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Caso juzgado: Quiere su navidad

  Por Luis Lemini

Publicado el martes, 23 de diciembre del 2008 a las 16:00


Le gustaría estar con su familia en estas fechas, aunque reconoce su culpa, siente que ya ha pagado con creces

Saltillo.- Aunque se dice responsable, eso no le valió para cumplir sus obligaciones sociales en el Centro de Readaptación Social de Saltillo, situación que lo hizo regresar a cumplir el resto de su sentencia por no acudir oportunamente al llamado de las autoridades.

Se trata de Juan Valentín Arredondo, quien fuera consignado por robo hace dos años y puesto en libertad anticipadamente durante el verano pasado por buen comportamiento. No obstante, una vez que logró su objetivó no se apareció en las oficinas del centro penitenciario, como lo marca la ley, por lo que fue sancionado por ese incumplimiento.

“Lo que pasa es que yo me metí a trabajar de lleno a una línea de tráileres, y ahí me la pasaba de viaje casi todo el tiempo, por eso no podía venir a firmar cada mes como me habían dicho. Ya les debía tres firmas, y en una de esas que me encuentran en mi casa y me trajeron de regreso”.

Se verá obligado a permanecer en el encierro durante un periodo parecido al que cumplió anteriormente, aunque en esta ocasión tiene la esperanza de obtener el perdón y recuperar su beneficio lo antes posible.

“Ya casi es Navidad y no me la quiero pasar aquí. Al menos ya estaba acostumbrado y no va a ser tan difícil como antes, pero si ya había logrado salir, no me merezco que me hayan regresado nomás por andar trabajando honradamente”, dice el que le gustaría pisar de nuevo las calles como regalo en estas fechas.

En 2006 Juan Valentín se metió a una escuela con la idea de llevarse el equipo de cómputo y otros artículos de valor, sin embargo, fue sorprendido “con las manos en la masa” junto con otro compañero y fue consignado de inmediato a las autoridades.

“Andábamos bien drogados cuando nos metimos a la escuela, y se me hizo fácil saltarme la barda y meterme, pero yo en realidad le saco la vuelta a los robos porque mí no me gusta andar haciendo esas cosas”, comenta el que durante las vacaciones de ese año pensó que podría resolver su situación económica temporalmente con la venta del botín.

Su preocupación principal se centra en Jennifer y en Ana Karen, sus hijas de 6 y 3 años, a quienes ha visto en muy pocas ocasiones debido a problemas familiares, “antes de que me metieran a la cárcel me había peleado con mi esposa y nos separamos, y desde entonces ella casi no me deja verlas y menos porque me quedé dos años aquí”.

Su convivencia con ellas ha sido prácticamente nula, y aunque le hubiera gustado que no se enteraran de que estuvo en la cárcel, sabe que tarde o temprano se lo recriminarán, “sobre todo a la más grande ya no la engañas tan fácil y sí se da cuenta de las cosas, pero ya veré qué les invento para que me perdonen”.

Mientras tanto, tendrá que permanecer otra cantidad considerable de tiempo en el penal.

En breve

» Juan Valentín apenas terminó la secundaria

» Fue sorprendido mientras intentaba robar en una escuela

» No cumplió con sus obligaciones de preliberación y fue consignado nuevamente

» Había conseguido empleo en una línea de transporte de carga pesada

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