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Notimex
Publicado el martes, 13 de enero del 2009 a las 01:46
Washington, E.U.- El presidente George W. Bush hizo hoy una firme defensa de los ocho años de su gestión e insistió en que la historia será la que tendrá el veredicto final, aunque reconoció que el tono de las críticas en su contra lo molestó en ocasiones.
“Estoy decepcionado del tono de Washington. Traté de hacer mi parte para no involucrarme en el juego de poner etiquetas, traté de ser respetuoso con mis oponentes en diferentes temas, pero es difícil”, dijo el mandatario al ofrecer su última rueda de prensa.
Bush reconoció haber cometido errores durante su gestión, como la manta con las palabras “Misión Cumplida” que fue colocada sobre un portaaviones en 2003, tras el fin de los mayores combates en Irak.
“La manta de misión cumplida fue un error, alguna de mi retórica fue un error”, dijo el mandatario, quien aprovechó su último encuentro como presidente con la prensa para reflexionar sobre su gestión.
“He pensado mucho sobre Katrina”, indicó el mandatario al referirse a uno de los capítulos que aún algunos de sus defensores consideran le costó a los republicanos el control en el Congreso en las elecciones de 2006.
Sin embargo, Bush desestimó que la respuesta de su gobierno a esa tragedia haya sido lenta, como han insistido sus críticos.
“No me digan que la respuesta federal fue lenta cuando había 30 mil gentes que fueron rescatadas después que pasó la tormenta”, dijo Bush, quien aceptó que la asistencia pudo haber sido mejor.
En particular el mandatario reflexionó sobre la decisión de no visitar Nueva Orleans poco después del paso del huracán, pero insistió que ello fue motivado por las consideraciones de seguridad, ya que habría significado distraer equipo de seguridad que se necesitaba en la ciudad.
Bush reiteró de igual modo su llamado a los republicanos en promover una imagen inclusiva, a fin de evitar ser vistos como revanchistas.
En este sentido el mandatario se refirió al tema de la reforma migratoria, otro tema que le valió críticas a su partido y que muchos analistas consideran tuvo un peso considerable en la derrota que sufrieron en las elecciones de 2006.
“Me preocupa que frente a la derrota haya una tentación a subir el tono sobre algunos temas, como migración, que fue un tema contencioso”, dijo.
Bush dijo que el problema con el debate en torno a la reforma fue la noción de que los republicanos estaban en contra de los inmigrantes, algo que dijo pudo haber hecho sentir excluidos a otros segmentos de la sociedad.
“Si la imagen es que no nos gustan los inmigrantes, entonces probablemente alguien ahí dirá ‘si ellos no quieren a los inmigrantes, probablemente no me quieren’, y por ello mi punto es que nuestro partido tiene que ser compasivo y de criterio amplio”, dijo.
Bush desestimó igualmente que la noción de que la imagen de Estados Unidos se haya visto dañada como resultado de su gestión, en particular su política exterior reflejada en las guerras en Irak y Afganistán.
“La mayoría de la gente no está enojada y no son hostiles. He encontrado gente que no ha estado de acuerdo con las decisiones, pero han sido civiles”, dijo.
George W. Bush añadió que si bien hay presidentes que buscan evitar decisiones y controversias, “esa no es mi naturaleza, pero reconozco que en tiempo de guerra la gente se pone emocional”.
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