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Zócalo
Publicado el martes, 30 de diciembre del 2008 a las 08:42
Si de día el periférico LEA es una caótica vialidad, de noche, el peligro acecha detrás de cada rechinido de llantas, el claxon de un trailero o una luz parpadeante en medio de dos carriles. Y es que para el perito en vialidad terrestre y auxiliar del Tribunal Superior de Justicia en casos de accidente, Alberto Paredes Fuentes, el LEA requiere de acciones urgentes.
Mismas que van más allá de la construcción de más puentes y van desde la simple delimitación de carriles, colocar una simple señal de alto y sobre todo hacer cumplir el reglamento de tránsito y vialidad.
“El periférico es una obra inconclusa, se llama anillo periférico porque pasa por la periferia y debe ser circular, pero no cumple lo de anillo ni lo de periférico. No cumple ninguna de las dos condiciones, anillo no es porque no cierra y ya no está en la periferia”.
De hecho, la vialidad no califi ca ni como una avenida, pues explica el perito, una avenida tiene un solo sentido de circulación y mucho fl ujo vehicular por lo que el periférico LEA en realidad es un par vial, porque tiene dos cuerpos de circulación.
» LEA Y CALZADA MADERO: LA PEOR DE LAS ENTRADAS
De poniente a oriente y en el sentido de las manecillas del reloj, Zócalo Saltillo inició su recorrido alrededor de las siete de la tarde en la salida de la carretera a Torreón. Ahí, Alberto Paredes Fuentes, indicó como los vehículos que vienen de la autopista a más de 100 kilómetros por hora, entran de lleno con la zona urbana de Saltillo.
Sin previo aviso, justo después de una curva y una depresión de la carretera que impide ser vistos mas allá de 50 metros, los pesados vehículos de carga se topan con un crucero, una rotonda y un carril que de ser de alta velocidad, se convierte en la vuelta izquierda bajo el puente Saltillo 2000. “Este crucero no era problema para poner una joroba, a lo mejor como prevención o de desarrollo”, considera el experto.
» LEA Y AVENIDA LAS TORRES: DESPERDICIO DE VIALIDADES
A esta altura del Periférico, la superfi cie de rodamiento ya está desgastada, muestra ondulaciones y huellas de frenado. Y aunque hay una vialidad alterna, recién pavimentada y de igual tamaño a uno de los cuerpos del periférico, ésta no se utiliza como carril de circulación y hay una porción que aunque es área pública, se utiliza como estacionamiento por parte de las empresas ahí instaladas.
Las maniobras de los tractocamiones, casi siempre de doble remolque, obstaculizan el flujo vehicular ya que utilizan el mismo punto de ingreso y salida aun cuando existe el circuito apropiado.
De hecho éste no se usa por la presencia de un vado de escasos dos metros de ancho, por lo que bastaría una mínima inversión en infraestructura para contar con un carril alterno y espacio para las maniobras para los tráilers.
En este punto los choques por alcance son muy frecuentes y es una vialidad altamente congestionada ya que el desplazamiento de vehículos es mayor de poniente a oriente porque muchos vienen de las empresas y según el horario, el tráfi co se congestiona al regreso en sentido contrario.
» LEA Y VITO ALESSIO. UN PUENTE POLÍTICAMENTE INCORRECTO
Esta vialidad que cruza las vías del ferrocarril, por su mal diseño y planeación cancela de tajo los carriles de circulación bajo el puente. De cuatro, el periférico se convierte en dos carriles formando un embudo con el semáforo de Nazario Ortiz Garza.
Además, y quizás por ser realizado por una administración panista, el puente carece de mantenimiento y muestra serias defi ciencias en señalización e iluminación horizontal.
“En principio no es problema porque cada vehículo tiene su luz, produce luz, indicadores, todo lo señala, lo ilumina a él al vehículo a la vía, el problema es cuando existe una falla.
Si tú te quedas con un auto descompuesto, sin batería o hubo un corto, te vas a quedar sobre la carretera sin ningún señalamiento”.
En este punto, hay una situación común. “No hay refl ejantes en varillas y bordos, no los limpian, no hay brillos en los márgenes, cosa que bajo condiciones normales no produce un mayor efecto pero cuando las condiciones de manejo se ven atrofi adas por una neblina o lluvia, hay peligro”.
» LEA Y V. CARRANZA:PELIGROSA ZONA COMERCIAL
Entre Venustiano Carranza y Abasolo, el periférico se transforma de pronto en una zona comercial con carriles laterales invadidos de autos estacionados y entradas y salidas de los comercios, restaurantes y dependencias de gobierno.
En este lugar afirma el experto, el flujo vehicular prácticamente “se come un carril, entran y les dan un golpe en el costado y la polvera.
Mucha gente se sube a las banquetas para agarrar esta vía”.
Aquí una posible solución es defi nir la altura de las banquetas para que no puedan ser invadidas y que los comercios cuenten con su propia área al interior de las empresas para estacionarse o como patio de servicios.
