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AP
Publicado el viernes, 16 de enero del 2009 a las 05:00
Pittsburgh.- La rivalidad Ravens-Steelers era una con tanta animosidad y hostilidad que durante los 70 no había fuerza que pudiese contenerla.
Lo único que le falta a la rivalidad de moda de la NFL, la de los Ravens de Baltimore versus los Steelers de Pittsburgh, es que un jugador demande al entrenador del equipo contrario por haber sido tachado de delincuente. Esto fue lo que ocurrió cuando George Atkinson de Oakland demandó al técnico de los Steelers Chuck Noll.
El que ambos equipos se midan por el campeonato de la Conferencia Americana apenas un mes después de su último duelo sólo ha servido para calentar el ambiente.
Al menos, los cruces verbales han sido respetuosos entre equipos con un parecido enorme en cuanto a personalidad y estilo de juego, aunque en Pittsburgh el hablar feo del rival apenas ha empezado.
Cuando sea el domingo por la noche, los dardos entre Ravens y Steelers serán en serio y subidos de tono.
“Sabía que ésta era una gran rivalidad cuando debuté en la liga (en el 2001) y recuerdo que Ray Lewis y Jerome Bettis se decían de todo y se golpeaban de lo lindo”, dijo Chris Hoke, integrante de la formación defensiva de los Steelers. “Fue increíble lo que se decía y los golpes. Se daban de golpes y después se ponían a hablar”.
Ni los golpes ni los insultos han cesado en los años recientes.
Bart Scott, de los Ravens, estaba furioso por los golpes que le propinó Hines Ward en una ocasión. Tanto Scott como el safety Ed Reed amenazaron con matar a Ward la próxima vez que se enfrentaran.
“Todavía estoy aquí”, dijo Ward, quien es un símbolo de la rudeza con la que juegan estos equipos, al mostrarse como un receptor temerario, aún frente a algunos de los golpeadores más duros de la liga.
Terrell Suggs alardeó y dijo que los Ravens habían ofrecido una recompensa por golpear a Ward y al corredor novato Rashard Mendenhall, durante el triunfo de 23-20 logrado por Pittsburgh en tiempo extra, el 29 de septiembre. En aquel partido en el Heinz Field, un golpe de Lewis causó a Mendenhall una lesión en un hombro que puso fin a su participación en la temporada.
Mendenhall había disgustado a los Ravens al decir antes del encuentro que esperaba dar una gran actuación.
La NFL investigó el caso, pero al parecer no impondrá sanciones, y se desconoce si la declaración de Suggs era sólo ficción. Lo cierto es que Mendenhall sólo ha asistido esporádicamente al complejo de entrenamientos de los Steelers desde entonces.
“Después de un partido contra los Steelers, uno siente mucho dolor el lunes”, relató el safety Jim Leonhard. “Es un juego rudo, lo peor que uno puede imaginar”.
En enero del 2002, los Steelers eliminaron a los Ravens, entonces campeones defensores del Super Bowl, en un partido divisional de playoffs. Por primera vez desde entonces, los equipos se miden en un duelo donde el que caiga quedará eliminado.
Pittsburgh no enfrenta a un rival de la misma división en pos del título de la Conferencia Americana desde que derrotó a los Oilers de Houston (actualmente los Titans de Tenesí), durante las campañas de 1978 y 1979.
“No vamos a salir al estadio sólo a pelear”, dijo Ward. “Pero hay un odio auténtico cuando nos enfrentamos. Aquí no hay contemplaciones, nos diremos muchas cosas”.
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