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Rostros de la crisis: Hacen malabares con 250 pesos semanales

  Por Ernesto Acosta

Publicado el jueves, 8 de enero del 2009 a las 16:00


Sufre familia hasta amenazas de suicidio por parte de un hijo

Saltillo, Coah.- ¿Qué haría usted con 250 pesos semanales? ¿Comprar una blusa, un pantalón? ¿Asistir un rato a la discoteca o al bar? ¿Ir al cine con su pareja? ¿Asistir a un evento deportivo?

Quizá usted no haría ninguna de estas cosas, sin embargo, con los 250 pesos a la semana sobrevive desde las últimas semanas una familia saltillense víctima de los paros técnicos y de la pérdida del empleo de la pareja.

La señora María Concepción Cárdenas Gaona y su esposo Pedro, al frente de cuatro hijos, son una de las miles de familias afectadas por la crisis económica. Aunque han buscado ingresos extras con un empleo temporal, las puertas están cerradas.

Lo más grave es que las penurias económicas empiezan a afectar la relación de pareja. Incluso, uno de los hijos, quizá por la impotencia de ver los esfuerzos infructuosos de sus padres para mejorar el ingreso familiar, en un arranque de furia o desesperanza el lunes amenazó con quitarse la vida.

La situación se agrava conforme pasan los días. El 24 de diciembre celebraron con pavo que el jefe de familia recibió de la General Motors y el último día del año la cena consistió en frijoles con tortillas de harina.

Con cierta pena, pero sin perder la esperanza de encontrar un empleo que ayude a dar estabilidad económica y emocional a la familia, María Concepción acepta contar el calvario por el que atraviesan en el hogar, ubicado en el sector Fundadores.

Refiere que ella trabajaba en un pequeño puesto de comida establecido en Juan Navarro; sin embargo, hace un mes la despidieron. Así, se perdieron 100 pesos de ingreso diario que ganaba luego de trabajar de nueve de la mañana a nueve de la noche, de lunes a sábado.

Al mismo tiempo, su esposo Pedro se vio afectado por los paros técnicos de la General Motors, con lo cual el ingreso familiar apenas alcanza los 250 pesos, ya que debe pagar un préstamo que gestionó para dar tratamiento médico particular a Jesús, de tres años, a quien le detectaron un problema en el oído.

María, de 15 años; José, de 16, y Pedro, de 17, a pesar de su corta edad han buscado empleo, pero en ningún lugar les abren las puertas. El mayor, desesperado, inició los trámites para obtener la credencial de elector con la esperanza de encontrar acomodo en cualquier lugar que represente un salario.

La madre de familia no oculta la precaria situación por la que atraviesan.
Acudió al DIF municipal en busca de una despensa; sin embargo, le pidieron regresar con la credencial de elector para darle un apoyo.

A la negativa, en primera instancia, recibió una ofensa mayor. Uno de los empleados del DIF municipal le pidió favores sexuales a cambio de dinero, lo que rechazó. El nombre no lo recuerda, pero portaba una identificación de la dirección.

En la Presidencia Municipal padeció el mismo insulto. Uno de los policías preventivos asignados al lugar, al darse cuenta que no le dieron un apoyo inmediato, se ofreció a darle dinero, por lo que optó por abandonar el lugar.

Minutos después acudió al Congreso del estado en busca de ayuda y no encontró a ningún legislador, incluso buscó al diputado Francisco Tobías, por quien realizó trabajos de campaña, pero no lo encontró. El martes no fue fácil. Salió de su hogar temprano por la mañana y a pie llegó hasta las oficinas recorridas. Los 40 centavos que aún había en casa eran insuficientes para pagar la combi.

Sentada en la explanada del PRI-municipal, a un lado del monumental pino navideño, hizo una pausa en su recorrido para descansar y contar su historia.

LLEGA LA CRISIS ECONÓMICA

“Nos empezó a pegar despacito desde hace un año, cuando empezó a subir lo básico, la comida y eso que somos la mejor familia de las dos partes. De la familia de mi esposo era el que más ganaba, no faltaba ropa y alimento, lo principal nunca nos faltó”, recuerda.

Luego de que la crisis les pegó de lleno en diciembre, contó que solicitó un préstamo en Banamex para elaborar adornos navideños. Invirtió 2 mil pesos en comprar material y no ha recuperado nada: en casa permanecen figuras de Santa Claus, esferas, cortinas, manteles con motivos navideños porque los vecinos prefirieron comprar comida que adornos.

Ahora el adeudo sube cada semana que pasa, ya que en lugar de depositar 150 pesos hasta saldar 2 mil 400 pesos, ahora debe sumar los 55 pesos semanales derivados del concepto de multa y retraso.

“Antes vendía muchas manualidades, pero ahora nada, me quedé sin vender en Navidad. Ahí está todo hecho, pero la gente prefirió comprar la cena que los adornos”, dice mientras sonríe con tristeza.

Con orgullo, señala que su hija María ya está en secundaria y los dos mayores cursan estudios en el CBTIS de la colonia Morelos gracias al esfuerzo de la familia. Por esta razón, el aguinaldo lo utilizaron para cubrir las colegiaturas y garantizar que terminen el ciclo escolar.

Añade que la situación no es nada fácil, pues además de que ella perdió el trabajo, su esposo sufre las consecuencias del paro técnico en la General Motors y de los 800 pesos de ingreso semanal, sólo percibe cerca de 250, ingreso que permanecerá fijo hasta mediados de febrero.

En su voz no hay reclamo por el infortunio, pero sí tristeza. Ahora a la preocupación económica se suma la preocupación por la salud física y sicológica de Pedro, el hijo mayor.

La señora confió que apenas el lunes Pedro actuó con agresividad y su impotencia la reflejaba golpeando cosas en casa, lo que la mantiene preocupada.

Anteriormente lo veía deprimido, con arranques de tristeza

“Los hijos están desesperados. El más grande ayer andaba golpeando cosas, casi llorando, que traía mucha desesperación. Dice ‘me voy a dar cuello’. Realmente sí me preocupa… a lo mejor muy adentro de él trae eso, que me ve que salgo todo el día a caminar a buscar trabajo y lo único que me he encontrado es gente que pida favores sexuales. Es triste”.

En este punto, relató las experiencias que vivió en las oficinas del DIF municipal y del Ayuntamiento, donde recibió ofrecimientos obscenos a cambio de recibir dinero. Los rostros del empleado y del policía municipal no los recuerda porque no les dio importancia y optó por retirarse de cada lugar.

“Ahorita debemos todos los recibos de los servicios y la renta de diciembre, que son mil 300 pesos, aparte 280 de gas, como 300 de luz y 37 de agua”, admite.

Para reducir el consumo de gas, explica que el bóiler sólo lo prenden para calentar el agua y de inmediato lo apagan. “Y nos bañamos con un bote de agua para ahorrar gas, con regadera no nos bañamos, olvídate”.

“Si antes no sé ni cómo estamos sobreviviendo… de milagro. El día último nosotros siempre lo festejábamos con tamales, con cualquier otra cosa, pero siempre teníamos cena, este año fue triste porque fui con el tendero por una bolsita de frijoles y medio kilo de harina. Hicimos tortillas de harina con frijolitos… la navideña estuvo mejor porque la empresa dio el pavo, aunque sin relleno, pero ahí estaba el pavo”.

La señora María Concepción no pierde la esperanza en encontrar trabajo en cualquier lugar. Debe luchar por sus hijos y para darle a Pedro el apoyo emocional que necesita. Un sacerdote, un sicólogo o un maestro pudieran ser el respaldo que necesita.

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