Incluso, si se respetaran las reglas de tránsito, podría ocurrir como en otras ciudades, donde la calle y la banqueta están al mismo nivel, pero de día fungen como paso peatonal y de noche, como zona de carga y descarga.
» LEA Y VALDÉS SÁNCHEZ: INVASIÓN DE CARRILES
En este segmento del periférico, la falta de delimitación de los carriles y la insufi ciencia en el espacio para dar vuelta, obliga a los automovilistas a invadir el carril de alta velocidad para esperar la vuelta a la izquierda hacia la carretera antigua a Arteaga.
En volumen, la fi la para seguir a la izquierda, triplica a los que siguen de largo hacia Fundadores.
“Se paran en este carril de circulación para esperar la entrada pero con medio cuerpo fuera del carril que le corresponde. Además las boyas, provocan volcaduras, no se perciben están sucias y no hay líneas laterales”.
En este punto, el perito observa que ni siquiera se colocan señalamientos ofi ciales, “se las mandan a hacer a una compañía que elaboran rótulos, cuando se supone que tienen que dar tiempo para que si hay una colisión con el señalamiento no llegue al concreto”.
» LEA Y FUNDADORES: BOYAS PELIGROSAS
Aunado a la ausencia en la delimitación de carriles, la utilización de boyas alineadas a la circulación de la calle, aumenta el riesgo de volcaduras ya que basta que una llanta circule encima de los topes para que el vehículo “flote” propiciando una volcadura.
“Aquí también se repite el peligro que las boyas no se ven, están llenas de lodo, no tienen mantenimiento. Deben de tener un refl ejante en medio y los señalamientos verticales que te anticipan una bifurcación de concreto, están ubicados ya dónde entraste en él cuando se supone que viéndolos, aun pudieras impactarte en ellos pero no en el concreto”.
» LEA Y PÉREZ TREVIÑO:
Si bien el puente vehicular agilizó la vialidad superior.
Bajo éste se pudo planear una vialidad de fl ujo continuo que realmente funcionara como un distribuidor.
“Arriba del puente todo está muy bien, quien lo hizo le tiró a que se viera bien, los nudos o montajes de las placas se sienten bien, no hay ningún problema en relación a la caída y de hecho ésta debe haberla por dos razones, porque son placas rectas y permite que no se fracturen”.
“Si quitaras los semáforos debajo del puente, te puedes dar cuenta que el flujo de vehículos es de oriente a poniente y viceversa, para hacerlo en forma continua tendrías que subir al semáforo de Otilio 300 metros más adelante pero de forma continua sin semáforo y para el caso de los que quieren de sur, meterse hacia el poniente lo harían en forma continua por debajo del puente y los de norte a oriente también”.
» LEA E HIDALGO: UNA PARADA DE COMBI
Aunado a la inadecuada señalización, en especial la ausencia de señalamientos horizontales, es decir en el pavimento, la confusión de carriles que se reducen a la mitad para permitir vueltas izquierdas y paradas de camiones, representan un alto riesgo en choques de gran impacto.
“En el carril derecho, bajando el puente, hay una depresión al entrar a la curva, hay un bajón, un cambio brusco del nivel de una placa con otra. Si traes una carga móvil, ganado o líquidos, la carga se desplaza”.
“En una curva, va a invadir un carril y si frena se va de frente por la inercia de la dirección, si es la curva se va brincar, mueve las placas de concreto, que no están fijas para separarse y absorber el impacto pero la va a lanzar hacia el carril contrario provocando un accidente mayor que incluso podría lanzarlo al vacío y todo por un pequeño detalle”.
» LEA Y VALLE DORADO: PUNTO DE QUIEBRE
“Debe haber una entrada, pero se soluciona si das una vía continua a la derecha y luego un retorno más adelante.
Pero es que todo mundo está peleado con caminar tantito más para regresarse a un punto. Por ejemplo en Monterrey hay un retorno de 11 kilómetros y nadie dice nada porque es más seguro. Pero aquí queremos una intersección en cada entrada a la colonia”.
“En el periférico a la altura de Valle Dorado, hay un quiebre marcado de la dirección original de surponiente a norponiente, cuando se supone que era una salida natural, las vías no concuerdan.
Tiene un doble momento, le das un torque a la dirección, y cuando vas a media curva hay que darle otro torque un doble quiebre”.
LEA: NI ANILLO, NI PERIFÉRICO
El recorrido con el especialista en vialidad terrestre Alberto Paredes Fuentes, detalla los puntos más peligrosos del Periférico Luis Echeverría Álvarez. Una vialidad que no debe esperar ni a la conclusión de los puentes actualmente en proceso, ni a que se empiecen a proyectar otros.
La ausencia de señalización en nada contribuye a la seguridad y mucho menos, a la formación de una cultura vial en los conductores. Además la falta de una iluminación y refl ectores apropiados, vuelve esta vialidad una zona de peligro ante condiciones de manejo difíciles como las ocasionadas por neblina y lluvia.
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