Coahuila
Por
Sinhué Samaniego
Publicado el miércoles, 24 de diciembre del 2008 a las 16:00
Juárez, Coah. – Han pasado ya más de 70 horas desde que desapareció Eduardo Galindo García y aún los rescatistas no lo han encontrado. Y a pesar de todo este tiempo que ha transcurrido, los parientes cercanos al joven mantienen viva la esperanza de encontrarlo con vida.
Ni el frío, ni el hambre, hacen que los parientes del joven desaparecido cesen la búsqueda, ni por unos minutos.
Desde las ocho de la mañana arribaron a la presa Don Martín con una lancha equipada para buscar a Eduardo. No se detuvieron en esperar a que las autoridades llegaran como lo habían planeado. Metieron la lancha en el agua y emprendieron el recorrido por el lugar del accidente en busca de su ser querido.
A pesar de la trágica experiencia que tuvieron Armando y Jorge Alonso Montemayor, el domingo por la mañana, ellos mantienen su fuerza para guiar a sus parientes y a los rescatistas hasta el lugar donde se originó la volcadura de la lancha.
No pierden ni un solo segundo de tiempo en lanzar los ganchos al agua, una y otra vez, para encontrar a Eduardo. Se vistieron con los trajes de bucear; se pusieron los chalecos salvavidas y abordaron las lanchas que trajeron para realizar la exploración alrededor de la isla Tlaxcala.
Recorrieron apresuradamente los ocho kilómetros de distancia que hay desde la presa al cayo. Y planearon bajar las cámaras acuáticas para que éstas localizaran el cuerpo de Galindo García.
El encargado de la pantalla de la cámara, bajó con cuidado el cable al agua y éste comenzó a descender. Al fin llegó a los doce metros de profundidad y aún no lograba ver nada a su alrededor, pues no llegaba al fondo.
Todos pensaban que las tres cámaras harían el trabajo debajo del agua, pero no fue así. No sirvieron de nada porque en la pantalla sólo se apreciaban unas ramas y pedazos de basura que había en el agua.
Se pensó en un momento introducir a los buzos con su equipo especial, todo con el objetivo de localizar a Eduardo, pero la temperatura del agua estaba muy baja, marcaba la pantalla del termómetro entre los 40 y 43 grados Fahrenheit, lo que equivale de 4 a 5 grados centígrados. Ahora el reto era el seguir con la búsqueda como lo hicieron los pescadores desde el lunes: Lanzando gachos al agua. Nadie había comido y ninguno quería regresar a tierra firme porque a toda costa deseaban recuperar a Eduardo. Siguieron pasando las horas y los rescatistas aún permanecían en el agua, lanzando una y otra vez el gancho. Lo bomberos de Piedras Negras desearon seguir con la exploración y dijeron que incluso durante la noche continuarían a bordo de la lancha, lanzando los ganchos, pero por más fe que tuvieron en encontrar a Eduardo no soportaron las fuertes olas que se comenzaban a sentir, a partir de las tres de la tarde. El viento los movió de más y una fuerte ola que golpeó a la lancha provocó que ésta se ladeara bruscamente hacia el lado izquierdo. Ya en tierra y después de haber sufrido el incidente, se suspendió la búsqueda hasta el día de hoy por la mañana cuando el clima haya mejorado, pues ayer se puso en peligro la vida de cinco personas.
Todos se retiraron del lugar, excepto algunos familiares que aún deseaban seguir adentro Se concluyó que hoy por la mañana, más personal de Saltillo y el resto de los socorristas seguirían con la exploración después de que hayan pasado las 70 horas de la desaparición del joven Eduardo
Después de las once de la mañana se unieron a la búsqueda de Eduardo, los bomberos de Sabinas, Acuña y Piedras Negras, con todo el equipo que trajeron para la exploración.
Eso imposibilitó que los buzos se introdujeran al fondo de la presa, pues entre más profundo vayan, más baja la temperatura del agua.
Esto puso en jaque a los rescatistas, pues pensaban que todo estaba controlado.
Ya habían pasado muchas horas desde que Eduardo desapareció y parecía que no se había avanzado nada en el rescate. Ahora comenzaba la desesperación, tanto de los familiares, como de los rescatistas.
En su interior estaban en deuda con la familia, puesto que con toda seguridad pensaron que con el equipo que traían sería fácil encontrar a Galindo García, pero todo se había venido abajo.
El clima parecía estorbarles poco, puesto que estaba soleado y había poco viento, condiciones aceptables para seguir con la exploración.
Pero pasadas las tres de la tarde, un viento que parecía inofensivo se dejó sentir cerca de la isla Tlaxcala, en donde los rescatistas trabajaban.
Las olas comenzaron a golpear más fuerte de lo común la lancha y el temor se apoderó de muchos de ellos porque los pescadores auguraron que el clima empeoraría cada minuto que pasara.
De regreso a tierra firme, Francisco Contreras Obregón, subsecretario de Operaciones de Protección Civil, un pescador y el resto del personal, por poco y volcaban en la lancha
Estuvieron a punto de caer al agua los cinco tripulantes, pero gracias a las maniobras del experto pescador que manejaba la lancha, el incidente no pasó
a mayores.
del agua.
Galindo García.
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