Nacional
Por
Redacción
Publicado el lunes, 22 de diciembre del 2008 a las 16:00
México, DF.- Platicar con Armando fuentes Aguirre, mejor conocido entre sus lectores como Catón, es como leer alguna de sus columnas: su lúcida mente vuela constantemente para sacar al momento algún chiste oportuno, la mayoría ideado por él, y hacer sonreír a quien lo escucha.
Dice que sus “cuentos” publicados en “De Política y Cosas Peores” han ofendido a algunas pudorosas señoras, pero ellas mismas son quienes le han sugerido tomar el ejemplo de su vecino de columna, “ese señor tan bueno y tan fino, Armando Fuentes Aguirre en ‘Mirador’”. Él sólo sonríe, no saben que Armando y Catón son la misma persona.
Al preguntarle por su sobrenombre nos respondió my serio: “Yo no escogí ese remoquete y no me gusta porque es el nombre de un personaje que se caracterizaba por la severidad de sus juicios; pero cuando empecé a escribir en un periódico de Saltillo, “El Sol del Norte”, el director comenzó a firmar mis columnas así, y se quedó”.
El año pasado National Geographic lo buscó para saber quién era. Curiosamente la revista encontró en los resultados de una encuesta que una de las 10 causas que hacían más felices a los mexicanos era “leer a Catón en las mañanas”. Este singular personaje tan querido y tan respetado por sus lectores, incluso mucho de ellos políticos, se mostró muy sincero en toda la entrevista: “Me siento muy agradecido por salir en ‘Quién’, en donde salen los grandes personajes… ¡Y ni siquiera tengo un rancho!”.
Entre libros te veas
Sus primeros pasos los dio en Saltillo, lugar donde siempre ha vivido por elección propia. Nació el 8 de julio de 1938, fue el tercero de cuatro hermanos. “Mi familia era de condición muy modesta, pero tuve la fortuna de crecer en una casa donde había libros. Recuerdo que iba a casas de amiguitos que eran muy ricas, al menos comparada a la de nosotros que era de alquiler, pero yo salía convencido de que eran pobres porque no veía libros en sus casas.
Empezó a leer desde antes de entrar a la escuela, sin que sus padres se dieran cuenta. Escribía en periódicos estudiantiles y decidió hacer dos prepas al mismo tiempo porque le gustaba mucho estudiar. Ingresó a la carrera en Derecho, primero en Saltillo y la finalizó en la UNAM, en la Ciudad de México. No conforme, tiempo después también estudió pedagogía y Letras Españolas, esta vez ya en Coahuila. Finalmente remató sus estudios con un diplomado en Periodismo en la Universidad de Indiana en Estados Unidos.
Su vida en los periódicos comenzó alrededor de los 20 años, pero no escribiendo, ya que primero fue corrector de pruebas, luego reportero, hasta llegar a ser director del principal periódico de Saltillo. Aún después de esa experiencia, se dedicó por completo a escribir columnas, sabía que realmente esto era lo suyo.
De saltillo para el mundo
Su primera columna se llamó “Entre Usted y Yo”, en el “Sol del Norte”. Y con el primer material de esos textos publicó un libro que se llamó “De Política y Cosas Peores”; el nombre le gustó y de ahí decidió empezar a escribir sus colaboraciones con ese título.
Dos años después lo descubrió el periódico más importante de la provincia en ese tiempo “El Porvenir de Monterrey”. Y bastaron unas pocas semanas para tener a más de 40 periódicos interesados en su columna. Actualmente son más de 160 los periódicos, tanto nacionales como internacionales, en donde se publican sus columnas, incluido el “Reforma”, uno de los de mayor circulación nacional.
Por otro lado, da más de cien conferencias al año, ha sido cronista de su ciudad por 30 años y sus libros publicados ya son más de 20 (aunque no lleva la cuenta), siendo los más recientes “La Otra Historia de México” y “De Abuelitas, Abuelitos y Otros Ángeles Benditos”.
Encuentra a su Rapunzel
A su esposa María de La Luz, a quien llama Lulú, dice que la conoció por virtud del maravilloso dios del azar. “Yo tenía un cochecito de segunda mano, más bien de tercera o cuarta, porque todos los días se descomponía. Pienso que todo Saltillo alguna vez lo empujó y un día se me descompuso y tomé el autobús para ir a mi trabajo. Y a las dos o tres esquinas subió una hermosísima muchachita que tenía una larga trenza rubia que le llegaba más debajo de la cintura, larga y gruesa, y unos ojos claros luminosos.
Y entonces oí una voz, no dentro de mí, sino fuera. Yo creo que esa voz se oyó en el Vaticano, Egipto, Australia, en todo el mundo, y me dijo: “Con ella te vas a casar”. A la semana de haberla conocido, le propuso que fuera su esposa y ella aceptó. Él tenía 24 años y ella 17. “Ahora llevamos 44 años de casados, aunque me gusta decir que son 46 de novios” confía a ‘Quién’.
Hogar, dulce hogar
En casa, Armando se levanta muy temprano, tanto que a veces a las 6:00 horas, ya terminó de escribir su columna. Sus cuatro hijos (Armando, Luz María, Alejandro y Javier), todos casados, viven también en Saltillo y en su mismo fraccionamiento, al igual que sus 10 nietos, en los que ha encontrado su tesoro más preciado: “Si hubiese sabido antes lo que es ser abuelo, hubiera tenido a mis nietos primero y luego a mis hijos”.
Dedica una buena parte de su tiempo a su propia estación cultural de radio “Radio Concierto” que es subsidiada por él y su familia. Profesa la religión católica; disfruta de toda la comida; y prefiere ver “cine en pantuflas”, ya que posee una muy buena videoteca. Sus libros favoritos son los clásicos, sobre todo los españoles y sospecha mucho de los best sellers. No lee el libro de moda ni el del autor premiado.
A pesar de escribir a diario de política, dice nunca haber tenido problemas serios con sus protagonistas, pues no se debe a ningún partido.
De su vida y cosas mejores…
» ¿Agenda electrónica o de papel?
De papel invariablemente, no sólo es más rápida, sino desde luego más segura.
» ¿Escribir o leer?
Las dos me encantan y se implican la una a la otra.
» ¿Café o té?
Dos tazas de café al día y siempre de La Parroquia, pues me lo mandan directo de Veracruz.
» ¿Mascota?
Tuve a Terry, un Cocker Spaniel, pero desde que pasó a mejor vida no he querido tener otro.
»¿Campo o ciudad?
Campo, ahí vivo mis mejores horas.
»Perfume:
High Energy, de Christian Dior
»Música:
Agustín Lara y la opera.
»Película:
“Los Hijos del Desierto” de Stan Laurel y Oliver Hardy.
»Libro:
“Poquita Cosa”, de Alphonse Daudet.
»Platillo:
La fritada de cabrito que hace mi esposa.
»Bebida:
Tequila
»Ciudad:
Saltillo
»Entretenimiento:
El ajedrez, los crucigramas y el sudoku.
»Despertador:
A las cinco de la mañana.
»Hora de dormir:
A las 12 de la noche.
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