Coahuila
Por
Berenice Silvia
Publicado el martes, 30 de diciembre del 2008 a las 13:40
Nadadores, Coah.- La explosión de Celemania aún sigue cobrando vidas, Javier Vázquez Lira quien perdió sus piernas aquel trágico 9 de septiembre, decidió quitarse la vida por depresión en el ejido Esteban de Egipto, en el municipio de Francisco I. Madero.
Al filo de la una de la madrugada del pasado domingo, Vázquez Lira de 57 años de edad se encontraba en su domicilio, ingirió algunas bebidas alcohólicas, tomó un arma de fuego tipo calibre .22 y se dirigió al sanitario para quitarse la vida de un solo tiro en la cabeza.
Fue hallado en su silla de ruedas ya sin vida, su esposa e hijo expresaron al Agente del Ministerio Público quien dio fe de los hechos, que a diario estaba deprimido porque no tenía sus extremidades inferiores, las perdió en la tragedia de Celemania, aquella que cobró decenas de vidas el pasado 9 de septiembre y a más de un año, aún lo sigue haciendo.
Muchos fueron los fallecidos, otros mutilados, algunos aún son víctimas de afectaciones en sus aparatos auditivos y visuales, pero muchos de ellos decidieron darle frente a la vida, pensando alguna vez en el suicidio, pero luchando por la esperanza de seguir adelante.
NO ES EL ÚNICO
El ex comandante de Seguridad Pública Eduardo Galván Aguilar, acudió al reporte de un choque en la carretera sobre el ejido Celemania, sin pensar que una explosión cambiaría su vida.
La onda expansiva ocasionó que su aparato reproductor explotara dejando expuestos sus miembros, desangrándose sin poder caminar, sus ropas desaparecieron sólo traía puesto el cinturón y las presillas, tomó con sus manos los restos de su aparato reproductor y pidió auxilio a Seguridad Pública.
En entrevista, relató el sufrimiento que pasó durante más de tres meses, no sólo las inolvidables escenas de muertos, partes de seres humanos dispersadas en la carretera, su aparato reproductor estaba desecho.
Fue hospitalizado en el municipio de Monclova, “Sólo me cocieron sin asearme, me llevaron a casa y en pocas horas me estaba muriendo”, expresó.
Nunca perdió el conocimiento en la trágica explosión, vio cómo parte de su cuerpo se vaciaba a chorros sin parar, luego al ser hospitalizado de nuevo, tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente once veces durante tres meses.
Con voz quebrantada y una lágrima a punto de correr por su mejilla derecha, expresó: “Sí pensé en el suicidio, qué iba a hacer, pero el apoyo de mi familia siempre me sostuvo fuerte, entero y decidí vivir, yo prefería que me amputaran mi aparato reproductor a morirme, tenía por quién vivir, lo pedía a gritos, era mucho mi dolor, pero salí adelante”.
Y es que no sólo el factor de la salud cruzaba sus pensamientos, en municipios tan pequeños como Nadadores el “qué dirán” y los prejuicios son manifiestos, casi perdía su aparato reproductor y eso dolía.
Ya pasó el tiempo, logró recuperarse después de tanto dolor y sufrimiento, su familia da gracias a Dios por el bienestar de Eduardo Galván, ahora es taxista, “prefería una amputación que morirme, mi familia me esperaba”, finalizó.
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