Clasificados
Publicado el domingo, 28 de diciembre del 2008 a las 16:00
Piedras Negras, Coah. – La vecindad de la calle Licenciado Verdad, de la colonia Mundo Nuevo, se ha visto iluminada. Y es que ha llegado a uno de los cuartitos la habitante más pequeña del lugar, quien ha sido el mejor regalo de Navidad para sus padres, así como para los vecinos del domicilio marcado con el número 104.
Es la pequeña Andrea Vanessa, quien naciera el 22 de diciembre, trayéndoles felicidad a sus padres Andrea Barboza y Tomás de la Rosa, quienes vieron frustrado su “sueño americano” al ser deportados por esta frontera hace un mes.
Zócalo ya había publicado con anterioridad parte de los problemas que tuvieron que sortear el par de migrantes tras ser deportados de la Unión Americana, entre ellos el maltrato al que fueron expuestos.
Andrea ya no pudo viajar de regreso a Zacatecas, -a donde se dirigirían luego de haber sido regresados a México tras un año de radicar de manera ilegal en Estados Unidos- por su estado de gravidez, además de una fuerte infección urinaria que podría complicarle y adelantarle el alumbramiento. Por este motivo, Andrea adquirió una fuerte infección urinaria que puso en riesgo su embarazo con ocho meses de gestación. El hombre quien tuvo que tragarse el orgullo tras regresar con las manos vacías de Estados Unidos, fue hasta golpeado por inspectores municipales, cuando lo único que buscaba era obtener un poco de ayuda para comprar medicinas a su esposa.
Los golpes causaron en el hombre varios estragos debido también a su condición como diabético y de piedras en los riñones. El cuartito donde apenas cabe una cama individual y un sillón, luce tan cálida a pesar de las carencias. Al ser prematura, la pequeñita nació con los pulmoncitos un poco débiles, además de algunas otras complicaciones que sus padres no saben explicar, pero que muestran la receta médica de lo que la nena tiene que inyectarse cada 12 horas. Para sus padres quienes pasaron la Nochebuena en vela, sin cena y sin su pequeña, con hambre y con una angustia enorme por no poder pasar junto a su bebé esa noche, ha sido el mejor regalo su llegada.
Fue dada de alta el 25 de diciembre por la tarde y de ahí no se han separado de la pequeñita para nada. “La verdad es que sí ha habido mucha gente muy buena que nos ha tendido la mano, la señorita Vanessa de Zócalo donde nos ayudaron cuando acudimos, todos los del periódico cooperaron para las medicinas que necesitaba, la profesora María Antonieta quien nos ayudó minutos después de que nos deportaron, el señor Horacio Chávez del Club de Leones que también nos regaló unas cobijas nuevas que nos han servido mucho, pues nosotros llegamos sin nada”, expresa Andrea. No obstante, Tomás no deja de mostrar una cara de preocupación que contrasta con la gran alegría que les causa que su bebita ya esté con ellos. Pero no tiene trabajo y es ahora lo que le está pesando al hombre originario de Zacatecas.
Quiere trabajar
Tomás quiere un empleo ahora que ya no tiene que estar tanto tiempo con su esposa, pues antes no se quería separar de ella porque no sabía si el parto se adelantaría, además de que ella estaba muy malita.
Ha trabajado en muchas áreas, sin embargo, ahora por su condición de salud sabe que no puede hacer trabajos tan pesados como le advirtió el doctor. “Yo sé trabajar y quiero trabajar, sólo pido una oportunidad, pues nos vamos a quedar aquí en lo que se recupera mi esposa por completo y mi hijita sale de toda complicación, hemos pensado ya radicar aquí si es que consigo trabajo”, declara el hombre.
