, una unidad médica, ayuda psicológica, camas y cobijas para todos, aunque no cuenten con regaderas para bañar a sus hijos, ya son dos días que los pequeños no se asean.
“Te duele que no sepan qué pasa, que no puedes darle más y que esto sea tu vida y que no les muestras más cosas que ellos pueden hacer más que lo que tú vives (…) me siento como criminal”, comentó Alfredo Rodríguez, padre de familia quien a diario al igual que otros sale todo el día para ir a trabajar.
Se acerca Nochebuena y aunque las familias de las casas de cartón no realizan grandes fiestas ni esperan a Santa Claus, esta fecha tiene un gran significado que comparten en familia aunque con carencias, donde este año la vivirán con gran tristeza.
“Todos dormimos aquí, son muchos los que estamos, no te sientes bien así, aunque haya comida y esas cosas no estás bien porque no es tu lugar, es un cuarto grandote para todos (…) Lo que te queda de consuelo es que los niños podrán jugar, porque ven esto como un juego”, comentó José Garza, quien se dice fracasado y desilusionado por no poder ofrecer una “digna Navidad” a sus hijos.
Sucios, descalzos y sin plena conciencia de saber que ya no cuentan con un hogar donde su familia pueda vivir, alrededor de 50 niños pasarán este año su Navidad y Nochebuena en el Gimnasio Municipal.
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