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Por
Maricela Jiménez
Publicado el sábado, 27 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- A su casa no llegó la Navidad, pues a pesar de tener hijos y nietos, desde hace tres años don Bernardino Zamarripa vive solo y olvidado. No hubo cena, ni cantos, nadie rezó ni arregló el pino, sino que prefirió dormir y olvidarse de que está solo.
A pesar de haber construido un patrimonio para su familia, Bernardino quedó solo, abandonado por su mujer y sus cuatro hijos, quienes ya le han dado nietos; sin embargo, él no los conoce. Hace años que trabaja en las ladrilleras, produciendo y vendiendo, con lo que apenas le da para comer.
Asegura que vive tranquilo, pues el esfuerzo que realizó toda su vida fue suficiente para proveer de un patrimonio a su familia, aunque ahora ellos no lo quieran ver. Trabajó cerca de 30 años, con lo que compró casa y un automóvil para sus hijos, además pagó los estudios de cada uno, lo que les permite vivir decorosamente.
La tristeza también le llega, sobre todo en estas fechas, pues al ver a las familias convivir, lo único que quisiera es estar con la suya, pero ahora ha aprendido a vivir solo, por lo que del trabajo de las ladrilleras guarda la mayor cantidad posible de dinero y paga el terreno sobre el cual vive, en la colonia San José de los Pastores, al sur de la ciudad.
Está convencido de que su vida es buena, pues aunque vive al día, no le debe nada a nadie, ni tiene deudas, por lo que sólo se preocupa por él, pues, dice, su familia ya está arreglada. Le gustaría conocer a sus nietos y platicar con sus hijos, pero ellos han decidido alejarse de él definitivamente.
Recuerda las convivencias familiares, hace más de 10 años, cuando desde temprana hora la casa de la familia empezaba a oler a comida especial, la cual preparaba su esposa cada año, pero desde hace tiempo su casa ya no huele a comida, ni se escuchan gritos y risas, pues la Navidad no llegó a casa de don Bernardino.
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