A pesar de las dificultades que ha sorteado, Tomás ha escuchado que Piedras Negras es una ciudad en crecimiento y que a diferencia de otras ciudades o estados, aquí puede encontrar un trabajo para mantener a su familia y también tener seguridad social para tratarse los problemas de salud que ahora enfrenta. Debido a que Andrea Barboza se dio de alta en Reynosa en el Seguro Popular antes de irse a Estados Unidos, en Piedras Negras no querían valerle la afiliación. “Ellos estaban viviendo en Zacatecas, nosotros estábamos trabajando y les mandábamos dinero”, indica.
“Pero luego de que nos deportaron de Dallas, Texas, ellos se fueron con mi mamá, ella nos está ayudando allá con ellos y yo saqué el seguro por ellos”, añade. Ya han acudido a hacer los trámites, a ponerle las vacunas a la bebé y sólo esperan a que el lunes puedan registrarla para entonces tener toda la papelería y darla de alta.
“Es algo que tenemos como prioridad para que no deje de tener atención médica”, indica Tomás. Mientras tanto, luego de que Vanessita se despierta, el matrimonio se apura para prepararle el biberón a la pequeñita, al momento en que Tomás vuelve a mostrar su cara de preocupación.
“¿Ya es toda la leche que nos queda?”, cuestiona a Andrea, mientras ve con tristeza el bote y se preocupa porque no sabe cómo le hará para comprar la leche en polvo para bebés prematuros.
“Ahorita veo cómo le hago, le limpié la casa a una señora y parece que más al rato me pagan algún dinerito, al rato espero poder comprarla”, precisa Tomás. “Si no hemos desayunado ni comido, pero eso no importa, lo más importante es que coma ella”, expresa la pareja.
Andrea fue víctima del maltrato por parte de agentes de Migración, quienes a pesar de su estado con ocho meses de embarazo, no la dejaron ir al baño mientras era trasladada de Dallas a Eagle Pass, Texas, por donde fuera deportada junto con su esposo.
Su esposo Tomás tuvo que sortear también muchas dificultades para poder sacar adelante el último mes de embarazo de su esposa y para que su pequeñita naciera bien de salud.
Sin embargo, esos padecimientos parecen aligerarse en estos momentos, ya que su felicidad es inmensa de tan sólo ver al pedacito de vida que ha llegado a alumbrarles las sombras que estaban pasando.
La vecindad y algunas personas de la comunidad han ayudado a los migrantes con algunas cobijas y con ropa para la pequeñita que naciera de 2.100 kilogramos.
El 24 de diciembre, Andrea fue dada de alta del Hospital General, pero la pequeña Vanessita se quedó en el nosocomio porque debido a la infección urinaria de su madre, tuvo que nacer antes de lo previsto.
Doña María, una de las vecinas, está también muy feliz de tener en la vecindad la llegada de un nuevo ser y más por las fechas en las que nació, en vísperas de la Navidad.
Andrea no puede moverse mucho debido a la cesárea que le practicaron, pero es ayudada en todo momento por su esposo Tomás y por su vecina, la señora María, quien ya es como la nana de su pequeñita.
La mujer está agradecida con todos los que les ayudaron, porque “gracias a Dios mi bebita nació bien”, expresó.
Y es que sabe que ahora es una responsabilidad más, por lo que son pañales, leche y alimento los que debe conseguir.
Por eso destaca que puede trabajar como cocinero o ayudante de cocina, pues él también se desempeñó en estos puestos cuando estuvo en Estados Unidos por algunos años.
La terrible burocracia
Después de batallar fue intervenida gracias a que ella había pagado con anterioridad para dar de alta a dos hijos que tiene y que ahora viven en Reynosa con su madre.
Pero ahora no ha podido dar de alta a la pequeñita Vanessa, por lo que tiene que comprar medicamentos que le han recetado a la bebé y éstos son caros.
“La están inyectando para sus pulmoncitos porque están débiles ya que es prematura”, explica Andrea.
El alimento
Y vuelven a aguantarse el hambre él y su esposa para no gastar ese dinerito que les habían dado algunas personas en afán de ayudarles para completar primeramente el alimento de su pequeña.
Más sobre esta sección Más en Clasificados