Deportes
Por
Víctor González
Publicado el jueves, 1 de enero del 2009 a las 16:06
Saltillo, Coah.- A sus 16 años Martín Salazar Saldaña ya ha probado las mieles del triunfo, ha conocido lo que es ser campeón del mundo, y ha tenido la fortuna de ser representante de México en torneos internacionales.
Todo lo ha logrado a base de esfuerzo y dedicación, piensa como los grandes y sabe que aún puede aspirar a mucho más.
“Quiero ir paso a paso, sé que las cosas no se dan de un salto grande, primero aspiro a llegar a jugar en la Liga Mexicana y después llegar a Grandes Ligas, ese es mi gran sueño”, comenta.
La carrera deportiva de este saltillense inició cuando apenas tenía tres años. Mientras su padre jugaba, Martín tomaba los bates, las pelotas y los guantes para entretenerse, sin imaginar que ese sería el principio de una carrera que al poco tiempo comenzaría a rendir frutos.
A los cinco años Martín ingresó al equipo Cardenales de la Liga Saltillo, con los que comenzó a mostrar sus dotes en esta disciplina.
La fuerza en el brazo de este peloterito fue tal, que fue seleccionado como el pitcher estrella que logró grandes cantidades de triunfos y su primer título en un torneo nacional de invitación en Zapopan.
Un año después, ingresó al equipo Gigantes de la Liga Ojo de Agua, donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria, que después lo llegaron a convertir en un gran pelotero juvenil.
Tal fue su potencia tanto en el centro del diamante como en la tercera base, que en el 2004 fue convocado para formar parte de la selección estatal que participó en la Olimpiada Nacional, con la que fue campeón en Culiacán.
Eso le valió para ser invitado a la Selección Nacional, la cual participó en el Mundial de Japón, hasta donde Martín fue a dar en ese mismo año con grandes resultados.
Con la frente muy en alto y el nombre de México por delante, Martín y su grupo de colegas regresaron a México con el título mundial en sus manos, algo que nunca imaginó, pero que estaba disfrutando como una de las etapas más importantes de su vida.
En el 2007 participó nuevamente en la Olimpiada Nacional, celebrada en Veracruz, y en el 2008 terminó su elegibilidad como juvenil con la última Olimpiada Nacional que tuvo como sede la ciudad de Monterrey.
Su padre, quien también practicaba el beisbol y jugaba en la Liga Municipal, comenzó a llevarlo con él a los encuentros de fin de semana en los campos ubicados en la colonia Los Arcos.
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